PYMES

Por más Griseldas y Emilias

Si antes pensábamos que este mundo era volátil, incierto, complejo y ambiguo, en el 2020 le agregamos Covid. Cómo trabajar, cómo funcionar, cómo sobrevivir pasó a ser el desafío de la mayoría de las personas y también de las organizaciones. Esto es especialmente cierto para las pymes, que a raíz de las restricciones en la operación y la baja brusca de la demanda, cuando no directamente el cierre durante un largo período, se vieron en una verdadera encrucijada en la que se jugaba su supervivencia. Muchas tuvieron que acudir -además de a la ayuda del Estado- a otras opciones para conseguir fondos. Y muchas no estaban familiarizadas con las múltiples opciones financieras disponibles. Pymes como las de Griselda o Emilia.

Griselda es una docente ya jubilada, que vive en el interior de la provincia de Buenos Aires. Desde el momento en que decidió retirarse de la actividad que mantuviera por más de 30 años, determinó que no iba a quedarse quieta. Y se aventuró en un emprendimiento propio: emprender algo relacionado al turismo.

La barrera del desconocimiento y el miedo es una de las principales limitantes para las pymes en general, y en nuestro país en particular. Griselda, cuya vocación por aprender no terminó en sus días de docencia, siguió formándose en distintos cursos y eventos a su alcance. Así es como llegó en 2019 a descontar su primer cheque en la Bolsa para poder diversificar su negocio.

Pero ¿cómo fue que el cheque de una pequeña emprendedora del interior de la Provincia de Buenos Aires llegó a convencer al mercado de apostar a su negocio? En 2015, en una formación gratuita llamada "Cosas de Mujeres", organizada por Fundación FLOR para soñadoras devenidas incipientes emprendedoras, se enteró de que podía acceder a financiación en el mercado de capitales y en entidades financieras a través de la ayuda que brindan las SGR, Sociedades de Garantía Recíproca. Allí no sólo le podrían dar la garantía necesaria para respaldarse, sino que la asesorarían como si fuesen su "gerente financiero". Gracias a la SGR que la apoyó, pudo acceder a un préstamo bancario a 4 años a la mitad de tasa de interés que el promedio del mercado marcaba y así reconvertir su quinta familiar en un espacio para poder escaparse de la atestada ciudad en tiempos de pandemia.

Emilia es otro caso de entrega y adaptabilidad para con su emprendimiento. En 2015 decidió cursar un programa para mujeres en roles de liderazgo (Mujeres en Decisión, MED) y allí empezó su camino de revisión de sí misma, de "creérsela" y de repensarse eligiendo el camino emprendedor. Así fue como abrió la primera franquicia de Adorado Bar en la Ciudad de Buenos Aires; iba a abandonar una carrera corporativa exitosa a cambio de libertad, pero no quería perder la independencia económica.

El 2020 y la pandemia la sorprendieron poco tiempo después de abrir la segunda franquicia, con más de 20 empleados, locales alquilados y una tristeza e incertidumbre inmensas. Necesitaba ponerse a trabajar para sostener el negocio: armó una bicicleta con globos rojos, barbijo, alcohol en gel y salió a repartir ella misma los pedidos. Paradójicamente sintió, al salir a pedalear por la desierta ciudad, una libertad como hacía mucho tiempo no sentía.

Emilia había financiado su emprendimiento solo con capitales propios, de ella y su socio. Pero durante la pandemia necesitó acudir a fuentes de financiamiento externo. Aplicó a todos los programas que ofrecía el Estado y a una línea subsidiada con aval de Resiliencia SGR para poder seguir sosteniendo los negocios. Gracias al orden y a la prolijidad que mantuvo desde sus inicios, pudo conseguirlo con rapidez. Hoy cuenta que está saliendo gracias a las alianzas, a estar alerta, a moverse y a no quedarse quieta.

Las de Griselda y Emilia son historias de mujeres emprendedoras, como muchas otras, tanto de la "ciudad" como del "interior", con distintas historias, pero con un hilo común: ponerlo todo y no rendirse sin antes pelear por sus sueños. Ambas supieron aprender a usar las redes sociales, las redes personales y las posibilidades del sistema financiero: recursos en los que antes no habían siquiera reparado, pero que fueron clave para que junto con su esfuerzo, su mirada positiva y su afán de seguir aprendiendo, lograran reinventarse.

Sus casos nos hacen pensar en la importancia de dar visibilidad a las mujeres que emprenden y que lideran, porque ayuda a demostrar a todas que es posible llegar y lograr vencer la brecha de género. Como dijo el ex Secretario de Naciones Unidas, Kofi Annan, la igualdad de género no es solo un fin en sí mismo, sino también un medio para otros grandes fines, como lograr el desarrollo sostenible de nuestras naciones, mejorar las instituciones, disminuir la pobreza y fomentar la paz.

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