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El gobierno de Javier Milei dio luz verde para la ampliación del Gasoducto Perito Moreno (ex Gasoducto Presidente Néstor Kirchner), que servirá para trasladar más volumen de gas de Vaca Muerta hasta territorio de la provincia de Buenos Aires. La novedad, confirmada este miércoles, es que se aprobó formalmente la adhesión de la empresa Transportadora de Gas del Sur (TGS) al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para las nuevas obras en el gasoducto, para lo que se prevé una inversión de u$s 550 millones.
El ingreso oficial al RIGI del proyecto denominado “Ampliación del Tramo I del Gasoducto Perito Francisco Pascasio Moreno (GPM)” fue autorizado a través de la Resolución 676/2026, publicada en el Boletín Oficial, donde se detalló que se enmarca en el sector de “Petróleo y Gas” y busca fortalecer la infraestructura energética del país. En este panorama, claro está, dar salida a la producción de Vaca Muerta es fundamental.
Gasoducto clave: cómo será la inversión millonaria
El plan de inversión propuesto por TGS asciende a un total de u$s 550 millones, de los cuales u$s 513.372.867 corresponden a activos computables para el esquema RIGI, según se precisó en el documento oficial.
Como parte de los requisitos del RIGI, la empresa se comprometió a destinar al menos el 20% de la inversión total a la contratación de proveedores locales para bienes y obras. Además, deberá acreditar el cumplimiento de al menos el 40% del monto de inversión mínima dentro de los primeros dos años desde la notificación de la aprobación.
Cómo será la obra del gasoducto y cuándo estará terminada
La obra consiste en la instalación de 95.400 HP ISO de potencia de compresión sobre la traza que se extiende desde Tratayén en Neuquén, hasta Salliqueló en Buenos Aires (unos 573 km).
El objetivo central es incrementar la capacidad de transporte de gas en 14 millones de metros cúbicos diarios. De esta manera, se podrá pasar de 21 a 35 millones de metros cúbicos.
Según los plazos establecidos, la construcción tendrá una duración estimada de 18 meses, desde noviembre de 2025, y se estima que la operación comercial comenzará el 1 de abril de 2027.
La resolución señala que el Banco Central (BCRA) intervino en el proceso, concluyendo que la demanda de divisas del proyecto no afecta la sostenibilidad del sector externo ni las reservas internacionales. Asimismo, la empresa manifestó que el financiamiento corre por su exclusiva cuenta y riesgo.
El documento oficial también indica que TGS no solicitó el beneficio de libre disponibilidad de divisas de cobros de exportaciones, que está previsto en el artículo 198 de la Ley 27.742, aunque sí accederá a otros incentivos tributarios, aduaneros y cambiarios que el régimen otorga.
Por qué es clave para Vaca Muerta la extensión del gasoducto
La ampliación del gasoducto Perito Moreno hasta Salliqueló es clave porque permite llevar mayor volumen de gas producido en Vaca Muerta a los principales centros de consumo del país, especialmente el Área Metropolitana y el Litoral.
De hecho, con ampliación de capacidad que plantea la obra, se apunta a reducir la dependencia de combustibles importados o más caros para la generación eléctrica y el consumo industrial, lo que tiene un efecto directo sobre los costos energéticos que pagan hogares y empresas; ese menor costo energético, a su vez, puede moderar la presión sobre la inflación y mejorar la competitividad industrial.
Además, el mayor volumen de fluido hacia Salliqueló aliviana cuellos de botella logísticos que hasta ahora limitaban el aprovechamiento pleno de la producción no convencional. Al ofrecer mayor capacidad de transporte se facilita que la oferta crezca sin quedar frenada por restricción de ductos, lo que incentiva nuevas inversiones en perforación y desarrollo de infraestructura en Vaca Muerta.
Desde una perspectiva macroeconómica, la mayor oferta de gas nacional reduce la necesidad de importar gas natural licuado y combustibles líquidos para cubrir picos de demanda, con un efecto positivo sobre la balanza comercial y el uso de reservas de divisas. En inviernos duros, cuando la demanda por calefacción y generación sube, disponer de mayor capacidad de transporte reduce la chance de racionamientos o de compras spot a precios internacionales, lo que aporta previsibilidad al sistema energético y protege al sistema eléctrico y productivo de saltos de costos abruptos.
Finalmente, la obra tiene implicaciones estratégicas de largo plazo: mejora la seguridad energética al diversificar y reforzar las rutas de suministro hacia el centro y este del país, y crea capacidad contratables para grandes consumidores y generadores, favoreciendo planes de expansión industrial que requieren energía confiable.