A poco más de un año de las elecciones presidenciales de octubre de 2027, una serie de sondeos difundidos entre el 14 y el 20 de agosto permite reconstruir cómo viene evolucionando la imagen de Javier Milei y su intención de voto.
Todos los caminos se orientan hacia un mismo diagnóstico: el desgaste económico le está pasando factura al capital político del oficialismo, aunque la oposición todavía no logra traducir ese malestar en una ventaja electoral clara.
Sin embargo, es el propio Presidente quien descree de las mediciones que lo alejan del Sillón de Rivadavia. En el cierre de la conferencia anual del Council of the Americas sostuvo, a la hora de hablar del deterioro en el consumo y la percepción económica, que es “una estupidez comparar una encuesta de 1000 casos hecha por un enemigo del Gobierno contra el consumo privado que está en máximos históricos”.
El primer síntoma: la imagen presidencial se erosiona
El 17 de agosto, el informe nacional de la consultora Giacobbe & Asociados, realizado sobre 2500 casos en dispositivos móviles, marcó un dato de alarma para la Casa Rosada: la imagen positiva de Milei se ubicó en 33,9%, con un 57,2% de imagen negativa y una tendencia a la baja sostenida desde sus picos de popularidad.
Lo llamativo del relevamiento fue la comparación interna del propio oficialismo. Patricia Bullrich (34,5% de imagen positiva y 55,1% de negativa) y Diego Santilli (27,4% positiva, con un rechazo que perfora el piso del 50% y se ubica en 49,2%) midieron mejor que el propio Presidente, mientras que la vicepresidenta Victoria Villarruel quedó relegada con apenas 12,4% de positividad.
El estudio interpretó el fenómeno como el reflejo de un electorado que, ante el pesimismo económico —un 58,9% definió que la situación “está empeorando”—, empieza a canalizar su respaldo en las figuras aliadas antes que en el líder libertario. Pese a esa caída, el sondeo también señaló que el kirchnerismo no logra capitalizar el humor social de manera automática: la mitad de los consultados (50,1%) rechazó la idea de que ese espacio vuelva a gobernar.
La oposición no logra captar a los descontentos
Dos días más tarde, el 19 de agosto, el Monitor Sociopolítico y Electoral del Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA) de la UBA, con 2895 casos y un margen de error de ±2%, confirmó la misma tendencia con una fotografía más nítida: el 61% de los argentinos se inclina por un cambio de gobierno en 2027, contra un 39% que prefiere la continuidad. Incluso entre los votantes libertarios del balotaje de 2023, un 30% ya pide un recambio.
Sin embargo, ese rechazo no se traduce en un correlato electoral unificado. Al momento de medir intención de voto, La Libertad Avanza retiene el primer lugar con 34%, seguida por un peronismo kirchnerista (21%) y no kirchnerista (15%), todavía sin candidato definido. La imagen presidencial también empeoró en esta medición: 38% positiva contra 62% negativa. En un hipotético balotaje frente a Axel Kicillof, el estudio de OPSA proyectó una paridad casi total: 41% para cada uno.
El factor que ninguna encuesta esperaba: la masa de indecisos
Un tercer estudio, la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés, difundida el 15 de agosto sobre 1000 casos relevados entre el 5 y el 11 de ese mes, aportó una variable que empieza a inquietar tanto al oficialismo como al peronismo.
En un escenario de elecciones presidenciales hoy, el peronismo obtendría 26% de los votos y La Libertad Avanza 24%, una diferencia dentro del margen de error. Pero apenas detrás de ambos espacios aparece el verdadero protagonista de la medición: un 20% de indecisos, a los que se suma un 5% que prefirió no revelar su voto. Esa masa de electores sin definición quedó a solo seis puntos del primer lugar.
El trabajo de la UdeSA también reflejó el desgaste generalizado de la clase dirigente: ningún referente nacional logra un diferencial de imagen positivo. Bullrich encabeza con 37% de imagen positiva, seguida por Kicillof y Myriam Bregman (36% cada uno), mientras que Milei y Cristina Kirchner comparten el tercer lugar con 33%.
La economía, el factor que más pesa en la reelección
El cuadro se completó el 20 de agosto, con un relevamiento de la consultora Proyección realizado entre el 1 y el 12 de ese mes sobre más de 1500 casos, que puso el foco directamente en el bolsillo: 68,3% de los encuestados dijo que su situación familiar empeoró en los últimos meses y 48,3% ya responsabiliza a la actual gestión por la crisis, por encima del 38,9% que todavía culpa a la administración anterior.
En términos de espacios políticos, Fuerza Patria (que agrupa al peronismo y al kirchnerismo) se ubicó primera con 36,6% de intención de voto, contra 32,5% de La Libertad Avanza.
¿Qué pasa al medir nombres propios? En una hipotética primera vuelta, Milei recupera el liderazgo con 36,3%, seguido por Kicillof con 32,3%. El dato más sensible para la Casa Rosada apareció en el balotaje simulado: un empate técnico, con 40,6% para Milei contra 39,6% para Kicillof y un 12,7% de votos en blanco o impugnados.
El estudio también identificó un dato que puede sostener al oficialismo pese al desgaste: 45,1% de los encuestados admitió que votaría a un candidato que no le agrada con tal de evitar el regreso del peronismo al poder.
La Provincia, el otro tablero de 2027
En paralelo a la carrera nacional, un sondeo de DC Consultores sobre 1410 casos del Conurbano y el Interior bonaerense, difundido el 14 de agosto, mostró que el escenario provincial también empieza a definir alianzas de cara a 2027.
Un 65,7% de los bonaerenses se manifestó a favor de un “cambio de rumbo” frente a la gestión de Axel Kicillof, mientras que una eventual alianza entre La Libertad Avanza y el PRO se impondría con 40,1% frente al 30,8% del espacio peronista-kirchnerista.
Diego Santilli y Diego Valenzuela aparecen como los referentes mejor posicionados para encabezar las listas de la coalición opositora en el distrito más grande del país.
El repaso de los cinco relevamientos de agosto de 2026 permite trazar una curva consistente. La imagen de Milei viene en declive desde julio, el reclamo de cambio de gobierno crece mes a mes y la ventaja que supo tener el oficialismo se redujo a un empate técnico frente a Kicillof en los escenarios de balotaje.