Nueva normalidad: la inesperada meca para emprendedores y startups

Cuando comenzó la cuarentena, el desafío fue pensar de qué manera podríamos sobrevivir al confinamiento y qué herramientas nos ayudarían a transcurrirla. Un tiempo después, nos preguntamos cómo sería la vida en la post cuarentena. 

Ahora hay un consenso en que no será una cosa ni la otra, sino algo intermedio que se dio en llamar "nueva normalidad". O sea, la posibilidad de volver a los trabajos, encuentros con otras personas y demás, pero tomando ciertos recaudos y con protocolos estrictos. 

Así como Zoom fue el gran emergente, y antes no eran demasiados los que conocían esta herramienta (al igual que empresas de delivery y marcas de alcohol en gel), actualmente hay una feroz competencia entre emprendedores y startups por ocupar un espacio de valor.   

Lo cierto es que más allá de los contagios y las lamentables muertes, el Covid 19 ha traído una novedad que resulta estimulante para emprendedores y startups: un nuevo mundo que requiere de nuevas soluciones que faciliten la vida de la gente. 

En este nuevo mundo se han repartido nuevamente las cartas y todos parten de la misma línea de largada. Los ganadores de la vida anterior tienen que volver a empezar, y los que corrían de atrás ven una nueva chance. Eso sí, resulta esencial entender qué separa una buena idea de un emprendimiento real y sostenible

Una idea es una idea, mientras que un producto es la traducción posible de esa idea al mercado que actualmente existe y estaría dispuesto a brindar su dinero a cambio de tener ese bien. 

Existen tres requerimientos esenciales que se deben tener en cuenta para la construcción de un producto. El primero de ellos es eliminar el sesgo personal: generalmente los emprendedores tienden a hacer productos para resolver problemas que ellos asumen que existen, y en general evitan consultar a sus clientes. 

El segundo requerimiento es no creerse el único oasis en el desierto. No existe un solo kiosco en un barrio, ni un solo restaurante, pero no somos tan conscientes de ello a la hora de emprender. 

El tercer requerimiento es estar listos para cambiar. Muchas veces sucede que la idea primigenia cumple con los requisitos previamente mencionados, pero por alguna razón no cuenta con tracción comercial. 

Lo cierto es que ya existen cientos de ejemplos de emprendimientos que están dando nuevas señales y soluciones: desde plataformas para take away hasta barbijos que anuncian la existencia o no del virus, entre muchos otros.  

Pero de acuerdo al consenso actual, esa nueva normalidad que se convertirá en nuestra vida, por lo menos durante un tiempo, va a requerir de soluciones nuevas y específicas, y ya son miles los que están apuntando a esa etapa como una meca, para poder ser el Zoom de la nueva normalidad. 

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