Opinión

La energía puesta en la grieta

La energía es, sin dudas, una de las industrias que mayor interés e ilusión genera respecto del futuro productivo del país. En Argentina, la abundancia de recursos naturales presenta un panorama prometedor para el sector energético. Prueba de ello son los proyectos de extracción de gas y petróleo -activos y prospectivos- en diferentes provincias. A su vez, hay un gran potencial en la producción de energías renovables, como la eólica, la solar y los biocombustibles.

Los tres principales candidatos presidenciales han dejado en claro sus objetivos para la industria energética en sus propuestas. Con Eduardo Rodríguez Chirillo como su referente, Javier Milei plantea la liberalización de los contratos de exportación, iniciar un proceso gradual para la privatización de YPF y eliminar los subsidios a la energía vía aumentos reales y paulatinos de las tarifas, habiendo una excepción hacia los sectores más vulnerables (pero limitando el consumo).

Por su parte, Patricia Bullrich es asesorada por Emilio Apud y Javier Iguacel, quienes plantean una política energética similar al marco regulatorio de los '90, proponiendo una desregulación y liberalización del mercado de gas, achicando el rol del Estado y delegando al sector privado el protagonismo para el impulso del área. Además sugieren un shock tarifario en lugar de un gradualismo: aumentos reales, mensuales, con una segmentación por nivel de ingresos y tarifa social federal. Carlos Melconian, quién se espera que en los próximos días se oficialice como principal asesor económico de la campaña, pretende reducir el déficit fiscal a través de dicho recorte.

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Por último, el programa proyectado por Sergio Massa esboza una continuidad de la estrategia del oficialismo: con la "soberanía energética" como horizonte, proyecta impulsar los planes estatales de estímulo y las leyes sectoriales con perfil exportador, mientras que en la cuestión tarifaria se continuaría con la reducción de subsidios vía la segmentación por ingresos.

En este contexto, ¿cuál es la percepción de la opinión pública sobre la industria de la energía? ¿Y sobre la posible quita de subsidios? En un estudio realizado por D'Alessio IROL/Berensztein a principios de agosto, se ahondó en estas cuestiones.

Lo primero que destaca es que, para el grueso de los encuestados, la energía es igual (63%) o más importante (33%) que el campo y la minería para el futuro del país. Este consenso se mantiene entre simpatizantes de distintos espacios, con la diferencia de que los votantes de Unión por la Patria (UP) le dan una mayor importancia a la energía (44%), mientras que los de Juntos por el Cambio (27%) y los libertarios (21%) ubican la importancia del sector en la misma línea que el agro y la minería.

Uno de los temas en los que se observa una grieta es en el modelo de explotación de los recursos naturales. Mientras que los votantes de UP (54%) creen en su mayoría que lo mejor es cambiar la Constitución para nacionalizar dichos recursos, los simpatizantes de JxC (59%) y los libertarios (58%) creen que se debe mantener la explotación en manos de las provincias.

Otra cuestión que generó discrepancia entre los encuestados fue el modelo de inversión en energía. Los votantes de UP optan por un equilibrio entre inversión pública y privada (42%) o prefieren una gestión estatal (50%). En sentido opuesto, los simpatizantes libertarios optan por una privatización del sector (72%). En un punto intermedio, los seguidores de JxC comparten la preferencia por una inversión privada (52%), pero tampoco ven con malos ojos un equilibrio entre capital privado y estatal (40%).

Un asunto con fuerte implicancia internacional es el cambio climático. Mientras que los votantes de UP (68%) y JxC (70%) coinciden en la importancia de un equilibrio entre el desarrollo económico y un modelo de explotación más sostenible, un sector considerable de los simpatizantes libertarios entiende que se debe priorizar la producción por sobre la protección del medioambiente (45%). El desarrollo sostenible de las industrias latinoamericanas es un tema de gran debate con los países del norte global. En las negociaciones del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, el Pacto Verde Europeo estableció nuevos requisitos, al imponer restricciones a la importación de bienes que no hayan sido producidos con los estándares ambientales europeos. En una potencial presidencia de Milei, teniendo en cuenta su fuerte desdén por la agenda climática, será importante ver su postura ante reclamos ambientales de este tipo.

Por último, uno de los grandes tópicos de debate en el sector energético son los polémicos subsidios. Aquí vemos otra grieta entre los votantes de UP con los de JxC y La Libertad Avanza (LLA). Los seguidores del oficialismo bregan por una continuación o extensión de los subsidios energéticos al interior del país (72%). Dentro de los simpatizantes de las dos principales fuerzas de la oposición, la opinión va en sentido contrario. Entre los seguidores de JxC (80%) y LLA (83%) se opta por una eliminación paulatina o inmediata de dichos subsidios. La diferencia reside en que dentro del liberalismo hay un sector 'halcón' de sus votantes que prefiere una eliminación inmediata de las subvenciones (33%), siendo esta una posición muy minoritaria dentro de los votantes de JxC (12%).

Las elecciones de este año determinarán la hoja de ruta del sector energético argentino. Se deberá prestar especial atención a las áreas donde hay mayor disenso, tales como los modelos de inversión -público o privado-, y los subsidios. Quedará en manos de quién gane la elección la capacidad de construir consensos, no sólo en las altas esferas de la política, sino también dentro de la opinión pública.

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