Polémica

El Gobierno ahora intenta minimizar la gravedad del Vacunatorio VIP

Desde México, el Presidente calificó las denuncias judiciales como "una payasada" y acusó a la oposición de decir que "la Sputnik V era veneno". En la Rosada, insisten que fueron pocos casos.

El Gobierno recién está atravesando las primeras etapas de un duelo, según el modelo elaborado por la doctora Elisabeth Kübler-Ross. Mientras desde la Argentina, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, negaba hoy que haya existido un Vacunatorio VIP, desde México, un iracundo Alberto Fernández acusó a la Justicia de "hacer payasadas" al cursar las denuncias sobre el escándalo.

El jueves por la noche, cuando faltaba aún esa madrugada para la confesión de Horacio Verbitsky, fue cuando se enteró el Presidente del caso que jaquearía su Gobierno. La primer reacción es conocida: la salida del Ministerio de Salud de un Ginés González García, que le hace saber a sus conocidos lo dolido que quedó. Sin lograr contener las esquirlas, el Gobierno ahora redobla la apuesta: alimentan la denuncia de un supuesto reparto "privatizado" de vacunas en Ciudad.

Su reemplazante, Carla Vizzotti, asumió con la urgente misión de llevar transparencia al ahora sospechado sistema de reparto de dosis. Con la promesa de readecuar los parámetros para seleccionar al "personal estratégico" que debe inmunizarse, que tenía una zona gris, la nueva ministra reveló el listado de 70 personas vacunadas por orden del despacho de González García. La danza pública de nombres no cayó bien en el interior de varios ministerios que quedaron pegados, como el de Economía, donde ahora deben justificar la "burbuja" que se armó alrededor de Martín Guzmán.

A la decena de inoculados VIP, se suman los 60 que asistieron al mismo hospital, en el registro que difundió el propio Gobierno. Sin especificar, allí había personal considerado "estratégico", como el mismo Presidente, hasta "errores", que desde la Rosada insisten que "son los menos". No quedó esa sensación, lo cual genera preocupación en el oficialismo.

Fernández no logró disimular, desde México, su malestar por verse en el listado VIP reproducido en los diarios. "Entre los vacunados había personas que estratégicamente debían vacunarse, pero cuando tomé nota de lo que había pasado, reaccioné y perdí a un ministro", remarcó junto a su par mexicano, Andrés Manuel López Obrador. Y acusó, a los medios de publicar "la campaña despiadada que hizo la oposición para hacerle sentir a la población que la Sputnik V era veneno". Horas más tarde, la Justicia desestimó esa denuncia de Elisa Carrió.

La segunda jugada de Vizotti fue tratar de continuar el operativo para dejar atrás la polémica: confirmó la llegada de casi un millón de vacunas de Sinopharm.

Después del allanamiento al Ministerio de Salud, el escándalo continuó su vía judicial. El director del Hospital Posadas, Alberto Maceira, declaró ayer que vacunó a diez personas en el "antedespacho" de González García, por orden de los secretarios del ex funcionario.

La pata judicial del escándalo enojó al mandatario. "Leí que hicieron una denuncia. Terminemos con la payasada; le pido a los jueces y fiscales que hagan lo que deben", reclamó, al desestimar: "No hay ningún tipo penal en la Argentina que diga 'será castigado el que vacune a otro que se adelantó en la fila'".

Después de la negación y el enfado, según la psicología, sigue la etapa de negociación.


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