El gobernador bonaerense Axel Kicillof afronta un 2026 en el que deberá combinar los desafíos de la gestión con su propia proyección política y, por eso, en agenda aparece la renovación de la Suprema Corte de la Provincia, un organismo clave para el poder local.
Según confirmaron a El Cronista fuentes que trabajan con frecuencia cotidiana con el sucesor de Dardo Rocha, completar el máximo tribunal es “uno de los objetivos” de 2026. Saben, sin embargo, que la resolución del tema puede venir atada a otros.
Es que, después de conseguir —a fines de 2025— la aprobación del Presupuesto y la autorización para un financiamiento que traen consigo previsibilidad a las cuentas públicas, el mandatario comienza el año con un puñado de desafíos políticos de máximo orden.
La elección del PJ bonaerense, la reforma electoral y la renovación del máximo tribunal pueden ser esos temas que ocupen la agenda, con mayor o menor eco en la opinión pública. Todo se dará mientras Kicillof intente ocupar el espacio de líder opositor a Javier Milei, ese sitio que todas las encuestas hoy muestran como vacante.
Respecto de la renovación de autoridades partidarias, el mandatario pretende jugar fuerte en la interna del partido que hoy encabeza Máximo Kirchner y que cuenta con varios aspirantes.
Dentro del kicillofismo, algunos hablan de la candidatura de la vicegobernadora Verónica Magario y otros, los “ultra-ki”, dicen que es el propio gobernador quien debe conducir esa estructura. De no haber una lista de unidad, los candidatos se conocerán en la primera semana de febrero.
Magario, por su parte, se convierte en una pieza clave. Con apetencias propias, pero enrolada en el Movimiento Derecho al Futuro, conduce el Senado bonaerense, donde pateó para mediados de febrero la elección de las autoridades de la Cámara y del bloque peronista. La exintendenta de La Matanza resistió los pedidos de La Cámpora y podría tener, en la negociación de esos cargos legislativos, la definición de otros temas de índole legislativa.
Por ejemplo, habrá que esperar para conocer el menú que tendrá el debate de la reforma electoral: el ministro de Gobierno, Carlos “Carli” Bianco, ya adelantó que el gobierno provincial quiere eliminar el límite a la reelección de los intendentes.
Mientras tanto, hay que ver qué sucederá con las PASO 2027, que están habilitadas una vez más después de la suspensión de 2025, y con la Boleta Única Papel, un verdadero caballito de batalla de la oposición.
Respecto de ese tema, fuentes de La Libertad Avanza desmintieron que estén dispuestos a votar las reelecciones a cambio de la BUP, pero el tema está en agenda.

Completar la Corte Suprema bonaerense: cuáles son los nombres en danza
“Es tema de agenda. Sí. No queremos ni queríamos que fuera parte de las otras negociaciones como Presupuesto y Endeudamiento, como algunos quisieron hacer, pero buscamos completarla. Es uno de los objetivos y hace rato que lo buscamos”, se sinceró un estrecho colaborador de Kicillof en diálogo con este medio.
El máximo tribunal bonaerense funciona con sólo tres de sus siete integrantes, al igual que lo que sucede en la Corte Suprema nacional. Desde 2020 hubo fallecimientos y jubilaciones que fueron achicando el número de magistrados.
Para ocupar un sillón en ese tribunal se necesita la propuesta del gobernador y el apoyo por mayoría absoluta del Senado provincial. Ese número, el de la mitad más uno de los miembros, no es tan lejano para el peronismo, que gracias a la elección de octubre tiene quórum propio en la Cámara.
Sin embargo, lo que traba el trámite es que Kicillof sabe que primero deberá alinear a un bloque donde camporistas y renovadores tienen sus propias apetencias. Es probable, sin embargo, que los nombres sean anunciados en la apertura de sesiones y que se busque la aprobación antes de la feria judicial de mediados de año.
Aunque a lo largo de los meses se han ido construyendo listas de postulantes, por estas horas todos aseguran que los nombres están “in pectore”, es decir, en el más secreto y recóndito espacio de confianza del kicillofismo. Con criterio, analistas partidarios entienden que al menos uno de los candidatos debería llevar el sello libertario, o provenir de algún jurista cercano a ese espacio.

Siempre es recurrente la aparición del nombre de Juan Martín Mena. Actual ministro de Justicia de Axel Kicillof, ese abogado supo ser el número dos de la Agencia Federal de Investigaciones durante el segundo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, y siempre se lo señala como una persona del riñón de la exmandataria, con aceitados vínculos con la Justicia Federal.
Sin embargo, el perfil de Mena es toda una incógnita. No suele dar declaraciones periodísticas y, cuando lo hace, se limita a temas muy puntuales. “Es una versión que surge cada tanto”, señaló un habitual vocero del camporismo que, coincidiendo con otro, asegura que el rumor “no surge de Mena”, a quien definen como una persona “por fuera de la rosca mediática”.
Las versiones más complejas sostienen que el rumor de una candidatura de Mena podría tener tres lecturas, ambas salidas desde el kicillofismo: “Podrían estar insinuándole la salida o, en el otro extremo, tratar de mostrarlo como parte del espacio de Axel”.
Mientras tanto, en el cristinismo algunos sostienen que la otra posibilidad sea la de neutralizar las habilidades del propio abogado: “No sería un buen candidato para la Corte, porque le restaría capacidades que, desde ese lugar, no va a poder tener”, deslizaron.















