Estos son los 5 vinos jóvenes para comprar hoy y descorchar mañana

Estos son los 5 vinos jóvenes para comprar hoy y descorchar mañana

Hay etiquetas que requieren de la guarda para evolucionar y llegar a su máxima expresión. y otras que merecen ser atesoradas para un momento especial 

La guarda es una de las prácticas preferidas de los aficionados al vino. Con el tiempo en botella, con mínimo contacto con el oxígeno (a través de su corcho), los vinos con potencial de guarda se vuelven más complejos y elegantes, al tiempo que sus sabores, aromas y texturas evolucionan.

La costumbre de guardar vinos tiene su origen en Francia a mediados del siglo XIX, cuando el emperador Napoleón III ordenó realizar la Clasificación Oficial de Vino de Burdeos de 1855. Desde ese momento se empezó a vincular la guarda a los grandes vinos del Viejo Mundo, principalmente porque los "de mesa" no eran elaborados para ser conservados por mucho tiempo. Hasta la actualidad, muchas de las grandes etiquetas europeas requieren pasar largos años estibadas para potenciar sus atributos, su carácter y su expresión.

En la Argentina, recién a partir de los '90 se empezaron a concebir vinos de guarda. Desde ese entonces comenzaron a elaborarse tintos estructurados, con cuerpo, concentrados y con una crianza en roble que les aporta más taninos y las notas típicas de la madera. Luego de años en botella, casi sin contacto con oxígeno, la evolución del vino deriva en una bebida más integrada, profunda y fina, en un ejemplar mucho más único. Asimismo, la sensación de haber cuidado a un vino de la luz, las temperaturas, la humedad y las vibraciones hace que descorcharlo en el momento indicado se vuelva una fiesta para los amantes de esta bebida.

Vinos para comprar, guardar y beber después

Cheval des Andes 2015. Acaba de salir una de las más delicadas añadas de este corte que, en este caso, mezcla malbec (69%) y cabernet sauvignon (31%) de Las Compuertas y La Consulta. Hoy expresa aromas elegantes que recuerdan a especias, frutas negras y algo de clavo de olor, y un paladar de gran delicadeza, limpio y equilibrado. Un tinto muy definido, de gran pureza, con aportes de fruta y especiados sutiles. Es cierto que puede beberse ya, en su juventud plena, pero sin dudas ganará en elegancia y complejidad con el paso de los años. Guardar, al menos, hasta 2022.

Noemía Malbec 2016. Se sabe que es uno de los ejemplares más elegantes que tiene la Argentina. Producto de viñedos antiguos, plantados en 1932, es una cabal muestra de que se pueden hacer vinos de nivel internacional sin caer en la sobremadurez o el exceso de madera. Esta es una obra maestra del enólogo danés Hans Vinding-Diers: un malbec emocionante, con notas a pino, pimientas y sándalo de una elegancia fuera de lo común. En boca es concordante con la nariz: es redondo, fresco, complejo y muy acomodado en cada una de sus aristas. Un tinto genuino, de terruño frío, honesto y diferente al resto. Seguirá creciendo en sutilezas, por lo menos, hasta 2028.

Séptima Gran Malbec 2012. Aquí sí la recomendación es guardar o guardar. Porque este ejemplar de Agrelo es cargado, concentrado, maduro y con la madera aún muy presente a pesar de sus 8 años de vida. Sus aromas a frutas negras y té, más las notas de torrefacción del roble, necesitan un poco más de botella para entregar una armonía completa. Al menos conservarlo durante 5 años más.

Michelini Wines Paraje Altamira Finca Beth 2017. Un tinto de una sofisticación inusual. Sus aromas casi pedregosos y austeros dan cuenta del terroir en donde nacen sus uvas, igual que la textura delicada y sus aromas algo vegetales y de frutas negras. Si bien sus taninos finos y su elegancia permiten que se descorche hoy, conservarlo durante unos años en estiba (al menos cuatro) hará lucir sus sutilezas con mucha más fineza.

SuperUco Gualta 2013. Este corte de malbec (65%) y cabernet franc (35%) muestra una gran complejidad escondida entre su músculo y su tensión. La expresión aromática de este ejemplar ofrece varias capas que van de las frutas negras a las flores y las notas de crianza en madera sutiles. El paladar es complejo, de cuerpo compacto, y por sus taninos y estructura puede guardarse, al menos, 10 años más.