Usurpar está fuera de la ley, pero los pobres e indigentes siguen estando

Los países pelean por territorio, por comercio, por poder y por recursos naturales. Pero el ciudadano común quiere que se le respete la propiedad privada. Lo que compró, lo que heredó, o lo que simplemente le corresponde, no quiere perderlo. 

El predio tomado en Guernica es un símbolo de una Argentina que hace tiempo que está perdiendo el sentido común.

¿Por qué está bien usurpar un terreno o una casa? ¿Qué artículo de la Constitución lo establece? 

Las dos preguntas parecen tener una respuesta contundente: no está bien y tampoco lo avala la ley.

Lo que sí avaló la ley fue el desalojo de los terrenos de Guernica. El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof dijo que "si la Provincia no acataba la orden judicial" para el desalojo del predio de Guernica, "incurría en desacato", mientras que destacó que el operativo se realizó "de la manera más cuidada posible" en el marco de una situación "muy delicada". Desde Bahía Blanca, donde anunció inversiones del consorcio del puerto local, el mandatario explicó que "en Guernica hubo primero una denuncia y luego una orden judicial de desalojo que estaba vigente desde hace mucho tiempo", y que "la Policía simplemente actúa como auxiliar de la Justicia para llevar adelante la orden", según NA.

Usurpar es un delito. Nada más y nada menos que eso. Pero está claro que acá no hay lugar para ponerse contento. Ayer, sin embargo, muchos argentinos manifestaban su alegría en las redes sociales porque las topadoras derribaban las precarias casillas de chapa. 

La alegría no tiene que estar puesta en la usurpación o en el desalojo. Esta alegría huele a venganza por donde se la mire: los que estaban de acuerdo con la usurpación (y no me refiero a los usurpadores) probablemente pensaron en un triunfo de los que menos tienen contra los millonarios que tienen tierras sin ocupar. Y cuando el desalojo se produjo, la alegría de venganza fue de los que decían "bien, así se hace, más palos si es posible". 

Ni una cosa ni la otra. La alegría tiene que estar en sentirnos orgullosos de tener un país donde la ley se cumpla y también donde los que menos tienen tengan un lugar para vivir. Pero nunca ese lugar tiene que ser la propiedad privada de otro. 

La Argentina supo ser un país pujante, ahora es un país empobrecido. Y el país es con todos. Las soluciones también tienen que ir en ese sentido. Hoy miles de argentinos duermen en la calle y apenas comen, pero eso no les da derecho a usurpar. El problema está en si los vemos como culpables de su situación vulnerable. Los usurpadores son víctimas de un país que no puede encontrar el rumbo. Los usurpados también son víctima de lo mismo.

Tags relacionados

Compartí tus comentarios