Qué son los vinos de lote o de parcela, la tendencia más exclusiva de las bodegas

Qué son los vinos de lote o de parcela, la tendencia más exclusiva de las bodegas

La tendencia europea de elaborar vinos de fracciones limitadas y definidas de un cru (finca) específico cobra más fuerza en la Argentina. 

En los últimos años, la tendencia del vino a nivel mundial se vio atravesada por un trabajo muy minucioso en la finca (o cru). Aquello que es determinante para el futuro de un vino no tiene lugar en la bodega, sino que sucede en el viñedo. Las dos grandes vertientes que sobresalen integradas en esta tendencia son, por un lado, las prácticas orgánicas y biodinámicas, y por el otro, el estudio en profundidad del suelo, un aspecto fundamental en la coyuntura vitivinícola internacional.

Hoy todo pasa por el perfil de suelo. Y cuando un enólogo o agrónomo encuentra lo que busca en una parcela o lote determinado, trabaja en busca de su vino perfecto puntualmente con ese sector definido, y deja afuera todo lo demás.

Inspirados en los grandes vinos de Barolo, Borgoña o el Loire francés (entre otros terruños), en la Argentina cada vez más productores están dedicando sus máximos esfuerzos a identificar suelos con componentes particulares –muchas veces con calcáreo, carbonato de calcio, piedra o granito– para elaborar vinos con uvas que crecen en microparcelas de características extraordinarias. Los ejemplares que nacen de estas búsquedas son expresiones muy definidas de un determinado perfil de suelo: su unicidad y su carácter de “vino irrepetible” es lo que los diferencia del resto de los ejemplares elaborados en ese mismo terruño.

Estos vinos, comúnmente llamados de parcela, de lote, single lot o single block, bien podrían entenderse como una suerte de “evolución” o “superación” de los single vineyard, que antaño fueron tendencia tanto en la Argentina como el mundo. Y lo son porque encierran la identidad única e irrepetible de un varietal en un conjunto de plantas de una finca específica, de una microzona muy puntual con características propias. De hecho, muchos de los más grandes ejemplares europeos (como la Romanée-Conti o los pinot noir de Comte Liger-Belair o los chardonnay de Jean-Marc Roulot) son elaborados en porciones de tierra cada vez más puntuales y precisas, que por su composición dan un tipo de expresión particular, única e inconfundible.

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La guarda es una de las prácticas preferidas de los aficionados al vino. Con el tiempo en botella, con mínimo contacto con el oxígeno (a través de su corcho), los vinos con potencial de guarda se vuelven más complejos y elegantes, al tiempo que sus sabores, aromas y texturas evolucionan.

Pensando en esos ejemplos es que en los últimos años, tímidamente, han surgido en nuestro país algunas expresiones semejantes, pensadas desde el viñedo y con una viticultura de precisión extrema y rigurosa, estudiando fina y minuciosamente una viña o parte de ella, y trabajando planta por planta para conocer los requerimientos y necesidades de cada una para actuar en función de ella. Esta viticultura de precisión implica, por un lado, muchas horas de caminar la finca para conocer al máximo el terruño, y por el otro, mucha concentración y tiempo dedicado a este trabajo meticuloso. El resultado son vinos con carácter e identidad, que expresan fielmente la unicidad y los atributos del lugar exacto en el que nacen.

Cinco vinos de lote que emocionan

Michelini Wines Syrah Tupungato Divino 2017

Producto de una parcela muy pequeña situada en Tupungato nace este tinto emocionante, de gran caudal aromático y muchas similitudes con los syrah del Valle de Rhone: pimienta negra, violetas y hierbas frescas; muy delicado y elegante. En boca es fluido y eléctrico, con buen cuerpo,  jugoso y salvaje, frutado, floral y especiado. Taninos firmes y finos, y gran nervio, con una textura de tiza increíble en el paladar. Un tinto difícil de olvidar.

Finca Suárez Malbec de Parcela 2017

Tinto de aromas especiados (pimienta negra exquisita) con notas de grafito, resinas y jarilla, y un trasfondo de fruta negra fresca muy elegante. En boca es amplio; se destaca su acidez refrescante y algo salina, con taninos finos y compactos. De gran largo de boca y sabores especiados y convocantes. Un tinto que viene de un suelo muy pedregoso en todo su perfil, muy representativo de Altamira, que se elabora naturalmente sin agregados de ningún tipo (salvo un mínimo de sulfitos).

Laborum De Parcela Finca Alto Los Cuises Malbec 2017

La finca de donde nace este vino es, literalmente, salvaje, montada sobre las laderas de la Sierra de Quilmes y plantadas en vaso (gobelet) en terrazas, algo prácticamente único en la Argentina. Y este tinto expresa justamente eso con aromas que recuerdan a ciruelas y moras negras, y notas salvajes como cuero, cedro, semillas de mostaza y tonos florales de rosas. Su entrada en boca es compacta, con taninos firmes, cuerpo medio y acidez refrescante. El paladar es fluido, con notas de grafito y tonos algo herbales.

Altos Las Hormigas Appellation Gualtallary Malbec 2016

Uno de los Malbec más elegantes y sutiles que se elaboran en suelo patrio. Es el reflejo de un trabajo largo que busca microzonas con suelos pedregosos y calcáreos para mostrar esa expresión puntual de la variedad. Aromas que recuerdan a piedra húmeda y ciertas notas minerales muy llamativas y sensuales, y paladar tenso, con electricidad pero al mismo tiempo elegante y sin astringencias. Su textura es inigualable. Beber ya o guardar por años.

Teho Grand Cru 2015 (Les Cailoux)

Este tinto elegante y sobrio, pero al mismo tiempo expresivo, apoyado en la fruta limpia, es producto de un lote muy pequeño especialmente pedregoso de una finca situada en La Consulta. Consecuentemente el paladar es equilibrado, redondo, nada dulce y muy delicado en su medio de boca. Puede guardarse por años.