Barco regasificador y Chile podrían reemplazar la falta de gas en invierno

La vuelta de un buque a Bahía Blanca sería inevitable. Se podría traer gas de Chile, en una maniobra que se le cuestionó a Macri y Aranguren. Aún así, si la demanda se recupera, habría que cortarle el gas a industrias y autos a GNC.

Entre junio y agosto de este año faltará gas natural en la Argentina. Es una certeza que tiene el Gobierno, que todavía no decidió cómo reemplazar esta parte de la oferta del principal combustible del país, que será muy escaso en invierno.

La opción casi inevitable es contratar un barco regasificador para que se vuelva a instalar en Bahía Blanca, aunque con eso solo no alcanzará.

Según contó durante el fin de semana una alta fuente oficial a El Cronista, ninguna alternativa de importación de energía está contratada hasta el momento, excepto Bolivia. Todo está en estudio.

Precisamente, la baja de 30% en la inyección del país que gobierna Luis Arce y el declino cercano al 7,5% en la producción doméstica (motivada en cambios en las reglas de juego en 2019, congelamiento de las tarifas en pesos y derrumbe de los precios en dólares, condiciones inaccesibles de financiamiento y una extensa demora en implementar incentivos en 2020) obligará a comprar en el exterior más gas, con un importante costo e impacto en las alicaídas reservas del Banco Central (BCRA), que preserva celosamente cada dólar.

Aparte del regreso de un barco regasificador (que devuelve el gas líquido a su estado natural, por un proceso en el que se expande 600 veces su volumen y se eleva su temperatura desde los -161 grados centígrados, necesaria para transportar el fluido en buque) a Bahía Blanca, los técnicos de la Secretaría de Energía, la ex Enarsa y la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) tuvieron conversaciones con el embajador argentino en Chile, Rafael Bielsa, para gestionar importaciones de gas desde el otro lado de la Cordillera de Los Andes.

El procedimiento para comprar el combustible en Chile sería similar al de Bahía Blanca y ya sucedió entre 2016 y 2018, algo que fue cuestionado por el kirchnerismo cuando era oposición al Gobierno de Mauricio Macri.

Como el país presidido por Sebastián Piñera no produce gas, debe importarlo; incluso Argentina es oferente en verano, cuando sobra a nivel local.

Chile usaría las terminales de Puerto Quintero y Mejillones para traer Gas Natural Licuado (GNL), lo regasifica, lo inyecta en los gasoductos y se direcciona por debajo de la Cordillera hasta el norte del país.

El ex ministro de Energía, Juan José Aranguren, fue denunciado por importar gas de Chile, ya que el kirchnerismo asegura que comprar en Bolivia por contrato era más barato. Aranguren argumentó que la opción de Bolivia no estaba disponible en 2016.

La recuperación de la actividad económica y la demanda de las industrias; el ingreso de 1000 MW de energías renovables, que tienen prioridad de despacho; las inciertas precipitaciones en las cuencas de los ríos que abastecen a las centrales hidroeléctricas; y la importación de combustibles líquidos (gasoil y fuel oil) para el uso de las centrales térmicas completan el escenario.

Con todo, el consultor y experto en la regulación del gas Jorge Niemetz calculó que en el pico de demanda del invierno el Gobierno se vería forzado a cortar durante algunos días el suministro a vehículos que utilizan Gas Natural Comprimido (GNC) y también a ciertas industrias.

 

Los números finos

Según reseñó el Instituto Argentino de la Energía (IAE) General Mosconi, en un informe de tendencias energéticas que produjeron el economista Julián Rojo y el ex secretario de Energía Jorge Lapeña, la producción de gas entre diciembre de 2019 y noviembre 2020 promedió los 124,2 millones de metros cúbicos por día (MMm3/d), con una baja de 8,2% en el año móvil.

Las petroleras garantizaron 67,9 MMm3/d como volumen base todo el año, a lo que habrá que sumar 3,6 MMm3/d en invierno para el consumo de la demanda prioritaria (hogares y comercios) y las centrales termoeléctricas.

Por encima de eso, también comprometieron un 30% extra para GNC y las industrias, sin precios regulados.

Son casi 93 MMm3/d garantizados en invierno, aunque cabe esperar que la producción local ronde sin problemas los 120 MMm3/d en los días más fríos del año.

Otros 14 MMm3/d vendrán de Bolivia, según lo acordado en la quinta adenda al contrato, que se extiende por un año y será nuevamente negociada antes de julio.

La terminal de Escobar, donde hay otro barco regasificador que debió ser paralizado por una denuncia en la Justicia por problemas ambientales, puede agregar 22 MMm3/d.

El Gobierno estudia realizar una nueva licitación para que las petroleras ofrezcan mayor volumen en invierno, con precios más atractivos.

Por fuera de eso, las opciones del barco en Bahía Blanca (que despidió el anterior Gobierno en 2018), la importación de Chile y el consumo de combustibles líquidos toman cuerpo para satisfacer una demanda que podría saltar a 180 MMm3/d en medio de una ola polar.

El mercado del gas en la Argentina tiene alta estacionalidad. En verano, la preocupación de las petroleras es colocar su producto en el exterior para no tener que cerrar pozos, ante la falta de almacenamiento subterráneo a gran escala.

Ya hay autorizadas exportaciones por más de 21 MMm3/d a Chile en condición interrumpible, y el secretario de Energía, Darío Martínez, se reunió este lunes con el embajador argentino en Brasil, Daniel Scioli, para explorar ventas por entre 10 y 20 MMm3/d a las zonas de Santa Catalina, Paraná y Rio Grande Do Sul.

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