Historias de marcas

Vendían quesos en una valija traída de España, crecieron con el boca a boca y hoy ya exportan a tres continentes

Nacida en los años 40 en Santa Fe, Tregar ganó mercado y conquistó las góndolas "sin prisa, pero sin pausa". Hoy sus productos se distribuyen en todo el país

Cipriano García y Hortensia de Simón protagonizaron una típica historia de inmigrantes. Habían llegado de La Rioja, España, y tras trabajar en distintos lugares de las provincias de Buenos Aires y Santa Fe, terminaron por establecerse en La Rinconada, una pequeña localidad del centro santafesino a mediados de los años 40.

Se casaron, tuvieron seis hijos -tres varones y tres mujeres- y dedicaron su vida al tambo. La empresa era parte de su día a día. En una olla de 75 litros se elaboraban quesos artesanales, que luego Cipriano cargaba en una valija que había traído de España y los ofrecía a comercios y habitantes de los pueblos y parajes cercanos.

El arroz con leche fue el caballito de batalla de la marca para ingresar en el AMBA

Todo cambió en 1972 cuando los tres hijos varones -Florencio, Vicente y Pedro- decidieron seguir adelante con el legado familiar. La mirada de estos tres hermanos García era más ambiciosa: querían crecer y sumar nuevas áreas de distribución. Fue entonces, también, cuando la compañía -rebautizada como García Hermanos- ideó la marca para comercializar sus productos: Tregar, acrónimo de "tres Garcías".

Industrialización

La compañía comenzó un proceso de industrialización para aumentar la producción y sumar nuevos productos a su portafolio. Uno de los más reconocidos era el queso blanco García, marca que ahora pertenece a Mastellone. Ese fue el primer paso para sumar nuevas zonas de distribución y comenzar un camino de crecimiento "sin pausa, pero sin prisa".

Dentro del plan trazado, lo primero fue ampliar la zona de influencia más allá del centro santafesino. Ya en los 80, ingresaron en todo el nordeste y una década más tarde llegó la posibilidad de empezar a vender en el interior de la provincia de Buenos Aires, la Patagonia y algunas zonas de Córdoba. Para ese entonces, la Tregar se instaló de manera definitiva en la localidad de Gobernador Crespo, sobre la ruta 11, y a 15 kilómetros de su ubicación original.

"La estrategia siempre fue tener un crecimiento controlado. Es algo que se pensó en forma deliberada, porque esta es una empresa conservadora en las decisiones financieras. Nuestro crecimiento se hizo siempre con las utilidades generadas por el negocio y por eso fue siempre paulatino y no explosivo", contó Rodirgo Alzueta, gerente general de Tregar.

Boca en boca

Nada de eso cambió cuando decidieron que había llegado al momento de ingresar en el área metropolitana de Buenos Aires, el mercado más lucrativo del país, pero también el de mayor competencia. Era el momento justo para hacerlo. Sancor, la segunda compañía del sector estaba atravesando una crisis terminal y todo estaba preparado para que algún challenger tomara su lugar.

La carta de presentación utilizada fueron los quesos semiduros -gruyère, Holanda y fontina, que compiten en un escalón de precio más alto- y un postre único en el segmento: el arroz con leche. Era un portafolio de opciones reducidas, pero que servía para demostrarles a los consumidores que tenían productos de calidad, diferentes y a buen precio. Después dejarían que el boca en boca hiciera su trabajo.

Cipriano García y dos de sus hijos varones, con quienes construyeron la compañía familiar

Tregar supo aprovechar las redes sociales para consolidarse como marca cercana a los consumidores. Allí establecieron un ida y vuelta fluido con sus clientes, con quienes dialogaban sobre experiencias y usos.

El poder de las redes

"Esperábamos una respuesta, pero no nos imaginábamos la dimensión de lo que iba a pasar. Se generó una discusión espontánea de los consumidores con nosotros y entre sí. Fue el boca a boca llevado a las redes. Hoy vemos que tenemos allí una gran herramienta de intercambio directo", agregó Alzueta.

Al revés que otras marcas, solo cuando ya estaba instalada en el top of mind del consumidor, Tregar comenzó a hacer publicidad en medios masivos. Fue en los primeros meses del año con una campaña "Nada más ni nada menos". El producto elegido para comunicar fue, una vez más, el arroz con leche, que se convirtió en una marca distintiva de la marca.

Además de vender en el mercado local, la compañía exporta desde 2002 parte de su producción. La primera venta al exterior fueron quesos despachados a Israel. Más tarde se sumaron productos como leche en polvo y suero desmineralizado, que distribuyen en Rusia, Brasil. Argelia, Chile, Asia y África occidental.

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