PANORAMA BONAERENSE

PASO 2021: los intendentes preparan el delivery de boleta corta mientras empiezan los cálculos para 2023

¿Las diferencias serán mayores o menores que en 2017 y 2019? ¿Con qué número se conforman? Todas las miradas están puestas en la primera sección electoral.

La campaña terminó, pero la sociedad debe saber que sólo fue un precalentamiento. Lo bueno -o lo peor, como quieran considerarlo- está por venir, porque de acuerdo cómo terminen las PASO 2021, no sólo habrá reacomodamientos o confirmaciones en el oficialismo y en la oposición, sino que los intendentes, custodios de sus concejos deliberantes, empezarán con el delivery de boletas cortas para que elijan a cualquier candidato a nivel nacional pero con la suya propia a nivel local.

A diferencia de las elecciones presidenciales, donde también se eligen senadores nacionales y legisladores del Parlasur, con lo cual la sábana es muy extensa, ahora es simple, cortita, con tres cuerpos en la Provincia de Buenos Aires. Diputados nacionales, senadores o diputados provinciales y concejales y consejeros escolares en el tramo municipal.

Los intendentes, en este preliminar, dejarán que todo fluya casi con tranquilidad. Esta elección sólo fija el ordenamiento de las listas en los casos en los que efectivamente haya competencia interna, como por ejemplo en Juntos entre Diego Santilli y Facundo Manes, pero en la mayoría de las otras fuerzas repetirán la misma lista en el mes de noviembre.

Una vez conocidos los resultados, harán los cálculos y verán cuántos concejales ganarán o perderán con respecto a las legislativas de 2017, cuyos mandatos terminan este año. Entonces, empezarán a llamar a todos los "aliados", habitualmente referentes de otras fuerzas que participan en los diferentes ejecutivos municipales, para que ellos, por fuera del partido de origen, empiecen a distribuir la lista cortada a pedido de acuerdo éste sea radical, peronista o vecinalista.

Los intendentes peronistas saben que en las anteriores elecciones de medio término siempre perdían entre cinco o diez puntos con respecto a las presidenciales; ahora ya se agarran al sillón para prepararse ante lo que les puede venir.

En algunos casos se conforman con rondar el 50%. Son los lugares del Conurbano más alejados de la Ciudad de Buenos Aires, donde el peronismo siempre consigue diferencias cercanas al 30%, que ahora se reducirán a menos de 20%. Esta situación se vuelve más acuciante cuando se aproximan a la General Paz. Si se ganó con 45% o 50%, y se le resta el ya mencionado 10%, el piso del 40% empieza a moverse también. Si la oposición sube, como se prevé, o se mantiene igual que hace dos años, su peor elección, la finitud del resultado hará esperar hasta la última mesa para saber cómo terminan.

La moneda está en el aire y todas las miradas están puestas en la cambiante Primera Sección Electoral. 

El caso inversamente proporcional observan los jefes comunales de Juntos, que creen que mejorarán la performance de 2019 y también las de 2017, cuando algunos estaban en su segundo año como jefes comunales. Sin embargo, el público no peronista dispuesto a votar por lo que fue Cambiemos no tiene un techo mucho más elevado que el 50% en localidades como Tres de Febrero, Lanús o La Plata. Vicente López y San Isidro son dos temas aparte. Su piso ya demostrado es del 63%... ¿cuánto más podrán subir?

Por eso todas las miradas están puestas en la Primera Sección Electoral, que abarca la región noroeste, desde Navarro hasta Campana. En esta zona de la Provincia de Buenos Aires, en el 2009 ganó Unión Pro; en 2011, el Frente para la Victoria; en 2013, el Frente Renovador, con la alianza Sergio Massa-Mauricio Macri-Felipe Solá y los ex lilitos; en 2015, Cambiemos, que repitió en 2017 pero que en 2019 perdió por medio millón de votos, 14 puntos porcentuales, contra la unidad de todo el peronismo.

Para esta nueva elección, la moneda está en el aire. Si bien hay muchos más municipios en manos del Frente de Todos que de Juntos, lo arriba expuesto sobre el crecimiento y las pérdidas que pueden tener, los intendentes no juegan su propia ropa ni aparecen en las listas. Además, es la región donde permea más el mensaje del principal frente opositor.

