Zoom editorial

Se cumple la hoja de ruta sin shock del Banco Central, a la espera de los dólares

El debate político con punto de crisis en el acuerdo con el FMI vibran en todas las variables que controla el presidente del BCRA, Miguel Pesce: la moneda, los ahorros de la población, la gestión de las divisas y las reservas internacionales.

Es decir, por allí se define la inflación, la estabilidad macroeconómica y la política.

En esta gestión sensible, desde diciembre pasado, cuando empezó a ceder la pandemia, el BCRA anunció un camino ya entroncado con las negociaciones con el FMI.

En esencia, recogía los diagnósticos del equipo económico sobre como reencauzar la crisis productiva de una recesión de años, desconfianza en la moneda, de fuga al dólar, pero también de los futuros efectos monetarios a nivel global de la recuperación de la pospandemia.

Esto es, un endurecimiento de las condiciones financieras y niveles de inflación pocas veces vistos en Occidente. Varios de esos factores -como el del aumento de los granos- favorecieron a la Argentina, que pudo asirse para transitar el atípico 2021. 

Un camino de no acuerdo con el FMI hubiera impedido reabrirle a las empresas el crédito comercial.

La parte virtuosa del ciclo de la pandemia, como las tasas bajas a nivel global o la flexibilidad de los organismos internacionales, las dejamos escapar.

Ahora todo se complicó con la guerra: los precios de los commodities seguirán elevados, y se compensarán los hipotéticos mayores ingresos por venta de granos con los mayores costos de la energía. Así lo cree el Gobierno.

Pero todo ese escenario no hizo más que confirmar las decisiones de fines de diciembre del Central, cuando anticipó que este año tomaría un sendero hacia tasas de interés reales positivas, algo que una parte del equipo económico del Gobierno veía con malos ojos y demoró en su implementación.

Esta semana se produjo la tercera modificación del año. Se elevó la tasa de referencia de las Leliq a 28 días de 42,5% al 44,5%.

Para los ahorristas, que lo sentirán en las tasas mínimas garantizadas por el Gobierno en plazos fijos, se elevó a 43,5% anual la tasa a 30 días, lo que implica una tasa efectiva anual de 53,3%, con lo que se quedaría a menos de dos puntos de la inflación proyectada por el REM.

El mercado cree que el Central necesita tomar una acción más agresiva para que se revitalice la demanda de activos en pesos y frenar tanto el efecto expansivo en precios de la masa de pesos emitido tras la pandemia y de la apertura del grifo del gasto en el último semestre del año pasado.

En una entrevista por C5N, sin embargo, Pesce ratificó el lunes que la política no será de shock. 

Del mismo modo que seguirá defendiendo el tipo de cambio en niveles competitivos con el real multilateral. Sin shock, el cambio de paso del crawling peg -también anunciado en diciembre- viene cumpliéndose, subiendo el denominador para achicar la brecha.

En la hoja de ruta del BCRA el acuerdo con el FMI es esencial. Según explicó Pesce, no acordar implicaba cesar los pagos, que los organismos internacionales dejaran de prestarle al país, un déficit de u$s 2500 millones de financiamiento externo, y la imposibilidad de recuperar el crédito comercial para importaciones y exportaciones.

Habrá que ver si esos canales de dólares quedan despejados, ahora con menor incertidumbre, hacia la producción, y a la oferta de bienes, que ayude también a frenar la inflación. Al menos en lo que dependa de las decisiones domésticas.

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