Carlos Salvador Bilardo nunca pidió que lo aplaudieran por cómo jugaban sus equipos. Pedía que mirasen el resultado. Su fútbol se resumía en una idea incómoda para los estetas: el partido se juega para ganarlo, y todo lo demás es literatura.

Este martes, en la 32ª Conferencia Industrial de la UIA, Luis Caputo dejó ver que el Gobierno adoptó ese pragmatismo que el propio Javier Milei pondera del ex DT del seleccionado Nacional. El resultado que importa ya no es un dato de inflación ni un punto de superávit. Es la elección de 2027.

Caputo mostró pragmatismo económico y puso la elección de 2027 como prioridad.
Caputo mostró pragmatismo económico y puso la elección de 2027 como prioridad.UIA

En 2024 el ministro faltó a la cita con los industriales. En 2025 fue, defendió el programa sin anuncios. Este año llegó con alivio fiscal y créditos bajo el brazo. No cambia la doctrina. Cambia el orden de prioridades. El bilardismo tiene sus reglas. La primera es estudiar al rival.

Bilardo veía horas de video para saber por dónde podían lastimarlo. El Gobierno ya sabe por dónde lo pueden lastimar en 2027: la actividad, el empleo y la pyme en problemas. La inflación fue el partido del primer tiempo y lo ganó.

El segundo se juega en la actividad de las empresas y la situación económica de los votantes. Caputo aclaró que “no es ningún plan platita”, porque no hay emisión ni aumento del gasto público. Bilardo tampoco cambiaba de sistema. Ajustaba la marca.

Los equipos de Bilardo primero se aseguraban de no recibir goles. El superávit fiscal es esa defensa. Caputo lo dijo con todas las letras: la consolidación fiscal es lo que hoy permite hacer estas cosas. Los industriales agradecieron, pero dejaron claro que no alcanza. Era obvio: siempre hay más para reclamar. Es el barril sin fondo.

A Bilardo le perdonaron todo porque levantó la Copa del Mundo. El problema es que los de afuera juegan también. Pero este giro oficial al pragmatismo es lo que venían reclamando no sólo los industriales sino también los que temen que por un exceso del laissez faire o “jogo bonito” vuelva el populismo.