Si la diferencia es exigua o nula, y mucho peor si el oficialismo pierde por un escaso margen en esta región, toda la Provincia entra en crisis para el Frente de Todos. La diferencia que siempre saca en la Tercera Sección Electoral, con La Matanza, Lomas de Zamora, Florencio Varela, Almirante Brown y Esteban Echeverría como los distritos más tradicionalmente peronistas, deberá ser más amplia que la de 2019, donde ganó por 1.000.000 de votos, 59% contra 29%. Si repite este guarismo, tendrá una chance importante de volver a imponerse en esta elección legislativa. Si no, los votos del interior provincial, nuevamente puestos a prueba por las decisiones oficiales en contra de la actividad agropecuaria, tendrán su incidencia.

Confiados, en el oficialismo hacen cuentas simples que terminan dándole cierta tranquilidad. Desde lo micro a lo macro, cuentan los votos negativos y nulos, luego lo que podrían sacar fuerzas de izquierda y las variantes liberales y peronistas no K. Entre ellos, suponen, se llevarán el 20% de los sufragios. Al retroceder 10%, del 52% obtenido hace dos años, habría que pensar en un "piso" del 42%, con lo cual a la oposición le quedaría un "techo" del 38%. Habrá que ver...

En el Frente de Todos hay varias cosas que los protagonistas deben resolver. El rol que ocuparán de ahora en más los intendentes de la Primera Sección Electoral, que no tienen rol en la Provincia de Buenos Aires y están frenados para solicitar la reinterpretación legal de las reelecciones.

En el oficialismo hacen cuentas: proyectan 20% entre los votos de la izquierda y los liberales más los negativos y nulos. Y como se adjudican un piso del 42%, se convencen de que el techo de la oposición es 38%.

También quedará para seguir de cerca si hay cambios de gabinete, que rol tendrán los amigos más cercanos de Alberto Fernández y cuántas posibilidades de potenciar un nuevo esquema de trabajo tendrá el oficialismo luego de las PASO.

En cuanto a Juntos, la foto que sacaron en la previa del cierre de campaña de Facundo Manes es todo un mensaje en sí mismo. Dos gobernadores como Gustavo Valdés, de Corrientes, y Gerardo Morales, de Jujuy, Ernesto Sanz, Martín Lousteau, Maxi Abad, y los aliados Joaquín De la Torre, Margarita Stolbizer y Emilio Monzó habla a las claras que algo cambiará en el futuro de la coalición.

"Ya nos somos los enanos del jardín a los que solamente pintaban una vez por año. Ahora crecimos, empezamos a caminar y empezamos a comer el fruto de algunos árboles que hay en el parque", dicen entusiasmados, aunque saben que la faena provincial es una misión casi imposible para ellos.

El PRO, que ya tiene in péctore tres candidatos presidenciales fuertes, como el ex presidente Mauricio Macri, Patricia Bullrich y el que apostó dos plenos, Horacio Rodríguez Larreta, con su decisión "de lado a lado", una vez que resuelva esa cuestión tendrán que entenderse con los radicales Morales, Lousteau, Alfredo Cornejo y, si hace una buena elección, se suma Manes.

La fuerza de Todos se concentra en la Unidad y no hay margen para especulaciones. "Si no ganamos, no hay 2023. Nadie puede hacerse el distraído ni el ofendido", dijo uno de los más observados en los últimos tiempos.

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Comentarios

  • CPS

    Carlos perez salinas

    Hace 10 días

    ¿Para qué votar a la bolsa de gatos del Frente de Todos? Podrán arreglarse antes de las elecciones, pero todos sabemos, incluso ellos, que el tal arreglo está atado, nó con alambre. Con mocos.

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  • CA

    Claudia Analía

    Hace 17 días

    OJO QUE EN LA MATANZA ESTÁN DEJANDO CASA POR CASA BOLETAS DE JXC APÓCRIFAS. PARA QUE LAS IMPUGNEN. POROTA SOS INKORREGIBLE.

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