Siempre en los mercados (y en la vida) aparecen hechos que no estaban contemplados. La línea recta no existe. Y por ende es clave, y más para Argentina y los argentinos, prepararse para eventos inesperados. Prepararse para lo peor aunque haya muy bajas probabilidades de ocurrencia. Para la Argentina la acumulación de reservas internacionales es clave, así como limpiar de vencimientos la deuda de corto plazo, tanto en dólares como en pesos.
El BCRA en este 2026 comenzó a comprar dólares en el mercado oficial y ya lleva adquiridos casi u$s 2.800 millones en las 40 jornadas consecutivas de Santiago Bausili de shopping en el mercado cambiario. Seguramente esta conducta se acentuará en el segundo trimestre del año con la liquidación de dólares de la cosecha de soja.

Ayer sólo compró u$s 17 millones en una mínima intervención. ¿Qué pasó? De nuevo, las crisis aparecen y nunca piden permiso. La guerra en Medio Oriente ayer se sintió fuerte en los mercados emergentes con el dólar subiendo contra las principales monedas y fundamentalmente contra el peso mexicano que perdió 2% y otras de la región.
Todo remite a los “sudden stop” de Guillermo Calvo: la reducción drástica e inesperada de la entrada de capitales extranjeros a países emergentes. El gran economista argentino describió que ese “freno súbito” obliga a los países a un ajuste fuerte, devaluaciones y si el país posee una alta deuda en dólares, puede derivar en incumplimientos o defaults.
Otro gran economista argentino, Pablo Guidotti, planteó en 1999 en un seminario internacional, una regla en la cual las reservas de un país deben ser iguales a su deuda externa a corto plazo (con vencimiento a un año o menos).
Los países deben tener suficientes reservas para resistir una retirada masiva de capitales a corto plazo. Alan Greenspan, entonces presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, la difundió luego en un discurso en el Banco Mundial y luego quedó marcada en la literatura económica como la Guidotti-Greenspan rule.
En octubre del 2027 habrá elecciones presidenciales. ¿Estamos 100% seguros de que no existirá nuevamente el temor a lo que el gobierno etiquetó como el “riesgo kuka”? Siempre se debe estar preparado para el peor escenario.
La mejor manera de pavimentar el camino hacia unas elecciones presidenciales sin la agitación y corridas que hubo en el 2025 es la de acumular reservas por parte del BCRA y la de limpiar vencimientos de deuda del 2027. El BCRA debe pagar Bopreales, hay pagos al FMI y organismos y desde ya los crecientes pagos de vencimientos por los Bonares y Globales que dejó como campo minado el exministro Martín Guzmán a la actual administración.
El propio ministro Caputo destaca que el “riesgo kuka” es cero. Y da la impresión de serlo. Pero siempre es mejor estar preparado para el peor escenario. Como el cuento de los tres chanchitos.
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