

Fernando Marull, uno de los economistas más consultados por el mercado, brindó un detallado panorama sobre los meses que vienen durante una entrevista con El Observador, con definiciones de alto impacto sobre la estabilidad del dólar, el verdadero estado del INDEC tras la salida de Marco Lavagna y el impacto de la reforma laboral.
Para Marull, la economía argentina se encuentra en una etapa de transición crítica donde los factores estacionales y las decisiones políticas jugarán una carrera de fondo. Sin embargo, su diagnóstico trae una cuota de optimismo que el mercado comenzó a digerir: el fantasma de una disparada del dólar parece estar, por ahora, bajo control.
El “piso” de la inflación: ¿por qué no baja más rápido?
La inflación sigue siendo el principal dolor de cabeza para los argentinos. Tras los picos de diciembre y enero, que Marull calificó como números “muy altos” (en torno al 2,8% y 2,9% mensual), el economista advirtió que, aunque la tendencia es levemente descendente, los precios encontraron un “piso” difícil de perforar en el corto plazo.
“Yo creo que va a ir bajando, no se van a repetir los números de diciembre y enero, pero van a seguir siendo números altos”, explicó Marull. Según su visión, febrero y marzo estarán marcados por aumentos regulados que impedirán un descenso brusco. “Me parece que febrero también estará en 2,3% o 2,4%. Marzo posiblemente un poquito menos, pero tiene un piso de 2% por lo que viene traccionando la suba de precios”, sentenció.
El análisis de Marull pone el foco en la “particularidad” de cada mes: mientras que en enero el motor fue la carne, en febrero el protagonismo lo tomaron las tarifas de luz y gas. En marzo, el componente estacional de la educación volverá a presionar el índice. Este escenario, según el economista, obligará a una renegociación de paritarias inminente para evitar que el consumo se desplome definitivamente.
El INDEC y la renuncia de Lavagna: ¿peligra la credibilidad del IPC?
Uno de los puntos más polémicos de las últimas semanas fue la salida de Marco Lavagna de la dirección del INDEC. En medio de sospechas sobre presiones políticas para modificar la metodología de medición, el economista fue tajante al desestimar un impacto técnico en la confianza de los inversores.
“La credibilidad no impactó. Los tenedores de bonos que ajustan por CER (inflación) no dudan del INDEC”, afirmó el titular de FMyA. Para él, la prueba de fuego está en los mercados financieros: si los inversores sospecharan de una manipulación de los datos, el valor de los títulos públicos vinculados a la inflación se hundiría, algo que no ha sucedido.

Incluso, el economista reveló un dato que desmitifica la polémica sobre el cambio de metodología: “Fijate que el cambio metodológico le hubiese beneficiado al Gobierno. Si el dato de ayer salía con la nueva metodología, hubiera sido 2,8% en lugar de 2,9%. La diferencia es de apenas 0,1 punto porcentual; el cambio es marginal". Con esto, Marull sugirió que la salida de Lavagna respondió más a una cuestión de “ruido político” que a una alteración técnica de las estadísticas.
Dólar y cosecha: el alivio que llega del campo
Asimismo, el especialista dejó una definición clave: el primer semestre tiene un ancla natural. A pesar de los temores devaluatorios, el economista se mostró optimista respecto al flujo de divisas que generará el sector agropecuario.
“Para el año estoy bastante optimista, va a ser un mejor año que el anterior porque no tenés elecciones y habrá menos ruido político”, vaticinó. La clave, según él, llovió del cielo: “En enero no llovió y hubo un principio de sequía, pero en febrero las lluvias fueron muy positivas para la siembra”.

Este alivio climático garantiza que entre abril y mayo comiencen a ingresar los dólares de la cosecha gruesa. “Eso va a traer dólares y el valor del dólar, dentro de un rango, no tiene mucha pinta de moverse, por lo menos en el primer semestre. No esperamos grandes oscilaciones”, aseguró Marull, llevando tranquilidad a quienes temen una corrección cambiaria brusca en el corto plazo.
Reforma laboral: el fin de la “hipocresía”
Finalmente, analizó el impacto de la reforma laboral que busca ser ley. Para el economista, el proyecto no es una solución mágica, pero sí un paso necesario para blanquear una situación estructural que Argentina arrastra hace décadas.
“Argentina crea 200.000 empleos por año, pero el tema es que son todos monotributistas o informales. Las empresas le escapan al empleo formal por los juicios laborales y los costos”, explicó.
En una de sus frases más fuertes de la entrevista, Marull llamó a terminar con la “hipocresía” del sistema actual: “Hay un acuerdo implícito entre empleado y empleador de hace 15 años de ‘pagame en negro’. Este proyecto es un puntapié para decir: dejemos la hipocresía de lado y empecemos a resolver esto”.
Si bien advirtió que a Argentina “le faltan muchas reformas todavía”, Marull cerró su análisis destacando que la aprobación de estos cambios legales ayudará a mejorar el clima de inversión, que es, en última instancia, lo que permitirá que la economía real despegue más allá de las variables financieras.

















