Opinión

El topo Milei, de outsider a dueño de la escena política

Durante los últimos días el Gobierno cambió la estrategia de comunicación. De tener un vocero en primer plano a diario, fue ahora el propio Presidente quien se dedicó a marcar el lugar hacia donde el oficialismo quiso llevar la mirada de los argentinos

Durante los últimos días el Gobierno cambió claramente la estrategia de comunicación. De tener un vocero en primer plano a diario que intentaba instalar agenda, fue ahora el propio Presidente quien día a día se dedicó a marcar con hechos o palabras el lugar hacia donde el oficialismo quiso llevar la mirada de los argentinos.

Recorramos la semana en el sentido inverso:

Jueves: En coincidencia con la primera vez de Milei en Santa Fe desde que ganó las elecciones, la Casa Rosada suspendió la conferencia habitual del portavoz del Gobierno Manuel Adorni, para que sea el Presidente quien fije el título del día. No hizo falta agregar mucho más al que se conoció minutos antes de su visita a Agroactiva. "Amo ser el topo que va a destruir el Estado desde adentro" había dicho en una entrevista grabada, que se dio a conocer ayer, brindada un medio extranjero durante su visita a Estados Unidos.

Miércoles: En el foro Económico de Latam. El Presidente Milei luego de la media sanción de diputados al dictamen propuesto por el radicalismo que tuvo el apoyo del kirchnerismo y los bloques opositores dialoguistas: "A los degenerados fiscales les digo que voy a vetar la ley. Me importa tres carajos". Por la noche, en un comunicado, entre otras cosas avisó a la ANSES su renuncia a la pensión vitalicia como expresidente que le corresponderá para el tiempo que le toque cobrar haberes jubilatorios.

Martes: El Presidente de la Nación encabezó la reunión de Gabinete en el medio del escándalo por la falta de entrega de los alimentos con fecha cercana al vencimiento y luego salió al balcón de la Casa Rosada con sus ministros. Allí un grupo de chicos lo saludó a los gritos por lo que el Milei decidió bajar con sus funcionarios a estrecharles sus manos.

Lunes: El Presidente visitó sorpresivamente a la ministra Sandra Pettovello, y almorzó con ella en el Ministerio de Capital Humano. Fue un gesto de fuerte respaldo a la funcionaria más cuestionada en la polémica de la comida almacenada que tuvo derivaciones judiciales adversas a la Rosada.

Marketing puro. Detrás de todo eso: la mano de Santiago Caputo. Estratega y asesor estrella de Javier Milei.

El Presidente escuchó a quienes decían que el objetivo de máxima del Presidente parecía ser un líder global. Aplicó la misma receta de lo hecho afuera, puertas adentro de la Argentina. Levantar aún más el tono de sus declaraciones.

Entre su perfil excéntrico y una oposición desdibujada que empieza a ser vista como quien pone palos en la rueda, Javier Milei logró durante toda la semana ser la nota política más importante de cada uno de los días.

De todos modos, presenta una situación que amerita un análisis particular: en política, luego de la legitimidad propia del voto popular en una elección democrática, hay dos formas de legitimación de quien ejerce el poder: una es la del consenso, el respaldo político. La otra, la que brinda el apoyo de la sociedad

Claramente allí se da una dicotomía. Respaldo político no tiene. Solo los propios cierran filas tras él. Lo ocurrido en el Congreso esta semana con la media sanción a la movilidad jubilatoria propuesta por la oposición, que para el Gobierno de aprobarse rompe el equilibrio fiscal, le mostró al Presidente que no puede fiarse ni siquiera de aquellos con los que mejor diálogo venía teniendo hasta el momento. Seis meses de gestión y ni una ley.

Por más que en la Rosada y hasta el propio Milei lo nieguen, preocupa. Sobre todo por el impacto en los mercados, que empiezan a mirar con desconfianza esa falta de respaldo. Suben los dólares financieros, el blue, bajan los bonos y sube el riesgo país. Uno más uno: dos. La incertidumbre siempre mueve la aguja para el lado no deseado.

En el exterior, el Jefe de Estado que cautiva miradas y se muestra cual rock star, seduce pero empieza a generar dudas: ¿arranca o no arranca? ¿va a poder llevar adelante las reformas estructurales que necesita Argentina y que Milei llegó dispuesto a hacer? El país necesita entre sus reformas de fondo la laboral, la financiera, la fiscal, la impositiva: ¿Sin consenso ni mayorías, el Presidente, va a poder?

El economista y consultor Ricardo Arriazu, respetadísimo inclusive por el propio Presidente, brindó en el foro de Latam su mirada acerca de por qué sube el Riesgo País: "En el exterior están hartos de este país", dijo. "Esperan que la Argentina cambie, no el Gobierno". Y esto es básicamente lo que explica por qué empiezan a mirar con cierta duda los gestos que provienen del Congreso. ¿El Presidente podrá o no llevar adelante las reformas que el país necesita?

Mientras esto sucede, en otro plano está la gente. En la mayoría de los trabajos de opinión pública el Presidente no modificó en gran medida su imagen desde que llegó al Gobierno hasta ahora. Pasaron 6 meses y en el medio un ajuste brutal que vienen pagando con más fuerza el común de los argentinos, y no "la casta", sumado a una devaluación que dejó a todos con menos antes de empezar la carrera. Sin embargo Milei mantiene el apoyo y hasta subió apenas entre los más golpeados: los jubilados y los sectores más vulnerables.

Podríamos decir que la Argentina no resiste análisis si no entendiéramos que la propia oposición alarga la paciencia de la sociedad a un Presidente al que ven como un outsider que llega con intenciones de cambiar para bien la Argentina y que la política tradicional no lo deja hacer porque no le da las herramientas que necesita. En tanto, el instinto natural de supervivencia, hace que en gran medida los Argentinos elijan creer. Cuando la caída llegó al piso la única salida posible es hacia arriba, y en eso confía una gran mayoría para atravesar mejor este momento.

De todos modos, las alarmas están prendidas. Aunque el León no lo demuestre, sabe que siempre existe un límite. Mientras tanto, gana tiempo y protagoniza la escena. Confía en que ese momento por ahora está lejos y de a ratos, se convierte en Topo.

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