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La encrucijada de Caputo y Milei: ancla fiscal más sólida o asegurarse la ley

Los empleados públicos de La Rioja no quieren cobrar sus salarios en "Chachos", el nombre que Ricardo Quintela le puso al bono de cancelación de deuda que promociona como cuasimoneda. Era previsible, tanto como que el reclamo de los estatales estuviese dirigido al mandatario riojano y no a Javier Milei.

La presión política de los gobernadores sobre el gobierno nacional hoy está limitada. La gestión libertaria tiene un margen de respaldo para emprender su rumbo económico, que tiene como eje un ajuste fiscal de cerca de 5% del PBI. Y por eso el Presidente avanzó en negociaciones para destrabar sus proyectos (en particular la ley ómnibus) pero sin dejar de pulsear con la política para contener los cambios que le reclaman tanto aliados como oponentes.

Los mandatarios que se referencian en Juntos intentarán dar una vuelta más de rosca. Es que hasta ahora la discusión se centró en el puntilloso repaso del extenso articulado de la ley, y hay un factor de peso para las provincias que está de costado en la agenda: la reversión de la suba del Impuesto a las Ganancias.

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Retenciones: el millonario aporte que espera el Gobierno del sector exportador

Esta ley, votada sobre el final de la gestión de Alberto Fernández y Sergio Massa, abrió un tajo letal en el flujo corriente de la coparticipación. Su combinación con el recorte de transferencias discrecionales que puso en marcha Milei trastocó las finanzas provinciales. Por eso los gobernadores intentarán conseguir esta semana alguna compensación. El Gobierno sabe que no tienen muchas alternativas y por eso intenta defender algunas medidas de la ley original, como la fórmula jubilatoria o la suba de las retenciones.

Para el ministro Luis Caputo la señal que puede generar el Congreso si finalmente vota la ley, es más que tranquilizadora, ya que sus dos anclas no están demasiado firmes. El crawling peg de 2% es motivo de dudas crecientes frente a una inflación que promediará 20% hasta marzo. Los analistas aseguran que si hay retenciones el tipo de cambio para los exportadores se volverá aún menos competitivo, y el BCRA necesita esos dólares para avanzar con el levantamiento de los cepos. El paquete fiscal, en tanto, quedará bajo observación si el Gobierno debe hacer alguna concesión en esta materia para cumplir con los exportadores, ya sea por los derechos de exportación a las economías regionales o por el hueco que dejó Ganancias.

El único factor que podría moderar esta ecuación se conocerá esta semana. Se trata del cierre fiscal de 2023. Si llega a ser menor a 3% (algún consultor anotó 2,5%) el esfuerzo fiscal de Milei podría ser menos drástico. Todo está sobre la mesa de negociación.


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