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La incertidumbre electoral y el riesgo de las profecías autocumplidas

La economía argentina está padeciendo, una vez más, las consecuencias de una profecía autocumplida. En un escenario de incertidumbre electoral como el actual, nadie acepta el riesgo de promediar los pronósticos. Por el contrario, el comportamiento más habitual es tomar como válido el peor. El problema es que cubrirse para la eventualidad de la peor alternativa, hace que los efectos temidos de los que uno intenta protegerse se vuelvan realidad. Y así, en lugar de tomar distancia del problema, lo traemos al presente.

La profecía que se autorrealiza es, al principio, una definición "falsa" de la situación que despierta un nuevo comportamiento. Y ese cambio de hace que la falsa concepción original de la situación se vuelva "verdadera". Así estructuró este concepto el sociólogo Robert Merton, que se basó en principios de otros estudiosos, como el teorema que enuncio William Thomas: "si una situación es definida como real, esa situación tiene efectos reales".

El sistema financiero suele ser la víctima más recurrente de estas teorías. Si un rumor asegura que un banco está en problemas y sus clientes retiran sus depósitos, el banco claramente estará en problemas. Ninguna entidad financiera puede devolver el 100% de sus ahorros, porque están diseñadas para prestarlos. Para poder hacerlo, debería poder cobrar el 100% de esos créditos.

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Vamos a los hechos de estos días. La dolarización que promueve Javier Milei no se puede hacer de un día para el otro. Sus asesores hablan de un período mínimo de un año. El Banco Central tampoco desaparecerá, porque debe seguir existiendo para controlar al sistema bancario, y porque no habrá una mayoría legislativa que avale semejante decisión. El ajuste fiscal de 5% (necesario para anular la emisión monetaria para el Tesoro) tampoco se puede ejecutar en un día.

Incrementar los ahorros en dólares para cubrirse de este escenario (hay que recordar que en el país hay u$s 150.000 en billetes físicos guardados en cajas de seguridad y colchones) no funciona. Si la devaluación fue un remedio esquivado hasta ahora por sus efectos dolorosos, la demanda de los que creen que pueden salvarse primeros la pondrá más difícil.

El problema de la Argentina es que no genera antídotos. Porque parte de la solución pasa por el conocimiento y la confianza. Cada candidato tiene un modelo monetario en la cabeza, es cierto. La dolarización, como la convertibilidad, cierra las compuertas de la emisión de pesos. Si el país no se ajusta, la otra alternativa para vivir será la deuda. Carlos Melconian, en nombre de Patricia Bullrich, piensa en un esquema bimonetario que legalice al dólar pero sin abandonar los pesos. Sergio Massa quiere que los dólares acolchonados ayuden a crecer la economía en pesos. Son cambios que no se explican en un Tick Tock ni pueden aplicarse el 10 de diciembre.

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