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Exportaciones y recaudación: aún falta para confirmar una tendencia

La foto que muestra la recaudación impositiva de enero es buena, pero todavía no es para festejar. Sucede algo similar con el intercambio comercial con Brasil, que dio superávit tras ocho meses de datos negativos pero gracias a mayores ventas de energía eléctrica.

A la hora de los números, todo suma. Y por eso es destacable que los ingresos que tuvo la AFIP hayan logrado, en los últimos cuatro meses, ser superiores a la inflación anual de cada período. Es una tendencia razonable, si además se toma en cuenta que resultó paralela a los meses de mayores subas en los precios.

En enero hay algunos factores que ayudaron al incremento de 46,6% que mostró la recaudación total. El principal fue el cobro atrasado de retenciones por las operaciones de exportación de granos que no se hicieron en diciembre, debido al paro que afectó la operatoria portuaria. Por este rubro ingresaron casi $ 80.000 millones, una cifra que traduce una suba de 231% frente a enero de 2020 (fecha en la que a su vez hubo menos liquidaciones porque muchos productores se anticiparon a la suba de los derechos). 

No fue menor el pago de aranceles de importación, que creció 48%. Implica un dinamismo en las compras que tiene que ver más con el temor a una devaluación futura que con las perspectivas de una reactivación a corto plazo. Mientras el BCRA pueda sostener el ritmo actual de recuperación de reservas, las empresas seguirán demandando divisas para importar y cubrir su stock de bienes o insumos externos.

Otro gravamen que contribuyó a la suba fue Ganancias, que experimentó una mejora de 55% frente a los valores del año previo. No reflejan los resultados del 2020, un año que cerrará con una caída del PBI de entre 12% y 14%. Pero sí denotan la falta de ajuste por inflación que arrastran los balances corporativos. 

El IVA y el impuesto al cheque tienen variaciones similares a la inflación del Indec, aunque en el primer caso también hay una alteración de la base de comparación: en el inicio de la gestión de Alberto Fernández, se dejó sin efecto la baja que beneficiaba a la venta de alimentos básicos, un beneficio aplicado por el gobierno de Macri para compensar la depreciación de la moneda y el salto inflacionario que sobrevino tras las elecciones.

En el caso del intercambio con Brasil, en el primer mes de año hubo un superávit de apenas u$s 22 millones, menor al de enero 2020. Pero implica un giro frente al saldo negativo de los ocho meses previos. Como ya se mencionó, resultó un dato positivo que se facturara el envío de energía eléctrica. Pero también cabe señalar que el segundo rubro exportado corresponde a vehículos de carga, una demanda que puede incrementarse a futuro en virtud del anunciado cierre de plantas automotrices en el país vecino.

En ambos indicadores hay números que marcan un sendero favorable. Lo que falta ver es si logran convertirse en tendencia.

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