

Si bien el Gobierno confía en que llegará a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) antes de terminar el año y lo que resta ahora es conseguir el apoyo de la oposición vía el Congreso, de los sindicatos y también de la iglesia, lo cierto es que no hay un discurso uniforme que involucre a todos. Es decir, no todos parecen tirar del mismo carro.
El FMI es un prestamista de última instancia. Cuando un país sale del mercado porque no puede acceder, el organismo multilateral de crédito aparece como un salvavidas, aunque en muchos casos, el dinero prestado no termina solucionando los problemas y luego quedan los problemas y la deuda. La Argentina es testigo reiterado de esto último.
Es cierto que un organismo como el FMI debería contar con mayores aciertos. Por ejemplo, es inadmisible que se le presten a la Argentina u$s 44.000 millones a devolver en los plazos que se establecieron en la última negociación (durante el gobierno de Mauricio Macri). En primer lugar, porque es imposible que el país pueda generar las condiciones para repagar en tiempo y forma ese dinero.
¿Pero la culpa es solo del FMI? La respuesta es no. Como argentinos deberíamos ser conscientes que cuando nos endeudamos, no nos podemos quejar porque luego nos quieren cobrar lo que nos prestaron. Esas son las reglas del juego. Para no depender del FMI, en todo caso no hay que recurrir. Y si se recurre, no se puede hacerlo para cubrir gastos corrientes.
El Gobierno de Macri sabía que el fuerte endeudamiento era imposible de pagar en las condiciones pactadas. Pero el gobierno de Alberto Fernández, tiene que saber que si te prestan no te reglan.
Como el FMI sabe que actuó mal durante el gobierno de Macri, también es realista y se sienta a negociar.
¿Pero qué hacen el Gobierno y la oposición?
En el Gobierno, mientras el equipo económico que comanda el ministro Martín Guzmán, tiene el objetivo puesto en el acuerdo, Máximo Kichner, si bien no contradijo a Guzmán, expresó en declaraciones radiales que "el FMI creó un problema y va a tener que ser parte de la solución, no puede tener una actitud tan golosa". "Fue un préstamo más político que se hizo para sostener la presidencia y la reelección de Macri, creo que prestaron en condiciones que sabían que la Argentina no lo podía devolver", advirtió el jefe de la bancada de diputados nacionales del Frente de Todos.
La oposición tampoco parece ponerse de acuerdo. Mientras reclama que la Argentina tiene que evitar caer en default con el FMI, al mismo tiempo no está dispuesta a despejar el camino en el Congreso para mostrarle al Fondo una unificación de discursos y un compromiso conjunto sobre la viabilidad del futuro acuerdo.
Pero más allá de lo discursivo en el mercado creen que el acuerdo está próximo y que las palabras, forman parte de los discursos.












