La amplia córner office en el piso 20 de Libertador y Cerrito, ofrece una panorámica postal del Bajo porteño, con cúpulas de edificios que definen el skyline hacia el río, más allá de la 9 de Julio.
Del lado de adentro de los ventanales, hay portarretratos y decenas de objetos. Destacan miniaturas de autos de colección y botellitas de vidrio antiguas.
Fotos y souvenirs que cuentan una historia -familiar y comercial-, también retratada en los cuadros que cuelgan en una pared. Imágenes en sepia, de personas y distintas épocas, pero todas en un mismo lugar: Soda Neuss Belgrano. Creada en 1891, fue la primera fábrica de gaseosas de la Argentina.
Su fundador, Hermann Neuss, había llegado a la Argentina en 1889. Tenía 24 años. Químico, recién recibido en la Universidad de Heidelberg, desembarcó de Hannover para trabajar en el Hospital Alemán. No le llevó mucho tiempo descubrir que la red sanitaria de Buenos Aires no era la más apta para una hidratación sana. De ahí, la decisión que cambiaría su vida. También, la de todo su linaje.
Patricio Jorge Neuss -48 años cumplidos en julio, circunstancialmente nacido en Francia- contempla los cuadros. Admira la visión de negocios, el instinto empresarial de su bisabuelo. Invirtió en una industria de alta generación de efectivo y, con ese cash-flow, ya desde entonces, fue comprando participaciones en empresas de otras actividades, reflexiona. Al final, todo se resume en eso, se dice a sí mismo sobre una fórmula que no es la de la Coca-Cola sí la de los Neuss: una que, 135 años después, también mantiene vigencia.
Dueños de marcas históricas como Pomona y los “Pomelo” y “Naranja” que, aún hoy, se comercializan, hace cuatro décadas que los Neuss salieron de ese negocio. Su apellido, en los últimos tiempos, protagonizó títulos por los pasos -ambiciosos y acelerados- que “Paddy” y su hermano Juan Jorge (41) dieron en el sector energético.
En un año y medio, desde la constitución de Edison Energía, irrumpieron en el mercado eléctrico, sistema al que shockearon en mayo con la privatización de Transener. Asociada con Genneia -la empresa de energías renovables que preside Jorge Brito-, Edison pagó u$s 356 millones tras ganar la subasta por el 50% que tenía el Estado Nacional en Citelec, la controlante de la operadora de la red nacional de alta tensión.
Los Neuss ya habían quedado bajo la lupa en diciembre, después de que Edison, la sociedad que formaron con Inverlat -el holding dueño de Havanna- y Perseo -Rubén Cherñajovsky y Luis Galli, respectivos dueño y CEO de Newsan-, se quedó con dos centrales -Alicurá y Cerros Colorados- en la licitación de las hidroeléctricas del Comahue. El holding comprometió u$s 226 millones entre ambas. Sin embargo, lo que más elevó la tensión en el Círculo Rojo fue la cercanía atribuida a los hermanos con Santiago Caputo, uno de los vértices del Triángulo de Hierro de Javier Milei.
Juan es amigo de la infancia del asesor presidencial. Se conocen de Martindale, country de Pilar donde desde hace décadas tuvieron casa su padre, Jorge, y el de Caputo, Claudio. Lateral uno, zaguero el otro, ya veinteañeros, Juan y Santiago compartieron la defensa del equipo de fútbol Los Ángeles de Lucas, contó el periodista Rodis Recalt en la revista Noticias.
Los Neuss -y su entorno- no niegan la relación. Pero desmitifican que sea el catalizador de su reciente y rauda expansión. “El gran salto de escala que da el grupo fue con los activos de Apollo. Y eso no fue una licitación pública, sino una compra entre privados”, sostienen cerca de la torre Chacofi II.
La alusión es a la chispa inicial de Edison: la adquisición de Edet (distribuidora eléctrica de Tucumán), Ejesa (Jujuy), la transportadora Líneas de Transmisión del Litoral (Litsa) y la hidroeléctrica Cempsa (Potrerillos, Mendoza). Cerrada en marzo de 2025, el nuevo grupo, que comprometió una inversión de u$s 300 millones en cinco años, se la compraron al fondo estadounidense Apollo. Hacía 10 años que intentábamos buscar esos activos en particular, se les oyó celebrar.
