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Gabriel Martino: los K, Macri, Milei y la deuda pendiente de presidir San Lorenzo

El ex CEO del HSBC habla de todo. Explica por qué el DNU de Milei "es lo que hay que hacer" y anticipa que pasará "un tiempo largo" para que vuelva la inversión extranjera. "Hasta que demostremos que somos un país normal. Hace 20 años que dejamos de serlo", dispara

Gabriel Martino abrió su cuenta de X (@pajaromartino) en agosto de 2010. Al 8 de enero, tenía 5286 seguidores. El 16 de diciembre, posteó: "La familia Kirchner es lo peor que le pasó a la Argentina". Lo acompañó con un video: un corte de una entrevista en la que dijo eso mismo en C5N, bien de visitante. En tres semanas, acumuló 43.200 impresiones, 1000 reposteos y 3000 "me gusta". El ex CEO de HSBC Argentina redobló la apuesta tres días después. Lo reposteó con una frase: "Siempre tenerlo presente".

Se lo nota mucho más suelto para opinar ahora que en sus años de CEO.

Estar en el mundo corporativo te ata un poco, a pesar de que siempre tuve bastante libertad para actuar. HSBC es bastante conservador y algunos me criticaban. Híper bajo perfil. Pero el grupo había sido tomado por un CEO que me bancó en las malas y lo seguí un poco. Hoy, estoy más suelto. Tengo mis empresas, mis propias cosas. Mis socios se divierten. "Opiná lo que quieras", me dicen. Amén de (Ricardo) Echegaray con inspecciones personales, nunca se metieron en mi vida personal. Mientras pueda opinar, voy a seguir así.

Hay que ir a C5N a decir esas cosas...

La verdad es que tengo 58 años. Arranqué en política trabajando para el ingeniero Alsogaray (sic) cuando estaba en el colegio. Siempre fui muy liberal. Me encanta el aire de libertad que se está respirando. La Argentina tiene un problema político, cultural y ético, no económico. Tenemos que trabajar como sociedad para que haya opinión pública, no un diario de Yrigoyen. Que se trabaje en ese debate. Los argentinos estamos encerrados hace 20 años en el populismo. Le quemó la cabeza a la gente. Realmente. Generó un momentum muy malo para el país.

¿Por eso dice que los Kirchner fueron "lo peor que le pasó a la Argentina"?

En los libros de historia, va a decir eso: que fueron lo peor que le pasó a la Argentina desde la vuelta de la democracia. Alfonsín tuvo todo el tema del cambio de régimen militar por el democrático. No lo voy a culpar de su desastre económico. Menem tuvo su gran chance. Desgraciadamente, la política, la búsqueda de la "re-re", lo llevó puesto. La segunda chance perdida fueron los Kirchner.

¿Por qué?

Remes y Duhalde le hicieron un trabajo increíble. Y Néstor Kirchner, en vez de trabajar en una Argentina distinta, para insertarse en el mundo, siendo un país competitivo, se dedicó a hacer populismo. Pocas veces en el mundo, la Argentina tuvo las tasas de intercambio como las que tuvimos. Ha generado unicornios, las exportaciones de servicios son una gran herramienta. Tengo una fintech (N.d.R.: *Clave), con la que tenemos a la mayoría de la gente acá y le damos servicios a Colombia y a México. Globant es una marca líder en este segmento.

Justo Globant, que fue recientemente tomada como ejemplo de "curro" por algunos militantes K.

Es como decir que el cielo es celeste; la nube, blanca; el sol, amarillo y el pasto, verde... Hay cosas que no podemos discutir. Que alguien critique a Globant es patético.

¿Cómo ve al Gobierno de Milei?

Dentro de lo económico, la Argentina tiene un problema fiscal serio. Somos gastadores y deudores crónicos. Eso se acabó. No hay más plata. Es así. No tenemos más financiamiento. No se puede gastar más de lo que se gana. Hay que hacer un relevamiento del Estado como señal a la sociedad. El Estado gasta mucho en política. Entiendo que eso no va a generar superávit fiscal. Pero es una señal.

¿Habría hecho lo mismo que Caputo?

