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Audacia de Milei: buscar gobernabilidad en la gente antes que en la política

El presidente Javier Milei respetó al pie de la letra uno de los primeros consejos que le dio Mauricio Macri después de haber ganado el balotaje con 55% de los votos. "No escondas la herencia, que todos sepan el desastre que vas a tener que gestionar", le dijo el fundador del PRO, convertido hoy en sostén político del economista libertario. Y eso hizo. Pero al hacerlo, adoptó una decisión estratégica: eligió mostrar el panorama más oscuro de todos. Porque de esa manera, tendrá una justificación mucho más lineal y transparente para ejecutar el ajuste de shock que prometió en su primer discurso.

"Prefiero decir una verdad incómoda antes que una mentira confortable", señaló el jefe de Estado, antes de enumerar el demoledor diagnóstico de la economía que recibe. No sorprendió con las cifras de déficit fiscal o pobreza, pero llamó la atención que señalara que por el nivel de emisión y la potencial caída de la demanda monetaria, la inflación anual podría escalar a 15.000%. Repitió su proyección de una segura estanflación, aunque remarcó que tampoco será una novedad para la Argentina, ya que en los últimos 10 años el PBI per cápita tuvo una caída de 15% mientras la inflación acumulada llegaba a 5000%. "La conclusión es que no hay alternativa al ajuste y no hay alternativa al shock", remarcó.

¿Chau planes sociales? El impactante anuncio de Milei en su asunción: "El que corta..."

Milei: liderazgo, gobernabilidad y la calle

Fue su forma de dar inicio a una nueva era, que estará marcada por una relación desafiante con la clase política, a la que responsabilizó abiertamente de "dejar al país al borde de la crisis más profunda de nuestra historia. Cada uno de ellos tendrá que hacerse cargo de su propia responsabilidad, no es tarea mía señalarlos", dijo. La decisión de dar su discurso inaugural frente al público que se congregó en la Plaza de Congreso, en lugar de hacerlo en el recinto de la Cámara baja, así como la extraña novedad de hacer jurar a su gabinete en una ceremonia cerrada, revelan la construcción de un nuevo relato, que será la palanca de la nueva gestión. De un lado, la política. Y del otro, los "argentinos de bien" a los que Milei les pedirá un durísimo sacrificio (con la promesa de que sea el último). "No hay plata", dice una y otra vez, frase que sus seguidores aplauden y hasta lucen en remeras.

La contracara de este discurso se conocerá hoy, cuando se anuncien las medidas destinadas a corregir "100 años de despilfarro. El desaire que recibieron los legisladores anticipa que habrá más decretos que leyes, y lo que haya que hacer votar por el Congreso no será un ómnibus gigante. Si la pregunta que se hacen los analistas es cómo conseguirá gobernabilidad para enfrentar semejante cruzada, le respuesta que se da Milei está más en la calle que en la política. Serán sus votantes, los que están hartos del país que no avanza, los que sostendrán el envión inicial del nuevo gobierno. La paciencia, debería recordar el flamante mandatario, se sostiene con resultados. Ese será si propio desafío.

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