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El largoplacista deja cruzar a la señora

El ahorro va antes que los gastos igual que el largo plazo va antes que las tareas del día a día, y por la misma razón.

- Sos absurdo, Leo. ¿Qué tiene que ver la señora y el largoplacista? Falta que te pongas la nariz roja, te pintes la cara y salgas por los barrios...

- ¡Justo! ¿Vos sabés qué tiene que ver un payaso con el largoplacista? Los dos se animan a hacer lo que quieren, se enfocan en dar valor y los demás se ríen de ellos. Pero, cuando menos lo esperás, te sorprenden.

- Lo que te digo, Leo, es que estos chistes no suman a tu marca. ¡Sos un ex-CEO! ¡Comportate!

- Tenés razón. ¿Sabés cuántos CEOs hacen falta para cambiar una bombilla de luz?

- Ese es fácil: cinco. Cuatro para una salida de golf y el quinto para que vea que la luz no anda, diga algo obvio al respecto y espere a que alguien corra a cambiarla.

- No, equivocado. Se necesita solo un CEO. Levanta la bombilla y el universo gira a su alrededor.

- Hablando en serio, esto es LinkedIn, una red social profesional, y vos haciendo chistes. Malos.

El buen líder

El buen líder tiene que ser capaz de reírse -sobre todo de sí mismo.

Frené. Estaba a punto de decirle "¿Sabés cuántos candidatos a CEO hacen falta para cambiar la misma bombilla de luz? Cinco. Uno para subir a la escalera y los otros cuatro para sacársela". Me contuve.

El tiempo que tenemos es limitado. La forma en que lo invertimos es, entonces, una de las decisiones más poderosas que podemos tomar. Invertir o gastar, ésa es la cuestión. Y lo decidimos todos los días -sin darnos cuenta.

Si no decidís cómo usar las horas, las horas te usarán a vos.

¿Perdemos el tiempo?

Es injusto decirlo. Muchas veces hacemos algo que para otros, o para nosotros mismos, parece inútil, hasta darnos cuenta de que podemos vivir de ello o tiene valor por otro motivo.

No podemos juzgar al tiempo en el momento en el que lo usamos.

"Cuando me muera, tendré tiempo de descansar", dicen hoy algunos jóvenes, minutos antes de perder todo su dinero jugando a Lobo de Wall Street. "¿Vas a jugar al tenis un miércoles a las 2 de la tarde? ¡Qué bien que la pasan algunos, cómo se nota que no tienen que trabajar!", podrían decir otros, quizás no tan jóvenes. Está demostrado que el sueño y el ocio son clave para la longevidad y la creatividad.

Descansar es una inversión para el largo plazo.

Así como la sociedad trata de que "no pierdas tiempo", llevándote a gastarlo en lugar de invertirlo, también intenta direccionar tu gasto. ¿Qué pensabas? ¿Que iba a venir alguien corriendo, interrumpirte y decirlte "Pensemos en el largo plazo"?

Una de las primeras reglas que aprendí sobre finanzas personales es que si ponemos el ahorro en la planilla de cálculo al final de todo, como el resultado de ingresos menos gastos, lo dejamos librado a la suerte: no tendremos el control.

El ahorro va antes que los gastos igual que el largo plazo va antes que las tareas del día a día, y por la misma razón.

El siglo XXI no nos hace fácil mirar el largo plazo: Netflix, Whatsapp, los artículos y encuestas de Leo... todos queremos tu tiempo.

Todo conspira contra tu agenda. Tenés que tomar el control.

Y justamente el famoso "No tengo tiempo" es clave. ¿Será que hay personas con días de menos horas y otros con más? ¿Cómo hace Elon para liderar varias compañías tomando buena parte de las decisiones? Sí, un día escribiré sobre "cómo delegar", algo que Mr. Musk no hace bien. Cada vez que sientas que no tenés tiempo, fijate en donde está el jet privado de Musk.

Tu agenda muestra tus prioridades. Dejate de excusarte con que hay algo a lo que estás obligado.

"Con tantas urgencias, es muy difícil ocuparse del largo plazo", es una objeción habitual. Imaginate lo urgido que vas a estar cuando el largo plazo sea corto.

Cuanto antes nos enfoquemos en el largo plazo, más fácil será.

Los hermanos Michelin

Unos que sí pensaron en el largo plazo fueron los hermanos Michelin. Ellos querían vender neumáticos y, para eso, decidieron en 1900 hacer una guía de toda Francia, con sus rutas, dónde conseguir combustible y, claro, en qué lugares parar a comer. En ese primer ejemplar escribieron: "Este trabajo nace con el siglo, va a durar eso mismo". ¿Cuántos restaurantes, ciento veintiún años después, se disputan las estrellas que en esas guías los ponen en el podio mundial?

