La Ronda de Negocios RIGI que se desarrolla en Rosario puede derivar en un beneficio extra para un Gobierno que necesita reactivar al sector industrial, en particular a las pymes.

El acercamiento de los proveedores locales a las empresas que accedieron a los beneficios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) resulta indispensable para que la herramienta a la que apostó el Gobierno para atraer dólares le ofrezca, asimismo, una salida al incómodo escenario de estanflación que atraviesa por estos días.

Con la inflación estancada en torno al 2% mensual —situación que se repitió en octubre— y la economía en recesión técnica, el Gobierno requiere dar señales de una mejora de la actividad que derrame en sectores industriales y en el comercio interno, de manera de recuperar la confianza social y encarar el año electoral con mejores argumentos para procurar una reelección que los que implican el temor a un regreso kirchnerista al poder, por la posible reversión de las medidas tomadas y la reinstalación de un modelo que supo derrotar en las urnas.

La estabilidad no es una condición que el mundo garantice, como quedó comprobado este año, en el que los conflictos geopolíticos elevaron los precios de la energía, generando mayor presión inflacionaria y forzando a revisar a la baja las proyecciones de crecimiento.

Mientras Israel y Estados Unidos pasan por las urnas, la guerra en Medio Oriente sigue en pie y nadie se anima a proyectar qué pasará con el precio del petróleo. A ello se suma la situación fiscal de Brasil como otra luz de alerta internacional. Y es que, más allá de su victoria electoral, los especialistas advierten que Lula da Silva deberá ajustar los gastos en un contexto de endeudamiento creciente y déficit elevado. De esa manera, se abre la posibilidad de un mayor enfriamiento de la economía brasileña —consultoras privadas prevén que apenas crecerá 1,3% el año próximo—, lo que impactará en las exportaciones argentinas y, por ende, en la producción, al tratarse del principal destino en el exterior de los productos nacionales, fundamentalmente vehículos.

Así, salir de la estanflación requerirá reactivar la demanda interna, tal como el FMI acordó con el Gobierno, según reconoció la vocera Julie Koszack. Y para ello no solo resulta importante habilitar el acceso al crédito con tasas más bajas sino, fundamentalmente, poner en marcha la producción que genere empleo y mejore los salarios.

Si terminarán creando 250.000 empleos, como señaló el ministro de Economía, Luis Caputo, está por verse. Pero, con 27 proyectos aprobados y otros 21 en espera, la posibilidad de sumar a la rueda del RIGI a parte de los 2500 proveedores que se presentaron en Rosario abre una puerta productiva de salida a la situación estanflacionaria.