Análisis

La partida de truco de los K y el invierno del libertarismo PRO

Los muchachos estaban preparando una actividad conmemorativa al vigésimo aniversario de la llegada al poder de Néstor Kirchner cuando, de pronto, algo paso. Enterados en el Instituto Patria, Cristina Fernández de Kirchner aceptó la invitación que el lunes pasado le había enviado la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, por el mismo motivo e impulsada por Máximo Kirchner.

Cristina salió decididamente a bancar a su hijo en la disputa abierta con el gobernador Axel Kicillof, el invitado especial para las juntadas, en Ensenada y Avellaneda, organizadas por Mario Secco y Jorge Ferraresi, respectivamente, para el próximo sábado 24. Seguramente, y muy a su pesar, deberá estar, solo, porque sus principales aliados son los mayores críticos de la conducción de Máximo Kirchner, con la intendenta Mendoza.

Mayra, propuesta abiertamente por el diputado nacional como precandidata a gobernadora para 2027, está llamando personalmente a todos los intendentes y legisladores que abrazaron la primera camada del nestorismo para la inauguración de un polideportivo que, obviamente, llevará el nombre de Néstor Kirchner.

Kicillof tuvo que soportar, estoico, el frío trato dispensado el miércoles anterior por dos intendentes alineados directamente en Máximo Kirchner. En Quilmes, en todas las fotos en las que aparece, a la intendenta se la ve sin una mínima mueca de simpatía para el gobernador.

Damián Selci, intendente de Hurlingham, en un frío acto con el gobernador Kicillof. 

Lo mismo pasó en Hurlingham, gobernada por Damián Selci. A su jefe político, el diputado provincial Martín Rodríguez, lo ponen en la lista de watsapperos junto a Facundo Tignanelli y Emanuel Santalla, quienes, supuestamente, llaman a los críticos del camporismo para recordarles de quién es la conducción.

"¿De verdad creen que Axel podrá andar por la vida sin la conducción de Cristina?... ¿Cómo pueden presumir que se pueden disociar Cristina con Máximo?... Si no puede conducir a los que le gritan a Cristina, por lo menos que nos los avale con las fotos que hace con ellos", se descargó un asiduo visitante del Instituto Patria que nunca dudó de que su futuro, y lo que presume debe ser la tercer etapa kirchnerista, está atada al hijo de los dos presidentes.

Del otro lado, con la misma lógica del tironeo de la pollera de la ex presidente, deslizan que "tuvieron que llamar a mamá para que los defienda. Bueno, pusieron el 1 de espada en la primera mano, faltando mucho para la elección. La partida tiene tres manos, no te olvides", confió uno de los que más quiere la emancipación de La Cámpora.

La reaparición pública de Cristina Fernández de Kirchner, efectivamente, ayuda a acomodar la diáspora que se empezaba a insinuar en el suelo bonaerense donde hay una clara divisoria de aguas entre Kicillof y Kirchner hijo, quien además preside el PJ bonaerense.

Un intendente, que recibió la invitación con un elogioso llamado personal, se reía de toda la situación que rodea el homenaje al creador del kirchnerismo. "Habrá que ver qué decisión adoptan los rebelde way", reflexionaba.

En esta lista se anotan los principales voceros del gobernador, como su ministro de Gobierno, Carlos "Carli" Bianco; el de Desarrollo Social y ex jefe del camporismo bonaerense, Andrés "El Cuervo" Larroque, y un puñado de importantes intendentes que, a la par de proponer a Kicillof como conductor, lo querían como candidato presidencial.

"Todos queremos que sea candidato, pero conducir... Eso es otra cosa", insisten quienes ven con desconcierto cómo Ferraresi y Secco empiezan a pujar por la aparición de "otra canción", como proponía el gobernador y también piden el fin de la incidencia de Máximo Kirchner en la definición del rumbo a seguir.

Se enfría el libertarismo PRO

De a poco, el furor por ser libertario va decantando en las huestes de Juntos por el Cambio, fundamentalmente en el PRO, donde muchos se hacían los rulos no solo porque se sentían parte del triunfo sino que, como complemento, también empezaban a gastar a cuenta sobre los ministerios, secretarías o direcciones de importancia que podían cubrir.

Ahora, mientras disfrutan las internas que atraviesan todas las áreas, empiezan a contar casi cómicamente los renunciados o las ausencias de designación en todas las áreas del Estado. En la Casa Rosada, no obstante, todo parece fluir hacia otro lugar y el "no la ven" termina siendo un antídoto ante la exasperante ausencia de gestión.

"Tenías que ver la cara de Mauricio (Macri) en el discurso de Javier en la cena de la Fundación Libertad... No sabía adonde ponerse cuando se hacía el imitador", dijo uno de los que estaban muy cerca de la emblemática mesa cinco, en la que se sentaron José María Aznar, Milei y Macri, acompañados por ambas esposas, en un caso, y por el jefe del presidente, Karina Milei.

Para peor, pareciera que el presidente no hubiera escuchado lo que pasó segundos antes a su alocución, en la que otro liberal de derecha, el presidente uruguayo Luis Lacalle Pou habló, en un mensaje satelital, sobre la importancia de la búsqueda de los consensos.

El ex presidente argentino se está enfriando en su entusiasmo por el cambio. Como muchos, se siente usado. Otro, que aún participa vía Patricia Bullrich aunque ya empezó a armar las valijas, asemejó su presente y futuro con el cuento del camello. "Nunca una certeza, siempre una promesa... Al final, te das cuenta, que no tenés futuro". Y ningún político, dirigente o jefe territorial hace algo sin permitirse mirar un poco más de lo que el horizonte le permite.

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