Los Neuss reconocieron que esa transacción los cambió de liga. Cuando cambiás de escala, se te empiezan a abrir oportunidades, los deals a participar, admitieron. Ahora, son los bancos quienes empiezan a ir a ellos por negocios y no a la inversa. Ya tenían acceso a otras fuentes de financiamiento, en especial, en Nueva York. Un fondo de inversión no puede aceptar a un grupo tenga una mancha complicada, minimizan la conexión política en su expansión.
Nos gustan los negocios. Nos preparamos toda la vida para esto, razona Paddy, desde lo alto de su oficina. Curiosamente, en un edificio que fue nido histórico de grandes cazadores de negocios en la Argentina: el Exxel Group de Juan Navarro, en los ‘90; Pegasus, de Mario Quintana, en la década siguiente.
Los dos hermanos estudiaron Administración de Empresas en la UCA. También, obtuvieron su MBA en Columbia e hicieron carrera en el mundo financiero. Patricio trabajó en Wall Street, con operaciones de equity, deuda y mercado de capitales en ABN Amro y, tras la venta de esa entidad, Royal Bank of Scotland. Juan trabajó ocho años en el grupo Macro.
El primer gran golpe que buscaron dar fue en 2004: la compra de CTI, operadora móvil que, adquirida por el mexicano Carlos Slim, hoy es Claro. En 2016, estuvieron cerca de entrar en Transportadora Gas del Sur (tgs). Perdieron contra un joint venture entre el grupo Sielecki y Gerardo Werthein.

Los Neuss ya le habían comprado a Camuzzi la distribuidora eléctrica de Río Negro, Edersa, en 2013. Casi, una prueba de amor para quedarse con Camuzzi Gas Pampeana y Gamuzzi Gas del Sur, cuyas concesiones consolidan la mayor distribuidora gasífera de la Argentina. Los italianos optaron por vendérsela a Disvol, el grupo que encabeza Alejandro Macfarlane. Fue en mayo de 2017.
Para entonces, Patricio y Juan ya habían creado una sociedad: Woden. Es la variación anglosajona de uno de los nombres de Odín -en su denominación nórdica- o Wotan, dios supremo de la sabiduría, la guerra, la muerte y la magia, el rey del panteón germánico.
Utilizan la denominación para todas las empresas a través de las cuales canalizan sus inversiones. Sirve para diferenciarlos de Neuss Capital, el fondo de su hermano mayor, Germán, que, además de start-ups tecnológicos, tiene en su cartera de activos la empresa concesionaria de la Verificación Técnica Vehicular (VTV) en la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires. También, de su primo Georgie, al timón del Yacht Club de Puerto Madero.
Juan y Patricio tienen Edersa, cuya concesión incluye 250.000 clientes y 203.000 kilómetros cuadrados (km2), la más extensa de la Argentina. Otra operación clave es IPE Energía. Fundada en Neuquén, en 1993, es la mayor empresa de infraestructura eléctrica de esa provincia y, con fortísima presencia -y expansión- en Vaca Muerta.
En 2019, incursionaron en renovables, con u$s 60 millones invertidos en un parque solar de 60 megawatts (Mw) de capacidad en Mina Clavero, Córdoba. Ese desembolso fue a través de Harz Energy, empresa que la familia había creado a inicios de este siglo para entrar al mercado energético como productor y distribuidor de gas, petróleo y electricidad.
Los Neuss tenían presencia en la energía desde los ’80. Ya bajo el liderazgo de la tercera generación -Jorge y Germán padres, nietos de Hermann-, en 1982, compraron la filial argentina de Great Lakes Chemical Company (Galcco), para prestarle servicios petroleros a YPF. En 1989, Glacco ganó la concesión de nueve áreas de producción de petróleo y gas en Tierra del Fuego y Santa Cruz. Le vendieron la mayoría a Chevron en 1997. Pero conservaron una participación minoritaria, que mantienen hasta hoy.
El brazo petrolero se llama Patagonia Resources. Renombrada así en 2024, es la continuadora de Neuss S.A., fundada en 2008. Tiene tres áreas marginales en Santa Cruz -Los Perales-Las Mesetas, Los Monos y Barrancas Yancowsky-, traspasadas en 2025 bajo el marco del Plan Andes, el proceso de desinversión en campos maduros de YPF. Hoy, tienen una producción diaria por encima de los 8500 barriles.
