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Más allá de los impactos, el respaldo del FMI garantiza el objetivo principal

A la hora de tomar decisiones económicas, es difícil trazar una línea entre lo que se quiere, lo que se puede y lo que se debe. Es el dilema que vive en carne propio Sergio Massa, por su doble función de ministro y candidato. En ese sentido, algunas evaluaciones de las medidas puestas en marcha para reforzar las reservas y sumar recaudación, transmitieron la sensación de "gusto a poco". Otros actores, no obstante, rescataron que la dirección del paquete anunciado fuese la correcta, ya que facilita el objetivo mayor de la política económica por estos días: estabilizar la coyuntura para evitar saltos disruptivos en variables claves y permitir que el proceso electoral transite sin sobresaltos. El jefe de Economía, obviamente, aspira además a que la inflación no se descarrile otra vez y que el poder de compra de los salarios se mantenga.

Los economistas del FMI hubieran preferido una corrección cambiaria clásica, que favorezca las exportaciones y restrinja las importaciones. Pero no se hacían cargo del impacto negativo en actividad y precios, una consecuencia ineludible de una medida de ese tipo. Por esa razón devaluar no estaba en el menú del Gobierno, como tampoco lo está levantar el cepo en diciembre para ningún candidato de la oposición. La prioridad hoy no es solo conseguir dólares para financiar el intercambio comercial, sino para estar al día con los compromisos financieros de la Argentina.

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¿Había caminos muy distintos? Los economistas que militan el sentido común reconocen que las opciones viables para el contexto argentino eran pocas. Y así como admiten que la brecha cambiaria no incentiva a los exportadores, también señalan que la unificación o simplificación del tipo de cambio sin reservas es impracticable.

La devaluación a través de impuestos (lo que Domingo Cavallo bautizó como devaluar sin devaluar), combinada con otra ronda de dólar agro, se volvió entonces el sendero elegido. No por ser el más eficiente, sino el menos explosivo. El objetivo no era diseñar un plan fiscal agresivo, sino tener una estrategia convincente para el FMI, ya que toda la negociación giró sobre la necesidad de que adelante o garantice el desembolso de los recursos comprometidos, pese al incumplimiento de las metas que provocó la sequía.

El FMI informó ayer que las medidas comunicadas por Economía eran positivas "para fortalecer reservas y consolidar el camino de orden fiscal, variables fundamentales para fortalecer la estabilidad económica". Aunque algún mercado marginal muestre nerviosismo, el camino elegido fue convalidado. El paquete no es inocuo, desde ya. Habrá un rebote en precios y actividad. El barco sigue su curso. Las elecciones ayudarán a definir su próximo puerto.

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