Cancillería

Movimientos de embajadores, pagos atrasados y el ascenso de los "neocatecumenos"

Con Diana Mondino de viaje por Francia, administrativos y diplomáticos aguardan las próximas movidas internas de la nueva gestión. Hay ya algo de fastidio por traslados frenados y sueldos sin cobrar a lo que se suma la incertidumbre generalizada en la planta estatal

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Con la canciller Diana Mondino de viaje por Francia, las y los trabajadores de la Cancillería, administrativos y diplomáticos, aguardan con expectativa por su regreso a la espera de los próximos movimientos internos de la gestión de Javier Milei. Hay ya algo de fastidio por traslados frenados desde Buenos Aires y sueldos sin cobrar entre los diplomáticos distribuidos en el exterior, a lo que se suma la incertidumbre generalizada en la planta estatal. 

Mientras, a un grupo de embajadores y embajadoras designados por la gestión anterior ya les comunicaron que deben liberar sus misiones para que el Presidente Javier Milei pueda ubicar allí a propios o alineados, al igual que en la cúpula del ministerio. Al tratarse de diplomáticos de carrera resta ahora el decreto correspondiente para que empiece a correr el plazo de 45 días reglamentarios. Quienes habían sido designados políticamente por Alberto Fernández ya emprendieron el regreso antes del 10 de diciembre, salvo por Daniel Scioli que seguirá al frente de Brasil.

Hay entre ellas y ellos algunos con varios años en el extranjero, con lo cual el retorno al país es casi obligado, como es el caso de Javier Figueroa, actual representante ante el Reino Unido, quien antes había pasado por Sudáfrica y Cuba en tiempos de Cambiemos. En la capital británica, el gobierno de Milei quiere un representante que comparta la estrategia de relacionamiento que piensan para Londres, más cercana a la de Juntos por el Cambio que a la del último gobierno. Esto de forma independiente a que los diplomáticos de carrera, más allá de sus preferencias políticas, llevan adelante un trabajo técnico para el gobierno de turno. 

Suena para esa misión el excanciller Jorge Faurie, uno de los responsables de organizar el protocolo de asunción del Presidente el pasado 10 de diciembre pero también uno de los arquitectos de la gestión Mondino: tanto el vicecanciller Leopoldo Sahores como el jefe de Gabinete, Federico Barttfeld, cumplieron roles durante su gestión de Canciller y son diplomáticos de su confianza.

Otros convocados a retornar desde el exterior, en cambio, no llegan a cumplir el primer ciclo de cuatro años con los cuales suelen rotar con Buenos Aires. Es el caso de Gustavo Grippo (hoy destinado a Etiopía), María del Carmen Squeff (Naciones Unidas), Federico Villegas (Organismos internacionales en Ginebra) y Antonio Zuain (Rusia). También se pidió el retorno a María Fernanda Silva (Vaticano), Hugo Gobbi (India) y Leonardo Costantino (Francia), donde hoy se encuentra la canciller.

En casi todos los casos se trata de países donde el actual Gobierno busca marcar una diferencia política con el gobierno saliente, sea para intensificar los lazos políticos y comerciales, replantearlos o enfriarlos, como puede ser el caso con Moscú, con quien los nexos ya se habían reducido a lo mínimo desde el estallido de la guerra en Ucrania.

En ese sentido, entre los diplomáticos y diplomáticas consultadas por El Cronista se plantea natural que existan determinadas rotaciones acorde a los intereses del nuevo Gobierno, aunque no dejan de generar cierto malestar las formas más que el fondo al enterarse primero por trascendidos en los medios antes que canales formales. 

Los nombres de sus posibles reemplazos empezaron a circular a los pocos días del balotaje y el documento donde la canciller Mondino pide la vuelta de este grupo a la Dirección General de Recursos Humanos está fechado el 13 de diciembre. En el medio y hasta estos días, afirman, nadie se comunicó con ellos desde el ministerio.


Recambio generacional y político en Cancillería

Al desembarcar en Cancillería, Mondino habló de ponderar la carrera diplomática y basar los nuevos nombramientos en la meritocracia y el profesionalismo antes que los cargos políticos. De hecho, con ella llegan a los lugares de decisión toda una camada nueva de diplomáticos y diplomáticas de carrera en puestos decisorios. La mayor parte ocupó segundas líneas en la gestión de Juntos por el Cambio.

