Definen el futuro de la importación de energía con Bolivia

El secretario de Energía, Darío Martínez, negociaba al cierre de esta edición una adenda al contrato de importación. Aparece casi inevitable la vuelta de un barco regasificador.

El secretario de Energía, Darío Martínez, y los equipos técnicos de Integración Energética Argentina (Ieasa, ex Enarsa) y la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) negocian con funcionarios y técnicos de Bolivia una nueva adenda al contrato de provisión de gas, ya que la cuarta modificación vence este jueves.

Si no hay acuerdo, legalmente Bolivia debería entregar 27 millones de metros cúbicos por día (MMm3/d) de gas natural, un volumen que no está en capacidad de producir y que, además, Argentina no necesita, ya que desplazaría la oferta local.

Hay cláusulas de take or pay (tomar o pagar) y de deliver or pay (entregar o pagar) que sancionan los incumplimientos.

El contrato de importación, firmado en 2007 por los ex presidentes Néstor Kirchner y Evo Morales, se extiende hasta fines de 2026 y hay diferencias entre las partes tanto en los volúmenes como en los precios y la extensión de la adenda.

La petrolera estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) no podría enviar más de 13 MMm3/d, la mitad de lo que fijaba el contrato original.

El declino de su producción y la prioridad en las entregas para Brasil motivan esta escasez y complican la negociación, ya que Argentina requiere un volumen inferior en verano (ahora es de 11 MMm3/d y Martínez negocia lo menos posible), mientras que solicita más de los 18 MMm3/d que se tomaron en los últimos picos de demanda de invierno (entre junio y agosto).

Si se concreta una recuperación de la economía y se reactiva la demanda energética, el riesgo argentino es tener que importar más volumen de Gas Natural Licuado (GNL) con otro barco regasificador, solicitar compras temporales a Chile o pedir combustibles líquidos en el exterior, más caros que otras alternativas.

Pero al mismo tiempo, de no cerrar un acuerdo satisfactorio, tendría que encarecer el costo de su sistema energético para ofrecer un mejor precio a cambio de poco volumen de compras, para no desplazar el gas que producen las petroleras locales en Argentina.

Álvaro Ríos Roca, ex ministro de Hidrocarburos de Bolivia durante la presidencia de Carlos Mesa y actual Socio Director de la consultora Gas Energy Latin America, opinó: "Bolivia nunca debió haber aceptado el pico de entregas de 18 MMm3/d en el invierno. No es ventajoso".

Para el ingeniero, hay firmas brasileñas con más interés por comprarle el combustible a Bolivia, por lo que el país que hoy preside Luis Arce debería entregar un volumen base cercano a los 7 MMm3/d y, eventualmente, elevarlo a 10-11 MMm3/d en invierno, con una adenda de dos años de duración y un precio vinculado al del petróleo Brent.

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