Dólar: debería ser uno, pero podríamos empezar reduciéndolos a tres

El autor propone tener 3 tipos de cambio diferentes y no 14 como hay actualmente. En detalle, su propuesta

Actualmente nuestro país opera/funciona con 14 tipos de cambio. No vale la pena listarlos aquí, porque su análisis no es objeto del presente. 

Dólar tarjeta para extranjeros: se suma una nueva cotización y ya son 18 las variantes vigentes

El BCRA volvió a vender reservas y en tres días ya se fue más de un tercio que en todo octubre

Lo que venimos a proponer es reducir esa cantidad a sólo tres, al menos hasta que se den las condiciones para su unificación definitiva. Es cierto que esos serían dos más de los necesarios en casi cualquier país del mundo, pero también lo es que Argentina no es cualquier país... 

Veamos: el primer tipo de cambio, que podríamos denominar dólar comex es el equivalente al actual dólar oficial y puede ser tanto minorista como mayorista. 

Este tipo de cambio debería aplicarse exclusivamente a las operaciones de importación/exportación que no se canalicen por alguno de los otros dos tipos de cambio que aquí se proponen. Podría decirse que se trata del tipo de cambio "por defecto". 

Este tipo de cambio continuará rigiéndose por la cotización que publica el BNA y deberá comunicarse con claridad y precisión que es el que regula los precios internos en general, y de los productos de primera necesidad en particular (alimentos, medicamentos, insumos para la industria, etc). 

Al segundo lo podemos llamar dólar minorista, y es el que hoy se conoce como dólar MEP o bolsa. 

Dada su amplia difusión actual, no parece complejo canalizar por este tipo de cambio, por ejemplo operaciones con tarjeta de crédito por compras en moneda extranjera, tanto en el país como en el extranjero, adquisición de divisas para atesoramiento, pago de paquetes turísticos o pasajes de avión, etc. Dado que este tipo de cambio se opera formalmente, incluso podría esperarse que buena parte de sus operaciones se mantengan dentro del sistema financiero, en cuentas a la vista en u$s. 

Por supuesto, este tipo de cambio también se aplicará a quienes vendan sus divisas para gastos o consumos en el país (turistas, residentes que vendan sus dólares, etc.). 

La ventaja fundamental de este tipo de cambio es que no afecta las reservas del BCRA ya que resulta de la compraventa de los bonos emitidos por el propio Estado Nacional, que son negociados libremente en el mercado de valores. En efecto, su precio también se fija según la oferta de la demanda. 

Por supuesto, que esto último no elimina la posibilidad para el BCRA de intervenir en ocasiones especiales mediante la compra o venta de títulos públicos.

 Y su desarrollo, es decir, la facilidad para su utilización para el público en general, incluso puede desplazar, o tomar parte del volumen del denominado dólar blue (ilegal). 

Un punto importante, es que este tipo de cambio puede utilizarse también en regímenes especiales, donde contra la liquidación de ciertas operaciones de comercio exterior (importaciones o exportaciones) puede preverse la entrega de bonos nominados en moneda extranjera, para que luego el receptor opte por atesorarlos o venderlos en el mercado, en pesos o dólares. 

El tercer y último tipo de cambio que se propone es el dólar especial, o simplemente billete. La idea es que los productos de lujo o alta gama se vendan y facturan en el país exclusivamente en dólares estadounidenses (en efectivo o mediante tarjetas de crédito o débito emitidas en el exterior), y que esos dólares se utilicen luego para la importación de dichos bienes o de los insumos necesarios para producirlos. 

Así, este dólar especial podría aplicarse a vehículos de alta gama o que excedan de determinado valor en u$s, embarcaciones y aeronaves no comerciales, productos importados de lujo (relojes de alta gama, indumentaria, bebidas alcohólicas, tabacos, etc.), etc. 

Obviamente, la contrapartida es que los productos comprendidos en este tipo de cambio puedan importarse libremente, ya que no tendrán impacto sobre las reservas internacionales del país. 

Y la importación en estos términos, a su vez, puede traer beneficios tales como la generación de un mercado de lujo con impacto sobre el turismo regional e internacional, o el ajuste de los precios de los productos nacionales o importados pero no "dolarizados" que compitan con los comprendidos en esta regulación. 

Más aún, incluso podría darse, aunque sea en términos marginales, la generación de nuevas divisas, porque al facturarse en u$s, los impuestos correspondientes también deberán ingresarse en dicha moneda.

Por supuesto que el ordenamiento que aquí proponemos no es más que el primer paso de un camino que concluya, una vez que se presenten las condiciones para ello, en un único tipo de cambio, que pueda utilizarse libremente en todas las operaciones que involucren moneda extranjera. 

Pero es igualmente importante que, hasta tanto se presenten tales condiciones, se prevean herramientas que permitan cierto nivel de previsibilidad y permitan vislumbrar algún orden futuro.

Tags relacionados

Noticias del día

Compartí tus comentarios

¿Querés dejar tu opinión? Registrate para comentar este artículo.