Caputo encaró muy bien el tema. Acá, lo importante es la implementación: de qué manera se va a implementar esta baja de gastos y suba de costos (para la población). Cuando uno lee el DNU, es lo que todos queremos escuchar. Cuando leo y escucho a juristas (incluso, amigos) que critican, que dicen que no hay seguridad jurídica, digo que la Argentina está 45 pasos antes de eso: no tiene libertad. No es un país normal. El DNU tendrá características de legalidad en el Congreso. También, en la Corte, cuando trate los amparos. Pero es lo que se debe hacer.

¿Aunque sea por DNU?

No vi a los juristas salir con los tapones de punta cuando, hace un año, Alberto Fernández dijo que no cumpliría con un fallo de la Corte. El tema estuvo un día en los diarios y nunca más. Ahí, pasamos de libertad a libertinaje.

El Gobierno, por un lado, dice: "Señores empresarios, hago todo esto para removerles las trabas para invertir". Y, del otro lado, no invierten porque dudan de la solidez de esas reformas. ¿Qué es huevo y qué gallina?

Es la pregunta del millón. Hay que ponerla en la mesa para discutirla. Me causa gracia cuando hablamos del DNU, que si no es ley... Les quiero decir a nuestros queridos abogados que, en 2001, el Congreso votó a dos manos la intangibilidad de los depósitos. A los seis meses, la realidad económica se la llevó puesta y la Argentina no cumplió con sus contratos. Doy otro ejemplo, más patético.

¿Cuál?

Trabajamos durante mucho tiempo (y yo, en la corporación) con la famosa ley para exportaciones de servicios, de Economía del Conocimiento. Se trabajó durante tres años. Yo estaba trabajando para traer empleos a la Argentina. Se los podía sacar de Colombia y traerlos. Con esa ley y un gobierno normal, el país podría generar, en cuatro o cinco años, 100.000 puestos de trabajo.

¿Qué pasó?

La ley se votó en julio. Tuvo el apoyo de todos. Subió Alberto Fernández y lo primero que hizo es derogarla para cambiarla por otra. ¿Por qué es importante decir esto? Porque no creo que haya inversión extranjera en la Argentina durante un tiempo largo hasta que no demostremos que somos un país normal. Que haya cinco, 10 reglas que cumplamos y todos sigamos. Que, gobierne quien gobierne, se van a cumplir. Que haya ciclos económicos, en los que la gente no discuta que emitir moneda genera inflación.

Un cambio cultural.

Nos ponemos de acuerdo con cinco, 10 temas, trabajando en este cambio cultural. No putear a las empresas. Entender que los Globant crean valor. Que el empresario invierta... todo eso se va a ir dando con track-record. Sea por DNU, sea por lo que sea... No porque haya una ley lloverán las inversiones. Eso es mentira. Acá, necesitamos un cambio político y cultural. Y ético. Fundamentalmente, un track-record de normalidad. La Argentina dejó de ser un país normal.

¿Cuándo?

Cuando salimos de la convertibilidad. Nos guste o no. Llevamos 20 años así. Valoro mucho a Macri. Debimos apoyarlo más de lo que lo hicimos. Fue un intento de normalidad. La sociedad no estuvo preparada. Macri tampoco fue eficaz ni tuvo... (piensa) La sociedad no hubiese aceptado un shock en ese momento. Cambió.

¿Qué tiene que mostrar el Gobierno para recomponer confianza?

La Argentina tiene que mostrar el camino a la normalidad. Para ser normal, va a faltar un tiempo. Son positivas las medidas de Caputo y Milei. El partido se va a jugar acá, en la implementación. En qué medida el Gobierno puede implementar lo que dice que va a hacer. Los bonos tuvieron recuperación pero, en mi opinión, todavía están por debajo de un fair value de una reestructuración argentina. A las últimas dos reestructuraciones, fueron con 37-38%. Todavía están abajo. Tienen mucho más recorrido para subir.

¿Cuánto tiempo habrá que esperar?

Esto es la primera parte: las medidas están en la mesa. El Congreso va a ser más agresivo. El partido se va a jugar a partir de febrero, marzo, en demostrar que se puede implementar y la sociedad acepte ese cambio. Que hace el esfuerzo para que este cambio sea el camino a una normalidad sustentable. Y no ir de nuevo al facilismo, al populismo. Si son seis meses, un año, no lo sé. Sí que, si Milei implementa lo que él dice, la Argentina sale rápido. Pero tiene que hacer delivery de lo que promete.

