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La Unión Europea aprobó este viernes el acuerdo de libre comercio con el Mercosur tras una negociación de 25 años. El lunes próximo se espera que autoridades del bloque europeo, en especial la titular de la comisión europea Úrsula von der Leyen, viajen a Paraguay para firmar el pacto con el bloque latinoamericano.

El acuerdo llevó una negociación de 25 años y busca rebajas y eliminaciones de aranceles al comercio internacional.

“La Argentina firmará el próximo 17 de enero en Paraguay un acuerdo histórico entre el MERCOSUR y la UE, que le permitirá al país aumentar sus exportaciones y acelerar el rumbo del crecimiento económico. Este acuerdo no hubiera sido posible sin el liderazgo del presidente Milei y el compromiso del Canciller Pablo Quirno y el secretario Pablo Lavigne para tener una Argentina cada vez más libre y más próspera”, dijo el ministro de Economía, Luis Caputo.

Además, planteó que “el acuerdo MERCOSUR – UE nivelará a la Argentina frente a otros países que actualmente gozan preferencias con el bloque europeo como Chile, México, Sudáfrica, Egipto, Marruecos, Ucrania, entre otros" y habrá “reglas claras que brindarán previsibilidad y transparencia regulatoria”.

Por último, Caputo destacó que “se facilitará a las PYMES su integración en las cadenas globales de valor y se aplicarán medidas de facilitación del comercio. En este sentido, el acuerdo generará mayores oportunidades comerciales para las PYMES, mientras que los consumidores se beneficiarán de una mayor variedad en el acceso a bienes y servicios a precios competitivos”.

El acuerdo llega quizás en uno de los momentos de mayor tensión de las negociaciones que llevaron no solo a protestas en países como Francia y Polonia, sino también al rechazo abierto del acuerdo por parte del presidente Emmanuel Macron.

Estas tensiones, que se vieron saldadas por la mañana, no quedan fuera de la mesa, ya que el acuerdo debe ser aprobado por el parlamento europeo.

Sin embargo, la división comercial entra en vigencia de manera provisoria para todos los miembros, mientras que la parte del acuerdo que contempla la cooperación política debe pasar por los Congresos.

Esteban Actis, doctor en relaciones internacionales, explicó que “el ITA, que es el acuerdo interino de comercio, una vez que el parlamento europeo lo ratifique y cualquier congreso nacional de Mercosur lo ratifique, entra en vigor. Lo que tiene previsto es el vigor unilateral: no necesita que los cuatro países del Mercosur lo ratifiquen, a medida que cada parlamento lo haga, entra en vigor”.

“Es muy probable que en 2026 el acuerdo pueda estar en vigor, si el parlamento europeo consigue ratificarlo. Los tiempos políticos no son claros y seguro Francia o Polonia intenten bloquearlo, pero hay que ver la velocidad de los parlamentos del Mercosur. Por ejemplo, Paraguay es el único que ratificó rápidamente el acuerdo con Singapur”, subrayó el especialista.

Italia, que fue clave para la aprobación del acuerdo, consiguió la inclusión de medidas de salvaguarda para las importaciones agrícolas. Esto incluye la revisión automática de las importaciones desde Sudamérica si aumentan un 5% su volumen o si los precios perforan los promedios de los últimos tres años. La medida de salvaguarda fue apoyada por Francia y puede ser activada ante el reclamo de un solo Estado miembro. Además, para las exportaciones agrícolas incluye la obligatoriedad de medidas recíprocas de calidad para que se cumplan los estándares de sanidad y uso de químicos aplicados en Europa.

“La aprobación por parte de la UE del acuerdo de comercio con Mercosur es una excelente noticia. Favorece la integración internacional de Argentina y será beneficioso para los ciudadanos”, dijo Javier Bolzico, presidente de ADEBA

Acuerdo comercial

Por lo pronto, el acuerdo contempla la creación de un mercado integrado de 780 millones de consumidores.

En el sector agroindustrial, quizás el más emblemático por la capacidad productiva del Mercosur y la resistencia europea, se darán beneficios arancelarios a casi la totalidad de las exportaciones sudamericanas.

