Análisis

La situación energética, un tema de alto impacto (macro y microeconómico)

Los debates en torno de las tarifas energéticas son parte de la problemática que abarca las dificultades en la producción el abastecimientos y el impacto en las reservas de divisas. El impacto en las cuentas de las empresas y el fisco.

* Escrito por Luis Secco y Roberto Brandt, consultor en Energía y miembro del Consejo Asesor LLYC

La cuestión energética adquirió una especial "notoriedad" en las últimas semanas. Durante abril, los cortes de rutas en Neuquén -ocasionados por un conflicto de trabajadores de la salud-afectaron fuertemente la producción de petróleo y gas natural.

Más recientemente, las tarifas de la energía eléctrica (y su actualización o no) concentraron la atención del Gobierno, los medios y la opinión pública.

Esta "notoriedad" deriva de las repercusiones directas e indirectas del abastecimiento energético sobre la marcha de la actividad económica y los efectos que podría tener sobre la recuperación prevista para este año

Entre las primeras, cabe destacar la importancia de la energía -y, en particular, del gas- como un insumo clave para el normal funcionamiento del sector productivo, en especial del industrial. 

Entre las repercusiones indirectas, cabe mencionar el impacto sobre la disponibilidad de divisas y las cuentas del fisco, en la medida en que aumenten los subsidios energéticos que debe afrontar el Estado y se incrementen las importaciones, con la consabida reducción del saldo comercial exportable y de los dólares disponibles para el resto de la economía.

En el contexto actual, es probable que Argentina enfrente un invierno de "frazada corta" en términos de producción local, que deberá ser compensado con importaciones crecientes de gas y combustibles líquidos.

Si esto redunda o no en algún tipo de restricción al sector industrial (como ocurrió en el pasado) dependerá de dos factores que la política energética no controla: la temperatura -es decir, si el invierno será benigno o frío-, y la velocidad de reactivación de la economía durante 2021 -que determinará la demanda de gas-.

Un tercer factor que la política energética tampoco controla son los conflictos sociales. Si se reprodujese una situación como la registrada recientemente en Neuquén, el abastecimiento nacional de energía podría verse seriamente afectado. Es dable esperar que las autoridades nacionales y provinciales hayan aprendido de lo ocurrido, y tomen medidas rápidamente en tal caso.

Pero hay otros factores que el Gobierno sí controla y sobre los que podría trabajar con una mirada sistémica, como en el caso de las tarifas. 

Más allá de la discusión coyuntural acerca de si se precisaría introducir uno o dos ajustes tarifarios en 2021, o de si dichas subas deberían ser de un dígito porcentual o mayores, en la práctica los argentinos siempre pagamos la tarifa total de energía, ya sea en forma directa -como consumidores del servicio- o en forma indirecta- a través de los subsidios que afronta el Estado.

A modo de ejemplo, pensemos en el uso de una tarjeta de crédito. Si al momento de pagar el resumen mensual se opta por abonar el saldo mínimo en lugar del importe total, al mes siguiente se deberá pagar el monto que quedó impago más los intereses de la financiación. 

En el caso de las tarifas de energía, el pago mínimo de la tarjeta sería el precio que abonamos los consumidores, el saldo impago se asemejaría al subsidio estatal y los intereses serían el sobrecosto macroeconómico resultante de implementar políticas de precios de energía artificiales, que se traducen en las importaciones adicionales requeridas cuando -por precios bajos- la demanda se dispara y la producción se contrae.

De las partidas del Presupuesto Nacional para 2021, y en función de algunos compromisos tomados posteriormente, se puede estimar que la cuenta anual de subsidios se ubicaría en torno a los u$s 8000 millones (2% del PBI)

El sobrecosto macroeconómico del insuficiente abastecimiento doméstico de gas se reflejará en la reaparición de cierto déficit del balance comercial energético, que rondaría los u$s 1000 millones (una reversión del saldo comercial energético del orden de los u$s 2000 millones). Claramente, se trata de "lujos" que la Argentina no debería darse.

Para que el sector y el país vuelvan a ser generadores netos de divisas se requiere una política energética que sea consistente con la política macroeconómica, algo de lo cual Argentina ha carecido a lo largo de mucho tiempo.

Basta con observar las curvas de producción de petróleo y gas, los montos asignados a subsidios energéticos o las exportaciones e importaciones, para advertir comportamientos similares a los de un electrocardiograma, con subas y bajas que acompañan las oscilaciones de la política local.

Una política consistente no implica que todos tengan que pagar la tarifa plena de energía. Se puede y se debe proteger a los sectores más vulnerables, a través de mecanismos como la tarifa social (que hoy alcanza a más de un millón de consumidores, en el caso del gas), con un enfoque de "focalización" de los subsidios.

Lo contrario -generalizar subsidios- implica un dispendio de recursos públicos y atenta contra la naturaleza misma de dichas ayudas, que consiste en mejorar la situación socioeconómica de hogares con dificultades.

En conclusión, las inconsistencias macroeconómicas -como el atraso tarifario o los conflictos sociales que se derivan de dichas inconsistencias- tarde o temprano influyen sobre las políticas microeconómicas o sectoriales.

Es probable que no existan políticas micro lo suficientemente beneficiosas para superar los obstáculos que genera una mala política macro. Resolver estas inconsistencias resulta prioritario, para que todos los eslabones de la economía trabajen con una visión de mediano y largo plazo, con un mínimo grado de certidumbre.



*Síntesis de un diálogo grabado por los autores. El video completo puede consultarse en https://www.blogdeasuntospublicosarg.com/index.php/2021/05/10/la-energia-un-tema-de-alto-impacto-macro-y-micro-economico/

Tags relacionados
Noticias del día

Compartí tus comentarios