Offshore, un debate con mar de fondo

Las protestas contra la exploración de petróleo frente a las costas de Mar del Plata abrieron la polémica. En ese marco, el Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG) elaboró un informe en el que explica el potencial que tiene la actividad y fija postura sobre mitos y verdades en torno a ella

Niños en la playa, saliendo del mar empetrolados. A la viralización del impactante afiche, siguió un hashtag, #Salvemoselmar. Greenpeace encendió la chispa con su campaña y el reguero siguió con marchas y protestas que dieron un paisaje inusual para una Mar del Plata en los primeros días del año. La polémica escaló, a punto tal que el intendente de MdQ, Guillermo Montenegro, presentó un amparo en contra de los proyectos. Incluso, a pesar de que los puso en marcha la presidencia de Mauricio Macri, de quien el jefe comunal marplatense fue ministro en el Gobierno porteño y diputado nacional.

La polémica en torno a la exploración petrolera en las costas frente a Mar del Plata promete ser uno de esos culebrones del verano a los que la política argentina está habituada. El 30 de diciembre, el Estado Nacional otorgó la Declaración de Impacto Ambiental para el proyecto de adquisición sísmica en las áreas offshore CAN 100, CAN 108 y CAN 114, ubicadas en la Cuenca Argentina Norte, y presentado por la noruega Equinor en sociedad con YPF y con Shell. CAN 100 y 108 están a 307 kilómetros frente a Mar del Plata, y CAN 114, a 443 kilómetros.

La producción offshore se desarrolla en la Argentina desde los '70, con 280 pozos entre exploración y explotación; hoy hay 36 en producción frente a Santa Cruz y Tierra del Fuego, destacó la Secretaría de Energía. "No se ha registrado ningún incidente de tipo ambiental ni accidentes con daños a la integridad física de los trabajadores en más de 50 años", subrayó.

Energía aclaró que el procedimiento frente a Mar del Plata implica la instalación de 10 cables submarinos, de 8000 a 10.000 metros, que se conectan a tres fuentes de energía desde las que se emiten sonidos. "La refracción de esos sonidos es captada por micrófonos submarinos, conocidos como hidrófonos, que permiten la interpretación de esas refracciones en las imágenes 2, 3 y 4D", explicó. Con este proyecto, agregó, será la primera vez que esas acciones se hagan en aguas profundas y ultraprofundas.

"La plataforma continental argentina es una de las menos exploradas del mundo", consigna un informe que elaboró el Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG), a raíz de la controversia. "Hoy, prácticamente, no existen estudios sobre la plataforma y es necesario evaluar la potencial existencia de hidrocarburos", resalta. Reseña que, en 2018, se ofrecieron 38 bloques para la exploración de nuevas cuencas off-shore y se adjudicaron 18. Enfatiza el "gran potencial" de los recursos marítimos: la Argentina tiene una producción anual de 180 millones de barriles de petróleo y el potencial de Vaca Muerta es de 11.000 millones; los cálculos para el offshore argentino basculan entre un mínimo de 4000 millones y un máximo de 32.000 millones.

El IAPG explica que el 20% del gas natural que se extrae del país ya proviene del subsuelo marino. Los trabajos que se iniciarán frente a Mar del Plata son de exploración sísmica. Al respecto, el paper explica que, en ese proceso, no se utilizan explosivos. "Se trata de generar sonido con aire comprimido. La potencia del sonido se reduce drásticamente con la distancia de la fuente", amplía.

En tal sentido, indica que el punto más cercano estaría a 307 kilómetros de Mar del Plata, lo que equivale a más del 75% de la distancia entre esa ciudad y Buenos Aires. "Desde la costa de Mar del Plata será imposible ver o escuchar cualquier tipo de operación", consigna. Recuerda que, en las distintas cuencas de la Argentina, se realizan trabajos de sísmica desde 1951. Sólo entre 2017 y 2020, se registraron más de 100.000 kilómetros de sísmica 2D y 3D. Desde los años '60, agrega, hubo en las costas bonaerenses alrededor de 50.000 kilómetros de sísmica y, entre 1969 y 1997, se perforaron 18 pozos en esas aguas. Menciona también al pozo Malvinas 1, el primero y único en el país de aguas profundas. Está a 320 kilómetros de Río Grande, Tierra del Fuego. Operado por una UTE entre YPF, PAE y Petrobras, se perforó en 2011 y su perfil de agua es de 500 metros, sin incidentes ni daños ambientales.

El documento del IAPG no ignora los cuestionamientos sobre la actividad. "Las operaciones off-shore destruyen el mar y lo dejan devastado", el primer guante que levanta. "Falso", responde. "Existen desde hace décadas centenares de miles de pozos operativos en todos los mares del mundo, sin qu ese registre una hecatombe ecológica, incluso, en paises reconocidos por su responsabilidad ambiental, como Noruega, Canadá, Nueva Zelanda, Australia y Brasil. La clave está en regular, no en prohibir", alega.

Segundo cuestionamiento: "Las operaciones off-shore destruirán el Mar Argentino". También falso, dice el IAPG. "Cientos de miles de kilómetros de registros sísmicos desde fines de los '50, 190 pozos perforados y 36 en producción, más la extensa experiencia a nivel mundial desmienten esta afirmación", la réplica.

Tercero: "Las energías renovables son la solución al abastecimiento energético, sin impactar en el medio ambiente". Respuesta: "Falso". "Si bien el viento y el Sol son fuentes renovables, los aerogeneradores y los paneles fotovoltaicos no, ya que dependen fuertemente de la minería y generan huella de carbono", explica el IAPG. "También es necesario tener en cuenta el costo de la energía de respaldo, de electrificar el transporte y los servicios, y su menor cadena de valor", agrega.

En cambio, admite como verdadero el cuarto cuestionamiento: "Es urgente descabornizar la matriz energética para detener el cambio climático". "Es un hecho la necesidad de alcanzar la neutralidad de carbono en la matriz y el compromiso de hacerlo a 2050. Pero no todos los países tienen igual responsabilidad ni la misma urgencia. Según los compromisos firmados en la COP XXI de París, cada uno debe hacer su propia transición energética. Además, los recursos off-shore constituyen también un recurso económico", explica. Cerca del 55% de la matriz local depende del gas natural y más del 29%, del petróleo, precisa. Por no consumir carbón (1,22%), es una de las de menores emisiones del mundo, subraya.

Quinto cuestionamiento: "Estamos frente a una nueva embestida de las corporaciones multinacionales, que se llevarán las riquezas y dejarán devastación". Su razón para asignarle falsedad: "Es una iniciativa del Estado Nacional, que convocó a las empresas interesadas. Algunas son de capitales nacionales (privados y estatales); otras, de capitales extranjeros; y otras, mixtos. Todas trabajan bajo las mismas condiciones y bajo su propio riesgo. El principal beneficiario es el Estado".

Por último, el sexto: "Explorar los recursos off-shore es ir contra la tendencia mundial a abandonar estas formas de energía". Falso, dice la entidad. "Debido a la necesidad de mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), se apuesta por desarrollar nuevas alternativas más amigables en términos de emisiones. Pero aún consiguiendo el objetivo de la neutralidad de carbono para 2050, los hidrocarburos serán absolutamente necesarios para abastecer a la umanidad de energía por muchas décadas".

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