MIÉRCOLES 11/12/2019

Ximena Sáenz: “Hay una preocupación real por comer mejor y estar más sanos”

Con su último libro de recetas, Apuntes de cocina. Para uno, para dos y para más, la conductora de Cocineros Argentinos lanzó su primera apuesta editorial en modo solista. 

Ximena Sáenz: “Hay una preocupación real por comer mejor y estar más sanos”

La cocinera Ximena Sáenz (33) lee libros en papel y subraya párrafos, oraciones o palabras. “Tengo compilados más de esos fragmentos que de recetas”, confiesa la conductora de Cocineros Argentinos, también licenciada en Diseño de Imagen y Sonido. En su biblioteca, la cocinera tiene cientos de libros de literatura, divulgación y, por supuesto, cocina. Desde marzo, uno más de su autoría tiene lugar en la estantería: es el primero propio publicado por Planeta, fuera de la colección del programa de la TV Pública que la llevó a la fama. Se titula Apuntes de cocina. Para uno, para dos y para más. Es un libro de propuestas de comida salada y dulce, fáciles de hacer, con insumos de la alacena o bien disponibles a la vuelta de la esquina. La idea de ofrecer alternativas para jóvenes que viven solos o de a dos fue de su colega Narda Lepes. Y Sáenz siguió su consejo: tomó nota de lo que preparaba en su casa, investigó cómo se arreglaban sus amigos y se tomó tres años para concluir la investigación.

Se debate si quienes miran programas de cocina o compran libros del tema, luego cocinan lo que leen o ven. ¿Cuál es tu postura?

Se dice que se cocina cada vez menos, pero creo que los programas de cocina existen porque hay un interés genuino. Soy positiva. Aunque entiendo que se cuenta con poco tiempo para la elaboración de las comidas, existe una preocupación real por comer mejor para estar más sDe la ualquier persona que, por diversas circunstancias, cocina para sí mismo o para alguien más. Por otra parte, las mujeres hoy no asocian a la cocina con un mandato, como podía ser el caso de nuestras madres o abuelas, sino que se preguntan por la alimentanción que le brindan a sus sus hijos y comparten la actividad de cocinar con su pareja.

¿Costó, por el perfil de Cocineros Argentinos (CA), ser aceptados por los cocineros celebrities?

En mi caso, los primeros años del programa fueron como participar en una obra de teatro del circuito alternativo, porque no representábamos a los cocineros de chaqueta o de restaurantes top. Siempre tuve el complejo de que a ellos no les gustara el programa... Pero, al conocerlos, la devolución fue la contraria: CA es valorado por cumplir una función importante de difusión de la cocina argentina. La primera fue Narda (Lepes), en el canal Fox. La admiro a ella, a Fernando Trocca, a jóvenes como Leo Lanussol (Proper) y Ramiro Solís (de Misiones). El programa me dio la posibilidad de conocerlos de igual a igual. También compartí viajes, que te acercan desde lo humano, como me pasó con Joaquín Grimaldi (Four Seasons) y Gustavo Lena (Bella Italia), por ejemplo. A Cocineros vinieron desde Dolli Irigoyen y Juan Gaffuri (Elena) hasta una señora de Berazategui que mandó la foto de un postre.

¿A qué atribuís el éxito del programa en la TV Pública?

Los productores, desde un inicio, nos propusieron cocinar con lo que suponíamos que tenían los televidentes en la alacena. Era la época del canal elgourmet, en que estaba de moda crear platos con mango y maracuyá, no con papa y cebolla. Al principio me resistí un poco, pero enseguida me di cuenta de que tenían razón cuando los televidentes empezaron a agradecer que tuviéramos ese perfil. De a poquito, de todos modos, tratamos de incorporar recetas nuevas para ampliar el paladar de los argentinos. Hoy, el programa es un clásico: comenzamos la novena temporada y los televidentes nos consideran de la familia.

¿Qué aprendiste al cocinar en todo el país?

Mostrar cómo se cocina en distintos lugares del país fue importante para que los televidentes crearan un sentido de pertenencia con el programa. En lo personal, sólo me falta conocer Chaco para completar la visita a todas las provincias. Es increíble lo que aprendí de gastronomía argentina en esos viajes. Dos ejemplos: el desayuno en Misiones es el reviro, una masa de harina y agua, que se fríe y rompe con una cuchara de madera hasta que quedan gránulos chiquitos; en San Luis conocí el chanfaina, un revuelto muy rico, parecido al relleno de la morcilla, que se hace con vísceras y cebolla de verdeo. Esas preparaciones son las más cotidianas y naturales para quienes viven ahí. Por eso me sorprende que, cuando se habla de la gastronomía nacional, sistemáticamente se nombren las mismas comidas.

La versión original de esta nota fue publicada en la edición 189 de Clase Ejecutiva, la revista lifestyle de El Cronista Comercial.

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