La economía real, vista desde las microfinanzas

Los que estamos de este lado del mostrador de la banca podemos afirmar, con orgullo, que le vemos la cara y le escuchamos la voz al 45% del PBI, la mitad de las ventas generales en el país, más del 30% del valor agregado y el 65% del empleo registrado.

Es decir, tratamos directamente con el amplio universo Pyme.

Los oficiales de cuentas de un banco recogen los testimonios de primera mano sobre lo que sucede en el día a día en la economía real, inclusive la social, las cooperativas, etc., porque precisamente la banca, especialmente la pública, tiene la obligación de interactuar personalmente con esta cartera.

Así fue como llegaron casos como los de Clemente y Sergio, ambos oriundos de Bolivia, que llevan años de residencia en el país.

Clemente, con su esposa e hijos, alquiló dos hectáreas en la zona de Abasto-La Plata, donde armó sus invernaderos para producir lechugas, tomates y morrones, que un fuerte temporal arrasó en 2019.

"Gracias a Dios encontré en una maderera vecina un folleto del banco que ofrecía créditos para microempresas, llamé y en el día vino un ejecutivo que me ayudó a llenar la solicitud para obtener 80 mil pesos que usé para comprar nylon y pude salvar la producción", cuenta Clemente.

Pagó con puntualidad todas las cuotas, y renovó por un monto de $ 200.000 en 18 cuotas para poder terminar de armar nuevos invernaderos.

"Pude continuar con la producción y preservar la fuente de trabajo, además de mandar a uno de mis hijos a estudiar en la universidad", continuó.

Pero la historia no concluye ahí, sino que Clemente afirmó que seguirá solicitando financiamiento, ya que sueña en poder acceder a la compra de sus tierras y dejar de alquilar.

Por su parte, Sergio es un emprendedor que arrancó como operario en talleres textiles de familiares que les brindaban trabajo y vivienda a él y su esposa, aunque luego pudieron comprar su primera máquina y alquilar una habitación en Villa Celina para largarse por su cuenta.

Dieron el salto aprovechando una promoción que un banco hizo en su barrio. Obtuvieron $ 20.000 en septiembre de 2021 que aplicaron a comprar una máquina overlock. Era la primera vez que les daban un crédito formal.

"Fuimos por más y tramitamos un nuevo préstamo para invertir en tela y empezamos a confeccionar prendas de niñas que comercializamos en ferias de la zona de Lomas de Zamora", decía Sergio, ya con el taller ampliado.

La siguiente financiación fue para cambiar las máquinas mecánicas por automáticas, con lo que pudo aumentar notablemente la producción y con la más reciente adquirieron su primer auto, con el que redujeron gastos y hasta utilizan para realizar viajes como remís.

Estos relatos son tomados por los bancos para ajustar sus políticas a las realidades que se reciben de primera mano, señalan sus directivos.

Una cartera de este tipo en el Banco Ciudad, que en 2022 superó los 10 mil préstamos anuales, a tres años, por un monto que supera los $ 2.000 millones, brindando accesibilidad, con tasas muy inferiores al nivel actual de inflación. Son ejemplos cotidianos que grafican la importancia de recrear el crédito en la Argentina, de los beneficios que conllevaría su crecimiento, al menos alcanzando niveles cercanos a los que se observan en la región.

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