Crea algo para el largo plazo y podría vivir más que eso, creálo para el corto y no durará.

Los interrogantes

De las miles de respuestas en el "Autodiagnóstico de Carrera", un tercio dice dedicar menos de 60 minutos semanales al largo plazo. Y asegura que no sabe cómo revertirlo.

- ¿Por dónde empiezo? - me preguntaron hace poco. Música para mis oídos, alguien cortoplacista que quiere cambiarse de bando. La solución es fácil.

Si hoy sos 100% cortoplacista, corriendo detrás de urgencias, sintiendo que no dejás a nadie satisfecho (mucho menos a vos), el método es gradual. Lo primero que haría es una mini-matriz para listar las tareas que me toman tiempo y clasificarlas por nivel de importancia. Claro, elimino las de abajo. Lo interesante es que ya esa matriz es pensar en el largo plazo: adueñarte de tu tiempo y elegir conscientemente. Una vez que elimines tres tareas, tal vez notarás que una era importante. A no desesperar, siempre llega el día en que eliminamos de más. Volvamos a incluirla. Pero con el tiempo que ganamos por no hacer las otras dos empezamos nuestra mega inversión que nos hará millonarios (gracias a lo que cuento en mi charla TED): estudiamos, pensamos, construimos redes, nuestra marca o lo que sea, pero para el largo plazo.

Esperar resultados de corto plazo para inversiones de largo plazo es una trampa para volver a correr en la ruedita del hamster.

- ¿Cómo pienso en el largo plazo? - es otra de las preguntas que suelen hacerme. Y es de lo más fácil del mundo. Mirá ciencia ficción, observá a tus competidores e imaginá a dónde van, fantaseá con tus seres queridos, discutí con tus amigos, incorporá el largo plazo a tus conversaciones, tanto internas como externas.

Lograrás varios resultados:

  • La forma de garantizar que no estás listo para el futuro es nunca pensar en él.
  • Mostrarte como alguien a quien el largo plazo le es importante atraerá a las personas adecuadas a tus conversaciones.
  • Ocupar tu tiempo con el largo plazo te fuerza a dedicarle menos tiempo al corto.

- Pero Leo, ¿podés darme alguna herramienta concreta? - preguntan otros.

Yo lo pienso así: me enfrento a dos tareas posibles con mi próxima hora. Una me da dinero en el momento (ofrecer un curso a mis seguidores enviando un email), la otra me da dinero futuro (escribir un artículo que dé valor gratis y me ayude a seguir creciendo porque vos, estimado lector, vas a compartirlo). Claro que depende de mis urgencias, del mercado y de cuánto creemos que podemos ganar; pero es en ese tipo de decisiones en donde hacemos o construimos. En la famosa trilogía "El futuro es de los vagos" describo varios ejemplos; seguir leyendo es, así, una inversión en el largo plazo.

El corto plazo, como los problemas, viene solo. Al largo, como a las soluciones, hay que ir a buscarlo.

Esta pandemia es un ejemplo: quienes, previéndola o no, habían invertido preparándose, están hoy mucho mejor parados.

Buscar las soluciones de problemas que no tenemos todavía es pensar en el largo plazo.

Otra forma de verlo es analizar tus 100.000 horas: distribuilas entre las cosas que son importantes sin mirar tu agenda actual. Luego, mirá esa agenda. Compará. Apuesto a que encontrarás diferencias enormes. Apuesto, también, a que luego de revisarlo y deprimirte, podrás aceptarlo y actuar, cambiando la realidad, incorporando cada vez más el largo plazo en la agenda, construyendo tu éxito futuro y agendando, en septiembre de 2031, agradecerle al autor de este artículo.

La gratitud es largoplacista.

El estimado lector quizás se haya quedado pensando por qué el largoplacista deja cruzar a la señora. Es sencillo: el largoplacista, cuando compara el costo de los diez segundos que le toma esperar a que esa persona cruce, con el beneficio de llegar diez segundos antes, entiende que es un estúpido si no frena y cede el paso.

Todo corto plazo es un largo plazo al que llegamos tarde.

Demostración final, como si esto fuera poco: ¿te acordás del nombre de alguien que haya ganado la lotería? A pesar de que los logros de corto plazo llaman la atención, son efímeros.

Siempre habrá alguien que mira más que vos el corto plazo; diferenciate mirando el largo.

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