La crisis va más allá de la pandemia: hoy hasta Mafalda sería pobre

La pérdida de Quino generó una gran tristeza en la comunidad internacional. Su talento trascendió las fronteras argentinas no solo por la calidad de sus dibujos e historietas sino, fundamentalmente, por su percepción de la realidad y el profundo contenido social que contenía cada una de sus ilustraciones, capaz de formular desde el humor las denuncias más duras y aun así despertar una sonrisa.

El inigualable Joaquín Lavado tenía la capacidad de tocar temas tan delicados como la pobreza, lamentablemente comunes a gran parte del mundo y que, a pesar del paso de los años y las décadas permanecen vigentes en la región y, sobre todo, en la Argentina.

Desde los cuadros de su tira más icónica, la pequeña Mafalda y sus amigos expresaban hace ya 56 años como el paso del tiempo no había erradicado la crisis del país, ni resuelto el problema del hambre y la pobreza. Hoy, paradójicamente, esa niña que formaba parte de la golpeada clase media argentina y varios de sus compañeros, muy probablemente serían pobres. De hecho, 56,3% de los niños del país lo son como el 40,9% de la población, según confirmó ayer mismo el Indec.

El problema no solo no se resolvió, sino que creció a lo largo del tiempo pese a los cambios de color en el Gobierno y más allá del impacto de la pandemia de coronavirus , que solo vino a agudizar una grave situación preexistente.

La región está en camino a su peor recesión en un siglo, con un pronóstico de contracción de 9,1% para este año y un desempleo que alcanzará 13,5%, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. El organismo espera que otras 28 millones de personas caigan este año en la extrema pobreza.

En la Argentina, en particular, la profunda recesión y la fuerte inflación que afecta al país golpean de lleno en las clases media y baja, con el incremento del desempleo, la desvalorización del salario y le pérdida de ingresos provenientes de la informalidad.

Las promesas de solución, a lo largo de los años, solo se han quedado en eso. No alcanza con denunciar la pobreza en tiempos de campaña o trasladar las culpas cuando se llega a la gestión. Se necesita un plan para que se generen empleos, el país crezca, la clase media se fortalezca y los argentinos salgan de la pobreza.

Basta con repasar apenas uno de los dibujos de Quino que recorrían ayer los medios del mundo para graficar la situación actual. Allí, un presidente se asoma al balcón junto a su equipo y le señala a la población: "Siempre lo dijimos muy claramente: 'Nosotros vamos a salir de la crisis económica'". Y después de quejarse porque lo acusan de un engaño se pregunta: "¿Alguna vez les dijimos a ustedes: 'Nosotros vamos a sacarlos de la crisis económica?'".

El artista se fue pero su obra permanece para recordar las asignaturas pendientes de un país que requiere soluciones a su eterna crisis. Mientras seis de cada diez chicos sean pobres, el futuro estará hipotecado.

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