¿Qué es lo que hay que seguir?

Eso: que lo que dice que va a hacer lo implemente. La Argentina, hoy, es como el borracho o el adicto, al que ya nadie le cree.

¿Cómo lo ve a Milei?

Lo que me sorprende de él es el pragmatismo. Esperemos que continúe con eso. Su primer momento me sorprendió muy positivamente por eso: poco dogma y muy pragmático.

Usted es muy futbolero. ¿Qué piensa de las sociedades anónimas deportivas (SAD)?

No sé si este es el momento para plantearlas. Es tanto el problema argentino, tanto el problema cultural... Pero es algo con lo que estoy 100% de acuerdo. No voy a juzgar a Tapia porque tuvo un gran acierto con Scaloni. El mensaje que dio la Selección en Qatar es de trabajo en equipo; todo lo que está bien para hacer en la Argentina. Habiendo dicho eso, el fútbol argentino está mal organizado.

¿Por qué?

No podemos tener 30 equipos en Primera. Realmente, por más que la Argentina tiene talento de exportación y valores, y por eso es campeón el mundo, si no hacemos algo para insertar el capital privado en el fútbol, tendremos mayores diferencias con Brasil. Ya se está notando, incluso, de Europa con Brasil: el Manchester City pasó por encima al Fluminense sin despeinarse. Me encanta lo que está haciendo el Manchester City como ejemplo de lo que hay que hacer. Entiendo que no estemos de acuerdo con las SAD. Pero habría que armar de nuevo al fútbol argentino.

¿Cómo?

Tratar de institucionalizar que el capital privado entre en forma ordenada. Hay mucho curro en el fútbol. Habría que tratar de terminarlo. El capital privado lo ordena. Porque es el bolsillo de cada uno. El concepto es a dónde vamos. El fútbol local, entre equipos argentinos, no es el de la Copa Libertadores. En los últimos 10 años, sólo hubo dos campeones argentinos: San Lorenzo y River. Es cada vez mayor, lamentablemente, la diferencia entre lo que compran Boca y River y los demás. Pero tampoco alcanza internacionalmente. Lo viví cuando fui a ver el Mundial de Clubes.

La final entre San Lorenzo y el Real Madrid.

Era imposible ganar ese partido. Era un solteros contra casados. Ellos estaban distraídos. Cuando se decidieron, hicieron el gol y se acabó. Ni lo festejó el Real Madrid. No le interesa. Lo ven como una competencia de desiguales. Le pasó lo mismo al River de Gallardo con el Barcelona. No le pudo hacer frente.

En algún momento, usted se acercó a San Lorenzo.

Ahora, ganó (Marcelo) Moretti. Lo voy a ayudar. Tengo muy buena relación. Quiero algo distinto para el club. Me da bronca que en Boca no haya ganado Macri. Necesitamos que siete, ocho, nueve clubes muestren que tienen dirigentes a la altura de las circunstancias. Cuando mostremos eso, se podrá cambiar. Cuanto mejor sea el fútbol argentino, se enriquecerá. Ojalá tengamos campeones argentinos de la Libertadores. Hoy, a la Copa, la veo lejos. River y San Lorenzo son los únicos grandes que la jugarán en 2024. Les cuesta mucho competir.

¿Ser presidente de San Lorenzo es una deuda pendiente?

Lo estuve pensando el año pasado. En su momento, me decidí por la política nacional, dándole una ayuda a Juntos por el Cambio y a Horacio, en particular. Es un tema pendiente. En algún momento, me encantaría ser presidente de San Lorenzo.

Pese a que se fue hace años, se lo sigue asociando con HSBC. ¿Hoy en qué está?

Tengo mi family office, BFL Invest. Manejo mi dinero, no me gusta manejar el de terceros. Tengo varios proyectos: una desarrolladora, una fintech. Tengo en Europa un fondo de private equity, con inversiones en varias compañías. Cuatro o cinco startups. En ninguna soy CEO. En lo único en lo que sí es en la administración financiera de mi dinero. Después, sí les doy advisory a dos familias de las más importantes de América latina. Pero sin manejarles la plata.

(Esta nota se publicó en la edición 361 de APERTURA, correspondiente al mes de enero de 2024)

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