La cadena de heladería cordobesa Grido continúa con un fuerte plan de expansión. Para este año, la compañía proyecta 200 aperturas en el país bajo el modelo de franquicias y una inversión de u$s 25 millones en infraestructura y maquinarias.
“Nuestro plan es duplicar el ritmo de crecimiento de la marca”, dijo Sebastián Santiago, director comercial de la compañía, a El Cronista.
En menos de un cuarto de siglo, la firma pasó de ser un pequeño emprendimiento en barrio Alberdi a transformarse en el jugador más importante de su industria. Es que Grido es la principal productora de helado de la Argentina: en total, elabora cerca de 100 millones de kilos de helados al año en su fábrica en el Parque Industrial Ferreyra (Córdoba), y mantiene una participación del 40% en el mercado.
La cadena tiene más de 2000 locales distribuidos entre la Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile y Perú. A mediados de 2022, anunció un plan de inversión para ampliar su capacidad de producción ya que desde la fábrica de Córdoba provee a los cincos países en donde opera.
“Tenemos pensado desembarcar en Brasil dentro de dos años. Todavía estamos analizando el mercado, el consumo, y todas las reglas necesarias para poder poner un pie en el país”, sostuvo Santiago.
“Estamos viviendo una caída en el consumo que nos afecta. Pero, a través de acciones comerciales más agresivas, estamos logrando que el consumo de nuestra marca no caiga, sacrificando un 50% de rentabilidad”, agregó.
Helacor, la razón social detrás de las heladerías Grido y Vía Bana, es el mayor productor de helados de la Argentina. En tanto, la marca Grido es la tercera de comercialización de helados a nivel mundial. En 2014, ingresó al mercado de congelados, con la marca Frizzio.
Fundada en 2000 por Oscar Lucas Santiago, la empresa está actualmente manejada por sus hijos, Lucas y Sebastián Oscar Santiago. Hoy, los tres propietarios están acusados de maniobras fraudulentas entre 2007 y 2012.

En julio del año pasado, la Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal anuló el sobreseimiento a los directores de la cadena de heladerías y, en consecuencia, decidió que deberán enfrentar un juicio oral por presunta asociación ilícita fiscal.
Se trata de una causa iniciada en 2012 luego de que la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) -en aquel entonces AFIP- realizara una investigación sobre la cadena, que derivó en 18 allanamientos ordenados por la Justicia Federal. En esos operativos, realizados en Córdoba, San Juan, Mendoza, Salta y Jujuy, se secuestró documentación que probaría maniobras para evadir más de $ 200 millones de entonces (alrededor de u$s 44 millones).
Según la denuncia, las maniobras de la empresa “tendían a evitar fraudulentamente el pago de impuestos nacionales mediante la comercialización marginal de helados a gran escala, a través de un sistema ideado, implementado, ejecutado y controlado por los directivos, llamado ‘operaciones W’, en el que estarían implicados contadores y abogados cercanos a la empresa”.
El fraude consistiría en expandir la marca hacia nuevos mercados mediante la apertura de locales a nombre de personas físicas cercanas a los directivos o de sociedades integradas por ellos junto a terceros de confianza.
Una vez en funcionamiento, esas unidades eran transferidas como fondo de comercio -incluyendo mercadería, equipamiento, instalaciones y el valor del negocio-, pero en la operatoria formal se declaraba y facturaba solo el 10% del precio, bajo el concepto de “valor llave”, que está exento de IVA. De ese modo, se habría reducido artificialmente la base imponible para evadir el pago del impuesto.
En ese momento, denunció el ente recaudador, la facturación de Grido era de $ 150 millones anuales y estimó que las ventas en negro fueron alrededor del 50% del total.