Este mes, Patagonia Resources ofertó para ganar el área La Tropilla I en la licitación de nuevos bloques no convencionales que hizo Neuquén en Vaca Muerta.
Por supuesto, también está la participación en Edison. Los Neuss empezaron a darle forma a esa transacción en marzo de 2024. Conocedores del negocio energético, definieron una tesis de inversión: para crecer, será clave ampliar la capacidad de generación, reserva y transmisión eléctrica de la Argentina. Eso no se podrá hacer sin grandes inversiones en infraestructura y, entienden, el país empieza a acceder a de nuevo a los negocios.
Los hermanos, que tomaron el liderazgo del grupo en 2020, tras las trágicas muertes de sus padres -Jorge asesinó a su mujer, Silvia Saravia, y después de suicidó-, buscaron socios. Encontraron uno en Cherñajovsky. También, en Delfín Jorge Ezequiel Carballo, a quien Juan conocía de sus años en el Macro. Desde hace años fuera del banco, Carballo hoy está vinculado con Inverlat, cuyo director, Damián Pozzoli, también ocupa una silla en el board de la entidad de los Brito. Supimos seducir y enamorar a los que nos acompañan, aseguran los Neuss.
Hay hitos que cambian mucho la estrategia de dónde jugar, reconocen. Tampoco dudan: no hubiesen ido por Transener si, antes, no existía Edison. Aplicaron la misma lógica para la sociedad que se quedó con las acciones de Citelec. Los Neuss se conocen desde chicos con los Brito. En particular, con Jorge. Siempre existió una relación muy buena a nivel personal y familiar, la definen. Recuerdan que, incluso, cerraron operaciones juntos. En algún momento de los ‘90, Jorge Horacio Brito, padre del actual presidente del Macro, fue socio de su negocio petrolero, apuntan.

Genneia les parecía el socio lógico, lo más natural que se pudiese imaginar. Por afinidad con ellos y, también, con el resto de los miembros de Edison. Para la generadora renovable, además, se trató de una operación estratégica: le será muy difícil avanzar con sus ambiciosos proyectos de expansión -por más de u$s 300 millones en nuevos parques eólicos y solares- sin ampliar la extremadamente saturada red nacional de transporte.
Con una oferta de u$s 356 millones, Edison y Genneia les ganaron en la licitación a Central Puerto (u$s 301 millones) y Edenor (u$s 230 millones). El Gobierno y sus asesores externos procuraron que el proceso fuese lo más prolijo y transparente posible: era la primera privatización de Milei. Pero una inoportuna caída del sistema el día de la adjudicación les hizo el día a los desconfiados.
Cerca de los Neuss, enfatizan que su oferta superó en u$s 55 millones la del segundo, cuando, con sólo u$s 15 millones más, habría alcanzado por las reglas de la puja. Transener no es un proceso que depende “de una relación”. Es un paso estratégico, que excede cualquier amistad que alguno pueda tener, se defienden.
Hacer negocios es un arte, está convencido Paddy. Una tarea que, por más que haya formación, estudios, y un fuerte trabajo profesional detrás, requiere instinto, oficio, un componente artesanal que aprendieron de su padre. Jorge, uno de los hacedores de Puerto Madero, también protagonizó las privatizaciones de los ’90: asociado con el grupo francés Thales, obtuvo la licitación del espectro radioeléctrico, en cuya infraestructura invirtió más de u$s 150 millones. Jugaba al golf con Carlos Menem.
Una de las enseñanzas para sus hijos es el valor de una agenda de contactos. Algo que, hoy, manejan los dos, fundamentalmente, por la exposición regulatoria de sus negocios. Gobernadores, ministros, secretarios, legisladores, funcionarios de distintos estamentos de regulación, asignación que se reparten uno y otro, más allá de que Juan muestre una afición mayor por el mundo de la política.
Ellos relativizan la rareza de esto. Un grupo de 135 años tuvo relación con 33 presidentes, minimizan. La Argentina es así: un país chico, en el que, para sobrevivir, tenés que ver gente, tenés que estar con ellos. En cerca de un siglo y medio, hubo afinidad con muchos gobiernos. Con los Kirchner, un poco menos, ironizan: en febrero de 2024, Néstor canceló la concesión de Thales Spectrum. Había que luchar por nuestros intereses, dicen de la Década Gastada.
