En medio de la escalada entre el Gobierno y la industria, primero con los ataques del presidente, Javier Milei, al dueño de Techint, Paolo Rocca, y luego con las críticas del ministro de Economía, Luis Caputo, a los textiles, habrá una reunión cara a cara entre el Gobierno y los empresarios.
A mediados de febrero Caputo recibirá en el Palacio de Hacienda al titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini. Si bien fuentes oficiales aseguran que el encuentro “no está en agenda”, desde el sector fabril contaron que forma parte de las reuniones de trabajo conjunto que suelen tener en Economía para analizar el sector.

La agenda de trabajo que llevará la industria para discutir con Caputo es sobre las “urgencias” que atraviesa el sector. Para Milei, “lo peor ya pasó” en materia económica, pero para los industriales, “lo peor está por venir”. Consideran que, sin cambios, los dos próximos años serán los “más duros” en materia de cierres de empresas y despidos de trabajadores, según contó una fuente de la UIA.
Un empresario de la construcción aseguró en reserva: “Nosotros nos estamos reconvirtiendo, ahora vamos a desembarcar en minería. Pero eso es recién en 2027, la reconversión que nos piden lleva tiempo, y nadie está pensando en la transición”.
En la agenda urgente figura mejorar la actividad económica y el consumo. Se trata de una coincidencia con Domingo Cavallo, ex ministro de Economía de Carlos Menem, que en su blog habló de “remonetizar” para reactivar la economía, y alertó que el carry trade puede traer un “clima recesivo en muchos sectores de producción de bienes y servicios”.
Para la industria, no es llamativo coincidir con Cavallo. “Esto no es la década del 90, ahí había sectores que ganaban y otros que perdían. Acá pierden todos, y no solo la industria, tampoco levanta el comercio”, comentó una fuente industrial. No ven aplicado el concepto de “destrucción creativa” de Joseph Schumpeter que suele citar Milei. “Solamente hay destrucción y desplazamiento”.
Para mejorar la actividad, la UIA buscará trabajar junto al Gobierno en algún mecanismo de financiamiento al consumo. La estrategia podría ser que con multilaterales o fondos de garantía puedan bajarse las tasas de interés, que siguen muy altas, algo en lo que coinciden con Caputo. También podría llegar a haber medidas impositivas puntuales, como que se puedan tomar a cuenta el IVA de los aportes.
El dilema oficial es el trade off entre actividad e inflación, siendo la inflación la variable prioritaria por sobre todas las demás. La industria buscará explicar que sin actividad la recaudación viene en caída, y que problemas que hoy puede ser “micro” de algunas empresas, pueden transformarse en “problemas macro”, si hay impacto en el superávit fiscal o en un incremento de la conflictividad social.
Competencia “desleal”
Otras de las agendas urgentes será la “competencia desleal”. En la industria aseguran no estar en contra de la apertura comercial, sino de que las importaciones no cumplan reglas de juego, y haya cada vez más empresarios llevando casos de dumping a la Secretaría de Comercio. De hecho, en la UIA están a favor de los acuerdos comerciales, como con Estados Unidos o la Unión Europea. Pero en el pedido de “nivelar la cancha” denunciarán una práctica en algunos importadores: la subfacturación de importaciones.
En menos de 3 años, viró el negocio del comercio exterior: de la sobrefacturación para usar los dólares baratos del Banco Central que otorgaba el Gobierno anterior, a la subfacturación desde China para pagar menos impuestos.
En el empresariado se entienden más con funcionarios como Caputo o su ministro de Producción, el economista Pablo Lavigne. No así con el presidente Milei o con el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. Un empresario le manifestó en una reunión privada a Sturzenegger: “El capitalismo que querés hacer lo vas a tener que implementar con el empresariado ya existente, no con marcianos”.
Fuentes textiles critican que hay una “doble vara” con los empresarios de Tierra del Fuego. “Es cierto que ellos también tuvieron apertura, baja de aranceles y mayor competencia, pero no pagan IVA, Ganancias y otros impuestos. Nos podrían igualar las condiciones”, reclamó el titular de una compañía textil.
La mirada de la UIA es que vía la apertura comercial se busca resolver el problema macro de la inflación, pero sin mejoras en la competitividad, la infraestructura, las leyes laborales, la educación o los impuestos. “Con igualdad de condiciones, que el mercado decida si compra productos argentinos o de afuera”, manifestó un empresario. Hoy los sectores más complicados son el textil, el calzado, el metal mecánico y la construcción. La definición de la UIA de política industrial no es proteccionismo, sino “darle competitividad a los sectores transables”.


















