Argentina suma presión sobre el régimen talibán y apoyará la estrategia de Biden en la ONU

El Gobierno pidió una reunión del Consejo de Derechos Humanos para tratar de urgencia la crisis en Afganistán. Y tiene previsto acompañar la política que decida la Casa Blanca, sobre la que arrecian críticas por el retiro de tropas.

El Gobierno decidió seguir al pie de la letra la política adoptada por el gobierno de los Estados Unidos y -en menor medida- la Unión Europea (UE) para ejercer presión sobre el régimen talibán que ahora conduce los destinos de Afganistán, una nación bañada por la sangre de la guerra desde hace dos décadas y cuyo gobierno pronorteamericano cayó hace tan solo días frente al retiro de tropas provistas por la OTAN.

Como miembro del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la Argentina demandó la convocatoria urgente a una sesión especial para abordar en Ginebra las "serias preocupaciones sobre la situación de los derechos humanos" en la nación asiática. Se trata de un hecho excepcional, ya que en toda su historia el Consejo solo ha sesionado 30 ocasiones, fuera de agenda.

Según pudo saber El Cronista por fuentes diplomáticas involucradas en la negociación, el Gobierno apunta a exigir garantías para el pleno respeto de una agenda de derechos conquistados en los 20 años de ocupación estadounidense.

Aunque el vínculo con Afganistán lejos está de ser una cuestión central para las relaciones exteriores, al Gobierno no le es indiferente que este país es la arena de juego donde se dirimen varias disputas entre los actores de peso en la región, entre los que se cuentan Estados Unidos, China, Rusia, Turquía, India y Pakistán.  

Con asiento en el Consejo de Derechos Humanos de ONU, la Cancillería ha evaluado como proritario dar apoyo al gobierno de los Estados Unidos, cuando arrecian críticas a la administración de Joe Biden, y enarbolar la bandera de los derechos humanos junto con otras naciones de Occidente. 

De hecho, el Gobierno suscribió un comunicado demandando "seguridad, protección y dignidad" para las niñas y mujeres, que son el segmento de la población más débil ante el decidido retiro de tropas que se inició en mayo y llevó en pocas semanas a la reconquista talibán.

El Gobierno dio un espaldarazo a Biden en medio de la críticas por la retirada en Afganistán

El análisis que se hace por estas horas en el Gobierno es que los talibanes necesitarán reconocimiento y credibilidad internacional para mantener el flujo de divisas que sostengan una estructura estatal que dependía casi exclusivamente de Estados Unidos y organizaciones internacionales. De allí que estimen que los talibanes "han aprendido" y se esfuercen por mostrar alguna moderación. 

Tampoco es indiferente el papel que China pretende jugar en la crisis. Los talibanes podrían tener a Beijing de aliada, que antes de velar por los derechos humanos, pone el acento en la estabilidad política del país y de la región, y la seguridad de sus inversiones y de sus ciudadanos en los proyectos de infraestructura en marcha o por ejecutar en los próximos años. 

En esta situación, la Argentina elige sin embargo pone el acento en la convivencia pacífica, el respeto de los derechos humanos, y garantías para los refugiados, desplazados y las facciones derrotadas.

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