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Con el lema “Crecer o crecer”, la cena anual de CIPPEC volvió a reunir este lunes a buena parte de la dirigencia política, empresaria y económica en una noche que funciona cada año como termómetro del clima de poder. En esta edición, el eje estuvo puesto en cómo transformar la estabilización macroeconómica en una expansión sostenida, en medio de un escenario de reformas, señales de recuperación y dudas todavía abiertas sobre el mediano plazo.
En los pasillos y en la previa del encuentro, referentes de distintos espacios dejaron a El Cronista definiciones breves, pero reveladoras, sobre qué necesita la Argentina para consolidar una nueva etapa.
El primero en poner marco conceptual fue Luciano Laspina, director ejecutivo de CIPPEC, quien explicó el sentido del lema elegido. “‘Crecer o crecer’ es el eslogan de esta cena, que yo siempre digo más que eslogan, es un rezo laico. Es lo que necesita la Argentina para volver a tener confianza en sí misma después de una década y media de estancamiento”, afirmó.

Laspina sostuvo además que el desafío excede al Gobierno y requiere acuerdos más amplios. “Lo que planteamos en esta cena es retomar algún diálogo entre todos los actores, empresarios, políticos, incluso el periodismo también, para ver dónde encontramos esa diagonal que permita que los sectores que ya arrancaron en esta nueva Argentina puedan empezar a arrastrar a los que están más rezagados”, señaló.
El oficialismo defendió el rumbo
Uno de los más enfáticos fue el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien vinculó directamente las posibilidades de crecimiento con la continuidad del actual programa económico. “Argentina, para crecer, necesita a Javier Milei. ¿Qué voy a decir?”, lanzó.

El funcionario repasó además los números recientes de actividad y destacó el rol del sector externo. “La economía creció 6,6% en 2024, 3,5% en 2025 y ahora está realmente embarcada en un proceso de crecimiento”, sostuvo. También remarcó que ese proceso “está muy impulsado por el crecimiento de las exportaciones, lo cual lo hace sustentable”.
Sus dichos llegaron horas después de conocerse el informe de intercambio comercial del INDEC, que mostró en marzo un superávit de u$s 2523 millones y exportaciones récord por u$s 8645 millones, el nivel mensual más alto de la serie. El salto respondió, en buena medida, al aumento de cantidades vendidas al exterior y al repunte del agro, la minería y la energía.
En la misma línea se expresó Cristian Ritondo, quien atribuyó el escenario actual a las reformas impulsadas por la Casa Rosada. “Están dadas todas las condiciones para que Argentina crezca. Tenemos un equipo económico con mucha potencia”, afirmó.

El diputado también destacó el marco normativo aprobado en el último año. “Se ha hecho la plataforma con el RIGI, la Ley Bases, el decreto 70 y las desregulaciones que se están tomando todo el tiempo para que la Argentina tenga que crecer”, dijo.
Confianza y reglas duraderas
Desde una mirada más estructural, Carlos Melconian puso el foco en la necesidad de consensos políticos duraderos. En diálogo con este medio, sostuvo que el crecimiento no dependerá solo de una administración, sino de la capacidad del sistema político de sostener ciertas reglas.
“Que todas las fuerzas políticas, por la importancia que tiene la política, ratifiquen la idea de un espíritu de disciplina en términos de lo que hay que hacer para crecer y se comprometan a cumplirlo”, reclamó.

Para el economista, eso tendría un efecto inmediato sobre la percepción del país. “Eso bajaría enormemente el riesgo histórico de Argentina y ayudaría a generar confianza”, aseguró, antes de remarcar que “el que tiene que dar el puntapié inicial es quien le toca administrar”.
Seguridad, orden y clima de negocios
También Patricia Bullrich defendió el rumbo oficialista y vinculó crecimiento con orden macroeconómico y público. “Argentina va a crecer porque, por primera vez en muchísimos años, se hizo un trabajo duro, difícil, pero que sienta las bases”, señaló.

La exministra enumeró como activos el equilibrio fiscal, la baja de inflación y la normalización del espacio público. “Sin déficit, con superávit, bajando la inflación, con orden, sin piquetes, eso permite que los empresarios, las empresas y los emprendedores se animen”, afirmó.
Una advertencia sobre el largo plazo
Entre las voces empresarias apareció una mirada más cauta. José Orlando, presidente y director independiente del Grupo Supervielle y de Clodinet SA, valoró la ambición del lema, aunque advirtió que crecer algunos años no alcanza por sí solo.
“El lema de ‘Crecer o crecer’ es muy ambicioso. Argentina no crece dos años seguidos desde hace muchísimo tiempo. Tal vez este 2026 va a ser la primera vez en mucho tiempo que haya dos años de crecimiento”, sostuvo.

Sin embargo, dejó una advertencia de fondo: “Solo crecer no garantiza el desarrollo económico con equidad y para todos”.
Entre rebote y desafío estructural
La discusión de la noche se dio mientras conviven señales positivas y alertas externas. El FMI recortó días atrás su proyección de crecimiento para la Argentina de 4% a 3,5% para 2026, al señalar un segundo semestre más débil y un contexto internacional más incierto. Aun así, el organismo mantuvo la expectativa de continuidad del proceso de desinflación.
En ese marco, la cena de CIPPEC volvió a mostrar algo más que una foto social. Fue una vidriera donde oficialismo, oposición dialoguista, empresarios y economistas coincidieron en un punto central: después de años de crisis recurrentes, el crecimiento volvió a ocupar el centro de la conversación. La diferencia pasa, ahora, por cómo sostenerlo y cómo repartir sus beneficios.










