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En un clima de enorme tensión global, los analistas comienzan a preguntarse si el viejo axioma que reza “por un estornudo en el mundo, Argentina se resfría” podría verse reflejado en un contexto en el que día tras día continúa escalando el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Para la economista y directora de la consultora EcoGo, Marina Dal Poggetto, quien brindó una entrevista al streaming Buenas tardes China, este conflicto podría tener un pronto desenlace.
“Por sus objetivos políticos, Donald Trump desea que esto termine rápido”, sentenció, esgrimiendo que a la economía doméstica de los Estados Unidos “no le sirve una escalada en el precio del petróleo y no le sirve un conflicto que dure mucho y, eventualmente, tenga pérdidas americanas”.
Dal Poggetto sostuvo esta posición argumentando que, en el pasado, las incursiones previas “duraron poco” —en referencia a la Guerra de los 12 días y la anterior incursión, que tuvo lugar durante el gobierno de Joe Biden—. Pese a ello, valoró que “este conflicto tomó una escala que parece distinta: ”Si el estrecho de Ormuz se mantiene cerrado, los precios del petróleo mostrarán consecuencias, no solo en la economía argentina”.
¿Puede la guerra en Medio Oriente empujar el precio del petróleo en Argentina?
Retomando la idea inicial, que plantea el rol argentino dentro de un conflicto que “cercano” a la luz de los vínculos estrechos entre la gestión de Javier Milei y la de Trump, los acontecimientos bélicos, para Dal Poggetto, afectan lateralmente a nuestro país.
La especialista trazó un paralelismo entre lo ocurrido en enero de este año cuando se produjo la incursión norteamericana en Venezuela. “El petróleo llegó a tocar 55 dólares y parecía que había un desplome en el precio del crudo. En aquel momento los análisis decían que, por la caída del precio del petróleo, ‘Vaca Muerta no tenía destino’”. Sin embargo, para contestar la inquietud de su interlocutor, la economista afirmó: “Sobre tu pregunta sobre la inflación, sí, esto va a meter presión sobre la dinámica de precios”.
Y la pregunta no es menor: con un precio del barril que oscila entre los 63 y los 67 dólares actuales y un escenario de guerra en Irán que podría llevarlo a 80 o 100 dólares, la variable energética vuelve a ser una amenaza real para el sendero desinflacionario que el gobierno viene defendiendo.
La otra cara del consumo: cuotas que ya no se licúan
El dato más contundente de la entrevista llegó de la propia base de datos de EcoGo. En el crédito no bancario, la mora promedio ya alcanza el 22%. Pero en las empresas que venden electrodomésticos y otorgan crédito a sola firma, ese número trepa por encima del 40%: cuatro de cada diez deudores no pueden pagar.
Dal Poggetto lo explicó con una precisión que desnuda el cambio de régimen: “Adentro del precio del electrodoméstico que comprás en cuotas, está la tasa de interés. Vos comprás en cuotas fijas. Antes, tu ingreso subía por arriba de la cuota —la cuota se licuaba—. Hoy tu ingreso no está subiendo por arriba de la cuota, entonces la cuota no se licúa”.
El mecanismo que durante años permitió a los argentinos acceder a bienes durables mediante financiamiento en cuotas —y que funcionaba precisamente porque la inflación erosionaba el valor real de esas cuotas— dejó de operar. La desinflación, paradójicamente, volvió más pesadas las deudas contraídas en el régimen anterior.















