Opinión

Preferencias estables a pesar de las turbulencias políticas

El escenario político actual presenta una paradoja: vivimos cada elección provincial e incluso local como si fuera determinante para entender la dinámica electoral; revisamos cada sondeo de opinión pública con la esperanza de encontrar claves para predecir el comportamiento de los votantes, aunque tanto en Argentina como en el mundo hace tiempo que eso es imposible; analizamos las piezas de campaña, sobre todos los videos más viralizados, creyendo que pueden influir en el proceso electoral, sobre todo entre los indecisos; especulamos con el impacto de las noticias económicas (el dilatado acuerdo con el FMI, la cotización de los dólares financieros, la evolución del ingreso en términos reales, obviamente sobre todo la tasa de inflación, que constituye la principal preocupación de la ciudadanía), como si en efecto fueran definitorias para el resultado final de estos comicios presidenciales.

Sin embargo, si observamos detenidamente los Índices de Preferencias Políticas de D´Alessio-IROL/Berensztein, el país parece caracterizado por la relativa estabilidad en las principales variables que conforman nuestro entorno político.

Se trata de un estudio que apunta a examinar no tanto las aguas turbulentas que caracterizan nuestro devenir político-institucional, sino el cauce del río que las contiene: allí donde las corrientes pasan pero dejan con el tiempo las estrías que definen los contornos de una cultura política que sin duda siempre está cambiando, aunque a un ritmo menos vertiginoso de lo que algunos pretenden: como afirmara el famoso historiador Fernand Braudel, uno de los creadores de la Escuela de los Anales, "las ideas son cárceles de larga duración".

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¿Es posible que en este país en el que vivimos con el corazón en la boca, donde predomina un fuerte desánimo y hay síntomas incontrastables de una creciente apatía, las preferencias subyacentes de sus ciudadanos se caractericen por una estabilidad al menos relativa? Si esto es así, ¿debemos esperar que el sistema bicoalicional, que reemplazó el régimen bipartidario imperfecto que caracterizaba a nuestro sistema política hasta comienzos de este siglo, no sólo sobreviva este turno electoral sino que incluso sea predominante?

En efecto, esta parece ser la conclusión preliminar que surge de analizar los datos de este trabajo.

Respecto del espacio político con el que los argentinos más se identifican, Juntos por el Cambio lidera con un 37% por sobre Unión por la Patria (26%) y los libertarios (10%). Fruto de estos tiempos de incertidumbre política y descontento social, podemos ver también que un 16% de los argentinos dice no verse identificado con ningún espacio político. A lo largo del año, esta identificación partidaria de los argentinos se ha mantenido relativamente estable. Juntos por el Cambio se ha mantenido en los primeros seis meses del año como la coalición con la que más se han sentido identificados los argentinos, oscilando entre un 33% y un 37%.

Sin embargo, es importante destacar que no es sencillo ni correcto realizar especulaciones electorales a partir de estos datos. Ese 16% de argentinos que no se ven identificados con ningún partido serán los que terminarán definiendo la elección. Y la elección de este año no será una elección sencilla.

Las elecciones nacionales de este año pueden compararse con una pelea de boxeo que consta de tres rounds. El primer round, que son las elecciones primarias de agosto, determinará los candidatos de cada espacio. El principal atractivo será la competitiva interna de JxC. En el segundo round, que son las elecciones generales de octubre, aquella disputa ya se habrá resuelto, y el candidato ganador enfrentará el desafío de mantener el apoyo electoral obtenido durante las primarias.

Es probable que JxC sea el único espacio con posibilidades de ganar en primera vuelta. La clave de dicho espacio para evitar un tercer round, que sería el ballotage en noviembre, será la identificación de los votantes con el espacio político por sobre identificaciones personalistas con un candidato en particular (dígase Patricia Bullrich y/o Horacio Rodríguez Larreta). Si primara la identificación con el espacio se reduciría la fuga de votos hacia otros espacios, haciendo más factible una potencial victoria cambiemista en las elecciones generales.

¿Y qué sucede al ver la intención de voto de los argentinos? Como se puede observar en el gráfico, JxC se ha mantenido a lo largo de los primeros seis meses del año como el espacio político con una mayor intención de voto. Oscilando entre un 39 y un 45%, JxC se impone en la intención de voto por sobre UP (28-32%) y los libertarios (promediando un 9%).

Si bien podemos encontrar ciertas oscilaciones entre las terceras y cuartas fuerzas de mayor peso, una trayectoria se consolida: alrededor del 75% de los votantes aún elige votar a alguno de los dos principales espacios políticos. Esta tendencia replica lo sucedido en 2021, donde el 76% de los argentinos votaron candidatos de JxC o el Frente de Todos (actual UP).

A pesar de los fuertes shocks que genera la situación económica, con el lógico descontento social que eso conlleva, nuestro país se caracteriza por las preferencias políticas relativamente estables de los argentinos. Las primarias de agosto serán un primer indicio de si esta estabilidad de las preferencias electorales de los argentinos persistirán en medio de las turbulencias políticas que aquejan al país.


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