Zoom Editorial

Las tres estaciones del dólar: los DEG, las elecciones y la cosecha 2022

Entre los inversores no hay temor por lo que pueda suceder en la economía en los próximos tres meses, porque reconocen que el poder de fuego que tiene el Gobierno para manejar algunas de las variables más sensibles, como el precio del dólar, es alto. Lo que genera incertidumbre es lo que vendrá después. El oficialismo no ha mostrado aún una estrategia muy definida para el 2022, y los empresarios tampoco esperan obtener mucho detalle en estos tiempos electorales, porque saben que el resultado de la elección de medio término puede tener una incidencia alta en el rumbo de los próximos dos años.

El primer refuerzo ya está descontado. El arribo de los DEG que enviará el FMI introduce una dosis de tranquilidad importante en el mercado cambiario. Son u$s 4350 millones que llegan sin costo, gracias a la decisión de los principales socios del organismo de generar una capitalización histórica de u$s 650.000 millones. Ese aporte se traduce en un giro de divisas para cada país miembro, calculado como un porcentaje equivalente a la cuota que se le asignó a la Argentina al momento de ingresar.

Si bien los senadores cercanos a Cristina Kirchner habían pedido que esos fondos se destinaran a aliviar el impacto económico causado por el Covid, la propia vicepresidenta reconoció que se usarán para el repago de deudas al Fondo y al Club de París. Pero hasta que eso suceda, los dólares estarán en el BCRA, incluido el excedente que quedará disponible para oxigenar pagos al exterior del sector privado, o para administrar la demanda interna de dólares. Por eso no se esperan mayores turbulencias, a menos que algún "cisne negro" dispare una dolarización mayor durante la campaña.

Disponer de esa llave es clave para pasar las próximas semanas. Sin embargo, no borra las expectativas de una corrección cambiaria después de las elecciones, pese a que desde el Gobierno niegan que pueda haber un salto en el tipo de cambio, porque aseguran que no está lejos de su promedio histórico.

Lo que queda por delante es un período de tiempo en el que la gran incógnita pasa por el acuerdo con el FMI. Si hay un avance y perspectivas de que se cierre antes de fin de año, habilitando incluso la refinanciación del último pago de 2021, seguramente la tensión cambiaria relajará todavía más. Pero lo que nadie vislumbra es qué esquema de tipo de cambio convalidará el Fondo. Vale recordar que en el acuerdo que firmó Macri dieron lugar a la recordada banda que disponía cuando podía comprar o vender el BCRA.

Hay otro dato relevante que todavía no está sobre la mesa: para 2022 los analistas esperan una demanda global récord de granos y oleaginosas, que incrementaría aún más las liquidaciones del agro, hasta los u$s 42.000 millones. Ese bálsamo servirá siempre y cuando el clima de negocios y el clima real lo permitan.


Tags relacionados

Compartí tus comentarios