Con rumores sobre el futuro de Berni, el oficialismo suma a la agenda electoral la seguridad

En Santa Fe, Aníbal Fernández presentó a los gendarmes enviados. Kicillof otorgó un aumento salarial para evitar otra rebelión policial mientras el ministro de Seguridad bonaerense deja trascender su descontento y hasta amenaza con dejar el Frente de Todos

En sus recorridas post-derrota electoral, con anotador en mano y contacto cara a cara en los barrios, Alberto Fernández escribió más que nada dos preocupaciones que le dejaban los vecinos, según relatan en la Casa Rosada: uno es la inflación y el otro, la inseguridad. Son dos temas presentes en los primeros puestos toda encuesta de opinión desde bastante antes que el Frente de Todos llegara al poder.

Con vistas a la remontada a la que aspira el oficialismo en las generales del 14 de noviembre, con consecuencias todavía por verse, el Gobierno apuró primero una batería de anuncios para intentar contener los precios. Ahora, con una Santa Fe en llamas (no era tampoco novedad) y la mera insinuación de una nueva rebelión policial en puerta, tanto la Casa Rosada como la gobernación bonaerense agregaron a las fuerzas policiales a su agenda electoral.

Antes de la polémica con Nik por supuestas amenazas en Twitter, el desembarco y regreso de Aníbal Fernández al ministerio de Seguridad buscó darle otra impronta de gestión a una política más académica que estaba en manos de Sabina Frederic.

Con la violencia narco en Rosario como símbolo,  el ministro Fernández se mostró con el gobernador santafesino Omar Perotti para presentar a los 575 efectivos de Gendarmería que el gobierno nacional envió a la provincia. "(El narcotráfico) no es un problema de la provincia, sino de todos los argentinos. Por eso estamos trabajando de este modo. El diagnostico lo conocemos y está trabajando todo el personal de Gendarmería y utilizamos el diagnóstico hecho por la provincia para ponerle coto a esta situación", sostuvo el ministro", sentenció el quilmeño.

A pesar de la mayor sintonía con su par bonaerense, Sergio Berni, a diferencia de su antecesora, el ministro de Seguridad provincial permite circular versiones de su enojo con el Frente de Todos en general y Máximo Kirchner y el jefe de Gabinete bonaerense, Martín Insaurralde, en particular. El diario Clarín, incluso, le puso fecha a su salida de la coalición: después de las generales.

En la gobernación replican que no habrá cambios por ahora en el misterio, al tiempo que acusan "operaciones políticas" a los rumores. Como prueba mostraban que Axel Kicillof se mostró con el ministro en un acto, desde donde anunciaron un aumento salarial para la Policía y el Servicio Penitenciario bonaerense: una suba del 11% prevista para los meses de octubre y noviembre, que se suma a los percibidos en marzo, julio y septiembre.

Si bien en La Plata minimizaron las versiones de un malestar que fogoneara una nueva rebelión policial como la que puso en jaque al Gobierno el año pasado, que haya forzado el anuncio. "Inteligencia policial no alertó de ningún rumor de ese estilo que estuviera dando vuelta", afirman. No obstante, En redes sociales estaba convocada para mañana a través de una cuenta no oficial de Facebook, desde donde la Policía anunció una "retención de tareas" en demanda de aumentos.

Kicillof anunció que ningún policía de la provincia cobrará menos de $ 49.000 de bolsillo

De una forma u otra, potencial la amenaza o no, Kicillof buscó desactivar un eventual conflicto en el peor momento, en la recta final hacia los comicios, en una semana que fue signada por el asesinato en Quilmes de Lucas Iván Cancino, de 17 años, cuando salía de su casa al colegio.

El gobernador estuvo con el ministro temprano, pero por la tarde estuvo con uno de los que se menciona como sucesor si Berni deja Seguridad: Alejandro Granados, intendente de Ezeiza, que ya ocupó ese lugar en la gestión Scioli. Gestos de la política.

Igual, esa actividad generó más repercusión por la tormenta de tierra que derivó en memes en las redes sociales. 


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