“Habrá novedades”, lanzó el ministro de Economía, Luis Caputo, rondando el mediodía, en sus redes sociales. El mensaje vino con una foto de él junto al presidente Javier Milei y el titular del Banco Central, Santiago Bausili, en la Residencia de Olivos.
Faltaban pocas horas para que se conociera el dato de inflación de la polémica y la cúpula económica se nucleaba en Olivos para anticipar medidas.
Poco después, el ministro volvió al Palacio de Hacienda donde tuvo uno de sus habituales encuentros en el quinto piso con distintos funcionarios del equipo económico, entre ellos, Bausili y su vice Vladimir Werning.
Mientras tanto, su equipo estuvo con la misión del FMI. El equipo que llego a Argentina el jueves pasado lo encabezan Luis Cubeddu, vicedirector del departamento del Hemisferio Occidental, y Bikas Joshi, jefe de la misión.
Un funcionario del Fondo aseguró que estuvo reunido con altos cargos del Ministerio de Economía.
Se los vio también al viceministro de Economía, José Luis Daza, que reitera que no dejará Argentina a pesar de la tentación del presidente electo de Chile, Jose Antonio Kast, de darle un superministerio que reúna también energía y minería. Se sumó al grupo el representante argentino ante el Fondo, Leonardo Madcur, una de las herencias clave entre gestiones que dio continuidad ante las negociaciones con el organismo.
Desde el Palacio de Hacienda se mostraron confiados sobre el resultado de la misión, aunque restan aún varios pasos para que se concrete el desembolso por u$s 1000 millones atado a la aprobación de la revisión.
El mensaje de Caputo, minutos antes de que se conociera el 2,9% de inflación de enero, levantó las sospechas y rumores en el mercado. Los más optimistas esperaban un levantamiento del cepo a las empresas mientras que los que tienen canales de diálogo con el Gobierno deslizaban que se trataría de un cambio con las sociedades de bolsa para poder volcar al mercado los dólares que saldrían de los colchones después de la reglamentación de la ley de Inocencia Fiscal. La herramienta que más resonaba eran los fondos comunes de inversión en dólares.
El Gobierno espera que se vuelquen al mercado al menos una parte de los u$s 170.000 millones que estima que están abajo del colchón de los argentinos.
El rumor se extendió por el mercado y algunos teléfonos empezaron a sonar. Los convocados al Palacio de Hacienda fueron pocos, solo dos sociedades de bolsa que se encontraron a las 18 en Yrigoyen y Balcarce.
Lo cierto es que el encuentro se centró en analizar las implicancias de la Ley de Inocencia Fiscal y la expectativa de que dote de profundidad al mercado financiero local a través de los fondos comunes en dólares. La ARCA dio la puntada final a este incentivo tras anunciar que los intereses que generen las operaciones que se concreten con fondos que ingresen por el Regimen Simplificado, no pagarán Ganancias.
No pasó desapercibida la presencia de un gobernador norteño que pasó por las oficinas de la Secretaría de Finanzas, a cargo de Alejandro Lew. El mandatario dijo que no buscan una salida al mercado. Se cruzó una comitiva de la UTA con trabajadores de la línea 148 que buscaba créditos para la empresa. “La habilitación depende de otro piso”, se llevaron desde la subsecretaría de Transporte.