Hoy, se habla de Santiago Caputo y los aportes de campaña a La Libertad Avanza y la Fundación Faro. Pero, también, hubo antes vínculos cercanos al PRO y Mauricio Macri. Como con otros. Tenemos que ajustar nuestra empresa a las condiciones del país, a cuál es el modelo que está en el momento, explican ellos.
“Juegan fuerte. Están decididos”, dice alguien que los trata con frecuencia. “Tienen muy claro de hacia dónde quieren ir. Una visión del país, y del negocio, muy clara”, pondera.
Que entren a licitaciones -centrales hidroeléctricas, Transener, las de almacenamiento de electricidad- tiene una explicación simple: es el momento en el que se están cayendo las concesiones de los ’90. Sabíamos que iba a llegar. Lo preveíamos, se les escucha explicar.
Cinco años atrás, su trabajo era hablar con intendentes para ver cómo electrificar villas. “Hoy, compiten en grandes negocios porque están las oportunidades que hace 10 años no había”, contrasta la fuente.
“Tienen una visión muy clara de lo que quieren hacer. Y, si tienen conexiones con políticos, es porque así se hacen negocios en la Argentina: es el país en el que tienen que operar”, coincide otro dealmaker, que cerró muchas operaciones con ellos.
“Juegan de memoria”, elogia un conocedor de la dinámica entre ambos. Cada semana, están los dos en la reunión de comité ejecutivo de Edison. Paddy, más focalizado en los números. A Juan se lo describe como más enérgico. Pero los dos le imprimen vértigo, intensidad a la oficina, donde su equipo, al mejor estilo de un buffet neoyorquino, analiza permanentemente oportunidades de negocios.
Hoy, el foco, es 100% electricidad. Después de Transener, podemos aspirar a la siguiente escala, señalan. Un objetivo: la privatización del complejo hidroeléctrico Los Nihuiles, de Mendoza. Pero, también, la expansión petrolera hacia Vaca Muerta y la minería: en abril, crearon Minerales del Norte, sociedad para la cual ya están contratando geólogos.
Están convencidos de que, para su desarrollo en la Argentina, la minería necesita bajar los costos de capital -principalmente, el riesgo país- y generar claridad en las reglas de juego. Ven al RIGI como un “agilizador” de confianza. Un instrumento que permite que los estratégicos digieran más rápido el riesgo argentino, “tóxico durante mucho tiempo”.
Por lo pronto, los hermanos Neuss lideran un grupo con ventas anuales por u$s 1500 millones. Que, entre todos sus activos, es el principal operador privado de energía hidroeléctrica de la Argentina -más del 17% de la capacidad instalada- y tiene, con agua, generación térmica y solar, un potencial de 1880 Mw. En distribución eléctrica, abastece a más de 1,1 millones de clientes (3 millones de personas) en tres provincias (Río Negro, Tucumán y Jujuy), cerca del 44% de participación en la región NOA. Y, entre Transener y Litsa, opera más de 24.000 kilómetros de línea de alta tensión.
Tamaño que, saben, lo admiten, los expone de otra forma el escrutinio público. Por más que se sientan más cómodos en el bajo perfil. O hayan perdido sensibilidad a lo que se diga de ellos, por la exposición mediática que provocó el desenlace de sus padres. Su liderazgo, dicen, es hacia dentro, hacia su gente: más de 3000 personas en forma directa, cerca de 9000 con los tercerizados de la operación de servicios petroleros.
También, prefieren el sigilo para las múltiples actividades benéficas en las que participan. Otra tradición heredada del bisabuelo Hermann, promotor de la inmigración alemana y fundador del Deutscher Verein Belgrano (Club Alemán de Belgrano), donde empezaron a dictarse las clases del Goethe Schule.
Hinchas de River, suelen ir a la cancha. También, son donantes de la fundación del club que presidió su amigo y socio Jorge. Para su próxima cena, que no tendrá el clima más festivo deportivamente hablando, pagaron por la segunda mesa más importante después de la de Stefano Di Carlo.
Están convencidos de que, sin desarrollo del sector empresario, la Argentina no podrá crecer. En tal sentido, anida en ellos la idea de generar un think tank en temas de energía. Confían, creen, en el momento del país. Dicen no ver nada que haga cambiar sustancialmente el rumbo. Debería haber un shock exógeno brutal para que eso pase, pregonan. Ellos no lo ven. Al contrario: ya tienen su fórmula para capitalizar esa prosperidad. La ven. Están convencidos de que TMAP.
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