Un informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires destaca que el 99,5% de las exportaciones agroindustriales del Mercosur tendrán beneficios arancelarios, los eliminará en su totalidad para el 84% de esos productos y otorgará cuotas o preferencias arancelarias parciales para el 15,5%.

El 70% de las exportaciones agroindustriales tendrán la eliminación inmediata de los derechos de importación que aplica el continente europeo, incluyendo productos de pesca (como la merluza, vieiras y calamares), porotos y harina de soja, maní, algunas frutas (manzanas, peras, duraznos, cerezas, ciruelas y uvas de mesa), frutos secos, pasas de uvas, legumbres, aceites vegetales para uso industrial (soja, girasol y maíz), despojos comestibles de las especies bovina/porcina/ovina y otros productos de origen animal (como las menudencias, grasas y semen bovino), entre otros.

El 14% de las exportaciones agroindustriales del Mercosur tendrán una eliminación total progresiva en un período de 4 a 10 años. Entre los productos que entran en este esquema se destacan la harina de maíz, aceites vegetales (soja, girasol y maíz), preparaciones alimenticias y pastas, algunas frutas cítricas (como los limones, naranjas y mandarinas), frutillas, manteca y demás preparaciones de maní, almidón, biodiesel, hortalizas frescas y en conserva, plantas y tubérculos alimenticios, mermeladas, dulce de leche, arroz partido, alimentos para mascotas, algunos productos de la pesca (como los langostinos), conservas de pescado, golosinas y vinos en envases de hasta 5 litros, entre otros.

Otro 15,5% de las exportaciones agroindustriales del bloque sudamericano tendrán cuotas. Entre estos se incluyen la carne bovina fresca y congelada (cuota total de 100.000 tn), carne aviar deshuesada y con hueso (180.000 tn), carne porcina (25.000 tn), maíz / sorgo (1 millón tn), leche en polvo (10.000 tn), fórmulas infantiles (5.000 tn), miel (45.000 tn), arroz (60.000 tn), quesos (30.000 tn), ajo fresco (15.000 tn), etanol (650.000 tn) y ovoproductos (6.000 tn), entre otros.

Estos volúmenes son para los cuatro estados miembros del Mercosur que tendrán que definir la distribución de las cuotas entre ellos. El primer estado que apruebe el acuerdo tendrá el derecho a usar el 100% de la cuota hasta que el resto de los socios se sume.

“Algunas cadenas (como la de la soja, hidrocarburos, corcho, papel y chatarra) han sido exceptuadas del compromiso de eliminación total, previendo topes máximos específicos de DEX para cada cadena”, explicaron desde la Bolsa de Cereales.

En el caso de la soja, tendrá un esquema en el que a partir del 5to año de entrada en vigencia del acuerdo, se consolida un máximo de 18%, por lo que no pueden cobrar en concepto de derechos a las exportaciones a la Unión Europea por encima de ese valor. Desde el año 7 de vigencia, comienza una baja gradual para llevarla al 14% al décimo año de vigencia.

“De esta manera, al año 10 el máximo potencial de retenciones a las exportaciones a la UE es de 14%. Por otro lado, en circunstancias excepcionales que impliquen serios desbalances fiscales, se podrían restablecer temporariamente las retenciones bajo rigurosas condiciones y si ello fuera estrictamente necesario”, concluyeron en el estudio.

Otro aspecto central del acuerdo es que contempla la facilitación del comercio y de cuestiones aduaneras, así como la eliminación de obstáculos técnicos, temas de propiedad intelectual y compras gubernamentales. El acuerdo aumenta los requerimientos de buenas prácticas en el comercio, lo que demandará que el Mercosur mejore sus estándares en bienes e instituciones.

Si bien prevé la facilitación de importaciones desde la Unión Europea, en especial las vinculadas a la industria, Actis explicó que no rige el mito de “vacas por autos”, sino que se trata ya de cadenas de suministros a cambio de buenas prácticas de comercio, dado que la matriz importadora de la región cambió a lo largo del tiempo de negociación que implicó el acuerdo.

En términos de impacto se espera que haya un aumento de las exportaciones de la Unión Europea al Mercosur en un 39%, mientras que las de Mercosur lo harían en un 17%. Esto explicaría unos 48.700 millones euros y 8.900 millones euros, respectivamente.