Covid, una oportunidad histórica para repensar el acuerdo económico y social

El Covid ha exacerbado y puesto de manifiesto las fallas fundamentales del sistema económico global, y nos presenta a la vez con una oportunidad histórica de reformar el capitalismo, para lejos de volver a la normalidad una vez terminada la pandemia, re pensar como dice Mazzucato la manera en que los gobiernos, trabajan con el sector privado y financiero para resolver las fallas que nos llevan a donde estamos hoy. El Covid visibiliza la ruptura definitiva de un paradigma que nos llevo a un consumo desmedido de recursos finitos y empujó a la naturaleza a sobrepasar sus límites planetarios. De la misma manera, el Covid agudizó y empeoró los índices de desigualdad, pobreza y pobreza extrema pre existentes, en especial para mujeres relegadas a tareas invisibilizadas de cuidado, para personas que habitan áreas rurales y de menor nivel educativo, jóvenes que se verán relegados 10 años frente al empleo, y niños que enfrentaron el doble reto de no poder acceder a educación y a redes de contención y alimentación básicas.

Es enmarcado en este momento histórico que debemos entender el crecimiento exponencial observable en la ultima década y acelerado durante el 2020 como efecto de la pandemia de las finanzas sostenibles y de impacto, que nacen como acción para modificar y escalar el rol que el sector privado y financiero juega en el desarrollo de economías mas equitativas y sostenibles, y como reacción no solo a los desafíos que visibilizó la pandemia sino a una serie de regulaciones y requisitos tanto legisladas como voluntariamente suscriptas para que estos actores (privados y gobiernos) mantengan su licencia para operar.

Cuatro grandes tendencias catalizan este cambio en las finanzas. La primera es un sostenido cambio regulatorio y de políticas orientadas a la protección y fomento de cuestiones ambientales y sociales: 44 bolsas de valores en el mundo publican hoy información ASG de sus compañías; la regulación lanzada por la Unión Europea en 2020 exige reporte obligatorio de datos ASG para todas las inversiones catalogadas como sustentables operando en o desde Europa, la iniciativa del Securities and Exchanges Commission de los Estados Unidos busca solicitar a compañías listadas en bolsa que informen sobre su exposición a riesgos climáticos; como así también la suscripción de miles de actores del sector financiero global a iniciativas voluntarias como los Principios para la Inversión Responsable, o la TCFD, entre otras.

Fuente Bloomberg. El gráfico reporta cambios en la ultima década en 3 aéreas: 1. AUM Activos bajo administración (en trillones de USD) de signatarios de los principios para la inversión responsable (PRI), 2. Emisiones de deuda alineadas a sustentabilidad, 3. Resultado promedio para el reporte de cuestiones ASG para todas las compañías calculado por Bloomberg. 

La segunda es que existe hoy suficiente información avalada que demuestra que invertir incluyendo una perspectiva de impacto ambiental y social genera mejores resultados financieros que invertir en compañías o portafolios que no lo hacen. Estudios publicados por organizaciones como S&P, Morgan Stanley, Harvard, Bloomberg, Morningstar, demostraron que los fondos catalogados como ASG y las compañías que consideran estas cuestiones no solo tienen una mejor performance financiera en el mediano plazo sino que se sobrepusieron a los efectos provocados por la pandemia de manera exitosa.

La tercera es que existe cada vez más demanda por parte de inversores alineados a esta lógica de inversión. Las inversiones catalogadas como de impacto crecen según los reportes anuales del GIIN a un ritmo del 17% anual en los últimos 5 años, siendo América Latina una de las regiones del mundo que más ha crecido en el último quinquenio observándose un promedio de crecimiento del 21% anual. Para el final del 2020, los signatarios del PRI representaban colectivamente más de USD 110 trillones de activos bajo administración.

Por último y la mas relevante de todas existen hoy cambios fundamentales en la sociedad magnificados por la crisis medioambiental, social y sanitaria que hacen inviable para una compañía o un inversor poder mantener su licencia para operar si no comienza a realizar cambios fundamentales en cómo opera, y se relaciona no solo con sus accionistas sino con los demás actores de la sociedad y el medioambiente.

Esta tormenta perfecta, no se desencadenó en 18 meses de pandemia, sino que lleva casi 100 años creándose, en tal sentido, lejos de utilizar este punto de quiebre que representa Covid para volver a la "normalidad" que creó estos desbalances, debemos enfocar las energías en repensar el acuerdo económico y social al que queremos suscribirnos. Así como en 1929 FDR creo el "New Deal" así debemos ahora re pensar qué herramientas necesitamos para la construcción de un nuevo orden económico global y un nuevo contrato económico social.

La oportunidad es grandiosa, pero también lo son los desafíos, ya que especialmente en contextos como el argentino lo urgente no deja espacio para trabajar sobre lo importante con una mirada mas estratégica y a largo plazo, muchas veces considerada inviable para los gobiernos por la presión de la situación actual y los plazos políticos; y para el sector privado ya que muchas de las acciones necesarias para construir soluciones nuevas a los problemas que enfrentamos son invisibles a los ojos de consumidores y competencia y puestos por ello de lado. Trabajemos como país para enfocar en lo importante sin dejar de atender lo urgente. 

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