Dentro del Palacio San Martín, hay quienes ponderan el "necesario recambio generacional" en los estamentos de mando. Los más escépticos, en cambio, dudan sobre su experiencia para resolver sobre decisiones estratégicas como la continuidad o no en los BRICS. Como en todas partes, también en la Cancillería conviven corrientes políticas opuestas: una línea peronista y una con inclinación radical/ PRO que ahora vuelve a tomar posesión del Palacio con Milei. En los pasillos de Esmeralda, algunos los apodan con ironía los "neocatecumenos", instruidos en la nueva fe mileista.

En Estados Unidos, donde asumirá el empresario Gerardo Werthein, también se esperan movidas en las segundas líneas y en los consulados de Miami y Nueva York. El extitular del Comité Olímpico Argentino no es la única designación política de Milei, por fuera del Servicio Exterior: buscaría acompañarse de experiencia diplomática con el último encargado de negocios de la embajada en Tel Aviv, Francisco Tropepi, a cargo de la delegación en Israel desde la salida de Sergio Uribarri. No obstante, esto no implicaría un cambio inmediato en el staff superior en Washington.

Luego subsisten dudas sobre los alcances de los recortes generales en una administración que se presupuesta en pesos pero que funciona en base a dólares siendo que en muchas de las misiones ya se trabajaba, el último tiempo, con una menor cantidad de empleados administrativos y diplomáticos que lo normal. Y que muchas de las y los diplomáticos en el extranjero no habían cobrado aún noviembre ni aguinaldo, aseveran. A lo que se añade cierta incertidumbre entre las y los trabajadores administrativos por las amenazas de una poda que no queda aún del todo clara.


El futuro de la negociación con la Unión Europea

Hacia el final del mensaje firmado por la canciller Diana Mondino también se ordena el cese en sus funciones del actual representante de la Argentina ante la Unión Europea, Atilio Berardi. Su caso llama la atención aún más porque fue el último de los diplomáticos convocados en asumir en funciones, en mayo del año pasado, y pese a que se encuentra en medio de negociaciones importantes con el bloque, una de las metas de la nueva gestión.

En rigor, Berardi se ocupó de las últimas gestiones referidas a la posición argentina en la negociación entre el Mercosur y la Unión Europea y de cerrar los acuerdos referidos a Minerales Críticos y Energía, con la firma de la actual titular de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, y el expresidente Alberto Fernández, en junio y julio pasado.

Si bien también es evidente que el Gobierno impulsa para Bruselas a un nombre propio, no deja de ser algo controversial el timing para removerlo considerando la prioridad que la nueva Cancillería quiere imprimirle al acuerdo regional con la UE. Algunos actores económicos a quienes la negociación impacta directamente comentaron a El Cronista que temen que la nueva estrategia puede implicar alguna concesión diferente en la mesa. De momento, dicen no contar con toda la información.

Tampoco falta oficializar quién tomará el lugar de Berardi. En un primer momento, sonaba para la embajada ante la UE el banquero y excandidato a senador por la Provincia de Buenos Aires, Juan Nápoli. No obstante, hoy pareciera mirar más hacia otros horizontes en el exterior, si bien todavía tiene pendiente una cita para definir su futuro. En paralelo, empezó a circular el nombre del exvicecanciller del macrismo Daniel Raimondi.

Que Mondino haya depositado la conducción de la estratégica Secretaría de Relaciones Económicas Internacional en el último negociador que tuvo la gestión macrista con el bloque europeo, Marcelo Cima, es más que una señal respecto a la mirada comercial que tendrá el ministerio. De origen radical, ocupó la misma misión que Berardi cuando un emocionado Faurie se comunicó con Macri en un largo mensaje de Whatsapp para informarle que había cerrado el acuerdo de más de 20 años con Bruselas. A aquella negociación base le siguieron revisiones y oposiciones de ambas partes.

Las especulaciones en el ministerio es que, en espejo con la administración nacional, el PRO no presionó demasiado para ocupar posiciones de poder aún, a la espera que la etapa inicial, la más inflamable, pueda acarrear un elevado costo político. No faltan quienes especulan con la aparición de la caballería macrista acudiendo al rescate en un eventual segundo tiempo.

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