El Gobierno se prepara para una "nueva normalidad" menos optimista

El Gobierno empieza a asumir que la "nueva normalidad" no será todo lo normal que imaginaba. Muchos esperaban que hubiera rebotes de contagios por la pandemia, e incluso que se transformaran en una segunda ola como ocurre en Europa. Pero la expectativa oficial era empalmar la caída en la curva registrada entre fines de noviembre y diciembre con el plan de vacunación, con la esperanza de proyectar una sombra de tranquilidad más consistente y abarcativa en el primer trimestre del año.

Lo que se ve en estos días es que la "brecha sanitaria" se recalentó más de lo deseado: suben los contagios y las vacunas demoran, al punto de impulsar al Ejecutivo a evaluar dar una sola dosis para ampliar la cobertura, aunque sea perdiendo efectividad. Con ese panorama, ya se habla de que volver a las clases presenciales en febrero o marzo va a ser menos probable. No se trata de que alguien quiera cercenar la educación, sino de un riesgo más visible.

El rebrote no es atribuible exclusivamente al Gobierno. El relajamiento de las prevenciones que se vieron a fin de año es parte de la condición humana. Si bien es cierto que muchos han mantenido cuidados estrictos, en términos proporcionales la cantidad de personas que toma este tipo de previsiones de la misma forma que en julio o agosto es mucho menor.

Lo que todos deberían registrar estas vacaciones de cuidados preventivos tienen que terminar. Nadie pide restablecer confinamientos estrictos. Alcanza con evitar el relajamiento total. Lo lamentable es que haya que acudir a las fuerzas de seguridad para hacerlo cumplir.

En términos económicos, tampoco cabe esperar una "nueva normalidad" optimista. La economía puede recuperar parte de su caída, pero en el Gobierno no imaginan que crecer 5% en 2021 sea el escenario más probable. Y considerando que es un año electoral, lo que ya se ve es que los controles llegaron para quedarse.

El oficialismo no quiere sorprenderse con aumentos indeseados que erosionen el salario ni con una suba de la desocupación. Por eso el gabinete económico ya analiza prorrogar el freno para los despidos sin causa. Del mismo modo, también resolvió que el plan de precios máximos no va a desaparecer. Los funcionarios negociaron una ampliación de Precios Cuidados y algunos ajustes en los valores que pagan los consumidores. Pero otros productos deberán atenerse a una pauta oficial, que se discutirá en los días que restan de enero.

Los datos de diciembre del Indec expondrán nuevamente que los alimentos siguen siendo la piedra en el zapato de la inflación. La razón es el viento de cola externo que elevó el precio de los commodities del agro y empujó al de la carne. Varias de las medidas que están sobre la mesa (incluidas las que tienen impacto en el tipo de cambio financiero, para que el dólar no salte) se parecen a la señal de "ajustarse los cinturones" para evitar posibles turbulencias.

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