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El mapa de las exportaciones argentinas está cambiando de manera acelerada y, mientras que el agro y la industria de la región Pampeana continúan siendo determinantes, el crecimiento de Vaca Muerta y el despegue de la minería empiezan a correr hacia el oeste y el sur parte del centro de gravedad de los dólares que genera el país.
Los últimos datos oficiales confirman la velocidad del proceso.
En el primer semestre de 2026, las exportaciones de la Patagonia crecieron 51,7% interanual y las del Noroeste (NOA), 68,2%, muy por encima del 15,2% registrado por la región Pampeana.
Un informe del Centro de Investigaciones para el Desarrollo del Seguro (CIG) permite observar el cambio desde otra perspectiva, ya que la Patagonia pasó de representar 14,8% de las exportaciones argentinas en 2025 a 17,8% en el primer semestre de 2026, mientras la región Pampeana redujo su participación de 72,9% a 66,1%. El NOA, impulsado por el litio, avanzó de 5,8% a 6,5%.
El caso más contundente, claro, es Neuquén que en 2015 representaba apenas 0,25% de las exportaciones nacionales y once años después llegó a 8,7% y se convirtió en la tercera provincia exportadora del país, según el relevamiento.
La transformación está apoyada en la existencia de grandes reservorios de materias primas, pero eso es sólo un punto de lo que se necesita para aprovechar todo lo que dio la naturaleza.
Aunque la tentación es afirmar que la otra parte es quitar impuestos, diversos informes señalan que es sólo una arista a tener en cuenta.
El nuevo protagonismo exportador provincial también exige infraestructura, proveedores, financiamiento, logística y capacidad para atraer inversiones y conectar empresas locales con las nuevas cadenas productivas.
Vaca Muerta y la minería cambiaron el mapa
La pérdida de participación de las provincias históricamente exportadoras no significa necesariamente que estén vendiendo menos al exterior.
El informe muestra, por ejemplo, que Santa Fe y Córdoba crecieron en valores absolutos pero perdieron peso relativo frente a actividades que avanzaron a mayor velocidad.
Santa Fe pasó de explicar 24,2% de las exportaciones nacionales en 2015 a 18,7% en el primer semestre de 2026; Córdoba, de 15,6% a 11,9%.
Pero en 2025 el complejo petrolero-petroquímico exportó u$s 11.772 millones, 12,8% más que el año anterior, y alcanzó un récord. Neuquén exportó u$s 4.534 millones, con 96,7% concentrado en combustibles y energía.
El complejo de oro y plata exportó u$s 4.886 millones en 2025 con crecimiento interanual de 27,7%. Son actividades con fuerte impacto territorial en provincias como San Juan, Santa Cruz, Jujuy, Salta y Catamarca.
El primer costo a revisar: impuestos que se acumulan
Una parte de esa discusión pasa por Ingresos Brutos, uno de los principales recursos propios de las provincias y, al mismo tiempo, uno de los tributos más cuestionados por su impacto sobre las cadenas productivas.
A diferencia de un impuesto aplicado solamente sobre la venta final, IIBB puede alcanzar sucesivamente diferentes etapas de producción y comercialización.
El tributarista Mariano Ghirardotti lo explicó a El Cronista al analizar anteriormente el funcionamiento del impuesto: “Al incorporarse a la economía, pega en todas las fases —producción, mayorista, minorista— acumulando costos. Cada eslabón le carga su margen sobre ese impuesto acumulado”.
Marcelo Rodríguez, CEO de MR Consultores, estimó entonces que, dependiendo de la cadena y de las alícuotas involucradas, la incidencia acumulada puede llegar a representar entre 15% y 20% del precio final.
La solución tampoco consiste simplemente en eliminarlo de un día para otro. IIBB es una fuente central de financiamiento provincial y cualquier reforma necesita resolver cómo reemplazar esa recaudación.
Entre las alternativas planteadas por especialistas aparecen eliminar gradualmente el impuesto en etapas intermedias y concentrarlo sobre ventas finales, avanzar hacia un esquema similar a un IVA provincial o coordinar una reforma más amplia de la relación tributaria entre Nación y provincias.
La dificultad es mayor porque las cuentas provinciales tampoco atraviesan una situación holgada. En 2025, las provincias y CABA pasaron de superávit a déficit después de que el gasto primario aumentara 6,8% real y los ingresos sólo 3,4%.
Por qué bajar impuestos no alcanza
El propio informe del CIG lleva la discusión más allá de los tributos.
Una de sus recomendaciones es profesionalizar las agencias provinciales de promoción de inversiones, incorporando capacidades de inteligencia de mercados, negociación y gestión de proyectos.
El objetivo es que las provincias no se limiten a esperar que una petrolera o minera decida invertir, sino que puedan identificar “los eslabones de la cadena de valor con potencial de radicación local”, como proveedores de servicios mineros, procesamiento de litio o servicios asociados con Vaca Muerta.
Ahí aparece una diferencia importante entre exportar recursos y construir alrededor de ellos una economía provincial más compleja.
El informe recomienda desarrollar programas específicos para proveedores, con asistencia técnica, capacitación y certificaciones.
Rutas, trenes y puertos: el costo que no aparece en los impuestos
Vaca Muerta muestra con claridad qué ocurre cuando la producción crece más rápido que la infraestructura que debe sostenerla.

Un estudio logístico al que accedió El Cronista, realizado para Neuquén y Río Negro, advierte que, según los escenarios de crecimiento, el flujo de camiones que transportan arena podría aumentar entre 15% y 148% respecto de los niveles actuales.
En los escenarios más expansivos, la conclusión es directa. “La estructura logística actual no resulta viable” y será necesario incorporar alternativas multimodales complementarias, incluyendo ferrocarril y transporte por agua.
El desafío: que el boom genere nuevas empresas
El crecimiento de las exportaciones de una provincia no garantiza automáticamente que se desarrolle a su alrededor un entramado de empresas locales.
Por eso, el CIG propone políticas de desarrollo de proveedores y una coordinación entre provincias de una misma región. Entre los ejemplos menciona la posibilidad de un Consejo Regional Patagónico para la Promoción de Exportaciones Energéticas o una Mesa NOA Minera.
La oportunidad consiste en aprovechar la demanda generada por petróleo, gas y minería para desarrollar empresas de logística, ingeniería, tecnología, mantenimiento, metalmecánica y servicios profesionales que puedan capturar una parte mayor de la inversión.
El nuevo mapa exportador argentino, entonces, no cambia solamente de dónde salen los dólares. También modifica dónde deberán realizarse buena parte de las inversiones y reformas necesarias para sostener ese crecimiento.
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